Lo que conocemos coloquialmente como depresión, hace referencia a los trastornos del estado de ánimo que tienen como principal característica la alteración del humor.

La depresión no es algo que esté dentro de las personas, como una pieza que encaja en un puzle…más bien, es el resultado de aquello que hacen.

Está claro que a todos nos han pasado y no seguirán pasando cosas que nos deprimen, pero este artículo no va de eso sino más bien de que somos nosotros quienes decidimos, en parte, nuestro estado de ánimo.

La depresión es el resultado de la interacción que tú mismo estableces entre tu contexto y tu conducta, ante algo que ocurre.

  • Hay veces que los sucesos vitales negativos nos acompañan como si de una sombra se tratase, como si no saliéramos de una y ya estuviéramos metidos en otra.
  • Otras veces, ocurren sucesos inesperados que nos embarcan en el desconcierto dificultando, más si cabe el proceso de duelo
  • Otras veces, mantenemos rituales de comportamientos que solo nos recolocan donde estábamos, no avanzando en ninguna dirección clara.
  • Otras veces, nos vamos al pasado anhelando un futuro alentador, dejando de lado al presente.

Y sí, claro que tenemos motivos para estar tristes, unos por no tener trabajo, otros por tenerlo y no estar contentos, unos por no tener pareja y otros por tenerla, unos por pérdidas personales otros por enfermedades,…uuufffff!!! Pueden pasarnos tantas cosas que nos depriman que prefiero no seguir con ello.

Cada uno tenemos una escala de las cosas que son importantes y en función de lo que ocurre con ellas nos afectará más o menos,…aunque siempre va a afectar de alguna manera. Los procesos de duelo son necesarios para recolocar, reconstituir a la persona y aceptar lo ocurrido, proceso que lleva tiempo y que va a estar determinado por lo hagamos con esa situación en nuestro contexto.

La depresión será el resultado de los comportamientos y pensamientos ante una situación.

Si hay una ruptura sentimental, es normal que durante algunos días incluso semanas no se tengan ganas de ver a nadie, de salir, de hablar,…puede ser que durante algunos meses se tenga un estado de ánimo deprimido, pero seguir durante meses sin querer salir, sin ganas de ver a nadie,…me va a resituar en el mismo sitio en el que estoy agravando más el estado de ánimo negativo.

¿No tengo ganas de hacer nada?…claro, cuando estamos deprimidos todos esperamos un impulso que nos motive asumiendo  que el cambio hay que hacerlo de dentro para fuera,…pero este cambio ha de ser de fuera para dentro.

 Hay muchas otras veces que no tengo ganas de hacer algo y lo hago:

  • No tengo ganas de levantarme a trabajar y pero siempre salgo de la cama: Son muchas las motivaciones que me pueden llevar no tener ganas de ir tales como dormir más o no tener que ver la cara al jefe, pero también otras que nos motivan a ir como no perder el curro, el sueldo, ver a los compañeros, ….
  • No tengo ganas de cocinar pero al final me he hecho un bocata
  • No tengo ganas de viajar pero me subo en el coche y conduzco

Las ganas tienen que venir buscándola, es decir, cuando estés deprimido observa cómo te comportas en tu contexto, si lo que haces está haciendo que te encuentres mejor; sino es así,  establece otra nueva relación entre el contexto y lo que haces movido, en parte, por la idea de que seguir haciendo lo que haces te va a dar el mismo resultado.

Mantener durante tiempo un comportamiento que me reubica donde estaba, me hace retrasar el afrontamiento saludable, repercutiendo de forma considerable en nuestro estado de ánimo… pero para avanzar hay que andar.

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Actualmente, compagino la atención psicológica en la Asociación Alcohólicos Rehabilitados de Albacete con la atención psicológica en terapia individual. Utilizar las herramientas que nos permite la tecnología para realizar mejores intervenciones terapeúticas es uno de mis objetivos.

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