Y no, no voy a hablar de ninguna tienda de cacharros informáticos que se ha querido apropiar de la frase Yo no soy tonto. El artículo de hoy va sobre exageraciones y barbaridades que tenemos que oír leer o hacer a veces para garantizar que una norma se cumple.

En concreto, vamo a hablar sobre aeropuertos y aviones y las normas de seguridad establecidas y, cómo en muchas ocasiones, exageran los riesgos, tomándonos por tontos.

 Fumar en el cuarto de baño del avión pone en peligro la seguridad del vuelo.

Os puedo asegurar que este cartel está presente en la mayoría de aseos de aerolíneas europeas.

Vamos a ver, es una norma de convivencia. En el avión no se fuma y ya está. Ni en tu sitio ni el baño. Pero de ahí a venderme la moto de que fumar en el baño pone en peligro la seguridad del vuelo, hay un trecho.

¿Cuántas veces necesitas ver mi documentación?

Qué si, que entiendo que es necesaria la seguridad y el control, pero me cuesta entender porque tengo que presentar mi tarjeta de embarque y mi pasaporte a medio aeropuerto.

  • Para facturaryo-no-soy-tonto-aeropuertos-214x300
  • Para ingresar a la zona de embarque
  • Al policía que me pregunta dónde voy
  • Para subir al  avión
  • Para pasar la aduana
  • Para comprar en el duty free
  • Para tomarme una cerveza
  • Para …

Y si esto sigue así, dentro de poco, para sentarte en la sala de espera. Y que no te toque hacer transbordo, que si te toca, multiplica por dos todo este proceso.

Por favor, con la de gente lista que hay en el mundo; ¿A nadie se le ocurre un sistema mejor? ¿Será para tenernos entretenidos mientras esperamos la hora del vuelo?

¿Un chaleco salvavidas?

Vamos a ponernos un poco serios. ¿Un chaleco salvavidas? ¿En serio? ¿Hay alguna estadística de cuántas vidas ha salvado el chaleco salvavidas en accidentes aéreos?

Y ya no hablo de lo ridículo que es este complemento de seguridad en un vuelo Paris Berlín, sino en cualquier vuelo.

Y oye, que seguro que alguien ha salvado la vida gracias a él, pero por el mismo motivo podían guardar debajo del asiento:

  • Un pack de supervivencia con alimentos enlatados y un par de botellines de agua por si acabas en una isla desierta.
  • Un localizador GPS para que te encuentren.
  • Un botiquín de emergencia para hacer curas .

Pero claro, se lo repetiré, Yo no soy tonto, y lo que me ponen debajo del asiento es un chaleco salvavidas, que, a nivel subconsciente, se parece de alguna manera a un paracaídas que es lo que a todos nos gustaría llevar debajo del culo por si algo se rompe  (que a lo mejor es tan inútil como un salvavidas, pero yo que sé, me transmitiría algo más de confianza).

Teléfonos Tablet y demás apagados

Aquí no me voy a extender y simplemente os voy a recomendar este artículo de Enrique Dans sobre el tema.

Cartel de objetos prohibidos de aena.

No se si alguna vez os habeis fijado en el cartel de objetos prohibidos durante el vuelo, pero a mi siempre ma ha parecido bastante subrealista el dibujo de la ballesta y las flechas. También te deja claro que no puedes llevar ni un serrucho ni un martillo, aunque no avisa de lo prohibición de introducir un peligrosísimo botellín de agua.

Así que, por favor, autoridades y responsables de aviones y aeropuertos, prueben a explicarme el porqué de las normas sin exagerar, a garantizar la seguridad sin  crear sensación de paranoia absoluta y no me vendas falsa seguridad, porque Yo no soy tonto.

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Psicólogo y coordinador de proyectos. Escribo sobre psicología aplicada a la vida cotidiana. Me apasiona cómo internet, redes sociales, y las nuevas formas de comunicación influyen en las personas y estoy convencido que de todo esto va a salir algo bueno

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