Prevenir el bullying o acoso escolar ha pasado a ser un objetivo prioritario en Educación. Cuando aparece una situación de bullying significa que algo ha fallado en nuestra labor de prevención. El espacio de la tutoría se presenta como un escenario perfecto para iniciar la prevención activa y el tutor será un facilitador de dicha labor. Os dejamos a continuación, queridos profes,  4 líneas de actuación desde las que podéis trabajar, en tutoría, a nivel de aula, con vuestro grupo de alumnos, y así estarán mejor preparados para identificar, gestionar y denunciar una situación de bullying en su entorno.

1ª LÍNEA: APRENDER A IDENTIFICAR LAS SITUACIONES DE ACOSO

Uno de los hándicaps más peligrosos del bullying es que nuestros alumnos han llegado a normalizar la violencia verbal y las faltas de respeto entre ellos, en su forma de relacionarse. No es extraño, si estamos atentos a una conversación entre adolescentes, que observemos que se insultan gratuitamente, aguantan collejas de compañeros, motes,  toleran el lenguaje discriminatorio e incluso conductas de abuso. La única manera de intervenir y ponerle freno a esta “normalización” es ofrecerles una perspectiva diferente de cómo pueden ser las relaciones sociales practicadas desde la base del respeto mútuo. Esto se puede trabajar con el visionado de vídeos en los que observen conductas de acoso y violencia  y aprendan a identificarlas y a rechazarlas. Si no contáis con material adecuado, os recomendamos que consultéis la página de Save the Children en la que os podréis descargar vídeos y actividades.

Por otro lado, es muy acertado brindarles la oportunidad de que conozcan testimonios reales de víctimas de bullying, así que si el tutor tiene la oportunidad de traer frente al grupo de alumnos a algún ex alumno que padeció acoso, sería una ocasión perfecta para que escuchen de alguien “cercano” a ellos, lo que sufrió y las consecuencias.

 

2ª LÍNEA: REFORZAR LA EMPATIA DEL GRUPO

Los testigos de una situación de acoso escolar no suelen denunciarla, incluso a veces “le ríen la gracia al acosador”, el cual encuentra un público “estupendo” en sus compañeros de clase, que le refuerza  y le anima a seguir con su conducta de acoso. Los adultos nos echamos las manos a la cabeza y nos sorprendemos de cómo no sale nadie en favor de la víctima. Y tenemos que entender que uno de los motivos es que en las etapas evolutivas previas a la fase adulta, la empatía no se ha desarrollado del todo todavía. Por eso tenemos que intentar facilitar su desarrollo “invitando” a que los alumnos se pongan en el lugar del compañero acosado. Y experimenten (aunque sea a través de la simulación) los sentimientos y sensaciones que padece la víctima. Podemos trabajar la empatía con juegos de intercambio de roles. Es muy importante que no se quede la actividad en un simple “teatrillo” sino que se trabaje posteriormente la reflexión y profundización de ideas y sentimientos (cómo se han sentido en los distintos papeles, qué pensaban, qué hubieran hecho si eso les ocurre en la vida real…)

 

3ª LÍNEA: MEJORAR LAS HABILIDADES SOCIALES DE LOS ALUMNOS

En una situación de bullying, hay una clara carencia de habilidades sociales tanto en la víctima (patrón de conducta inhibida) como en el acosador (patrón de conducta agresiva). Los chicos con un perfil introvertido e inhibido de personalidad tienen más probabilidades de ser víctimas de acoso escolar que los que muestran patrones asertivos o agresivos. Para ellos y el resto del grupo propondremos actividades en las que los alumnos tengan que poner en práctica alguna habilidad social básica (siempre empezaremos por las más sencillas: saludar, dar las gracias, cómo pedir un favor…) y terminaremos con las que implican poner límites y expresar miedos, deseos, necesidades… a los demás (que son las que más entrenamiento y guía necesitan). Las actividades podrán ser desarrolladas a través del visionado de vídeos, juegos de role-playing, teatro… y es imprescindible que cuando se expliquen las habilidades sociales que queremos que entrenen, propongamos a alumnos que sepamos que las tienen adquiridas y que sean modelos de referencia adecuados (tiene que ser un alumno o persona de edad similar a nuestros alumnos y que tenga ya adquirida la habilidad social en cuestión) para que las muestren a los demás. Las habilidades sociales se aprenden por imitación, y también es importante que constaten las consecuencias de mostrar unas habilidades sociales adecuadas o inadecuadas. Unas te llevan al éxito social y otras al fracaso.

 

4ª LÍNEA: ENTRENAR LA ASERTIVIDAD

La principal habilidad social que permitirá a la víctima de bullying denunciar su situación y establecer límites a las conductas de los demás es la asertividad. Por eso hay que hacer un trabajo más específico dentro del de las habilidades sociales que hemos comentado en el punto anterior. Pues ésta nos permite defender nuestros derechos y hacer valer nuestros intereses. Con el desarrollo de la asertividad, la persona se vuelve más segura de sí misma porque entiende que sus necesidades no están por debajo de las de los demás y que tiene derecho a decir “hasta aquí”, “no” o “quiero que me respetes”. Para trabajar la asertividad en el aula tendremos que diseñar actividades en las que los alumnos comprueben que en una relación social, nuestra conducta provocará unas reacciones en los demás en función de la actitud que mostremos. Por ejemplo, conductas agresivas conllevan respuestas agresivas de los demás (o de miedo). Conductas inhibidas fomentan que el interlocutor pierda el interés en relacionarse con nosotros o que puedan llegar a abusar de nosotros. Las conductas asertivas son las que suelen llevarnos al éxito social, porque nos ayudan a expresar nuestras necesidades y límites desde el respeto al otro, y los demás responden de manera adecuada (ni con agresividad ni con pasividad).

ACTUACIONES A NIVEL DE CENTRO:

Por último, en la complicada labor de intentar prevenir el bullying, no puede faltar el continuo fomento de los temas transversales al currículo educativo (educación en valores), que tendrían que desarrollarse desde cualquier asignatura, dentro y fuera de la tutoría. Así como favorecer iniciativas que concreten medidas para prevenir el bullying a nivel de centro:

  • Información a los miembros de la comunidad educativa acerca de los tipos de bullying. Podéis encontrar información relacionada con este tema en webs como eSalud.com 
  • Protocolos de detección, de actuación y prevención de conductas de acoso para el profesorado y familia.
  • Formación de equipos y aulas de convivencia.
  • Desarrollo de la mediación escolar como medida de afrontamiento del bullying y resolución de conflictos entre alumnos.

Cuando todas estas medidas se pongan en funcionamiento dentro de un sistema sincronizado y globalizado en nuestros centros, empezaremos a vencerle la batalla al bullying.

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Sira Sánchez

Psicóloga. Mi campo laboral se ha centrado en la orientación educativa, en la enseñanza pública desarrollando funciones de jefatura del Departamento de Orientación. Actualmente dirijo el área educativa y de orientación en WebPsicólogos.