Cuando alguien va al psicólogo, lo hace con la intención de aprender algo que le ayude a solucionar su problema. Pero no sabe el paciente, el valor incalculable que tiene para el aprendizaje del psicólogo.

De eso quiero hablaros en este post, compartir la reflexión a la que me ha llevado la sesión con una persona a quien acompaño, profesionalmente, desde hace unos meses. Ella se encuentra en un momento de cambio, en el que ha decidido que NADIE MANEJA MI VIDA


Premisa indiscutible que define ,un estilo de vida saludable en lo que a lo psicológico se refiere. Parece que tenemos muy clara esta frase y sobre todo, cuando nos referimos a lo que tienen o no que hacer los demás, pero cuando nos toca mirarnos a los “adentros” no está tan claro que sea yo quien controla mi vida.

 La necesidad de control es patológica

¿ Qué es controlar mi vida? No estoy segura que el término “control” sea el más adecuado de asociar con la palabra vida…me “chirría”. La vida es algo en movimiento supone cambio, incertidumbre, alegría, tristeza, miedo, … ¿por qué controlar eso?

La necesidad de control es patológica, controlamos cuando sentimos ansiedad evitando hacer tal o cual cosa; cuando estamos deprimidos y a la vida no le otorgamos sentido, creyendo que se ha parado para nosotros;cuando tenemos baja autoestima y controlamos lo que decimos o hacemos para no caer mal o parecer estúpido; cuando nos invade el miedo y queremos que el tiempo pase rápido como si éste, pudiese controlarse…

El control no ayuda, tan solo aviva la preocupación. Creemos que estar controlando y preocupados ayudará a prevenir aquello que no queremos que ocurra…¡que ingenuos hemos sido! Hemos sobrevalorado la utilidad de estar preocupados y para lo único que sirve, es para traernos un malestar gratuito. Hay un frase que otro paciente compartió conmigo que nos viene como anillo al dedo

“Si abordas una situación como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces”

Adam Smith

 

¿Qué pasa cuando intentas controlar?

Ya he dicho en alguna otra ocasión, que cuando alguien está feliz o alegre nadie le dice que deje de estarlo, en cambio, cuando es el enfado o la tristeza le pedimos que se vaya a otra cosa, le metemos prisa para que esto pase rápido, para que lo controle, que lo anule, …No hay ninguna mala intención en eso que hacemos, lo cierto es que no nos gusta ver que la gente lo pasa mal y queremos minimizar su malestar…

¿Has intentado controlar lo que piensas?, ¿lo has conseguido?...cuanto más intentamos controlar aquello que no queremos pensar, más nos viene a la cabeza. La mente va por libre, es tarea imposible la de controlarla siendo más útil tomarse un café con ella, para saber que hay de racional o no en aquello que quiere convencernos.

La vida supone cambio, está llena de devenires, acontecimientos, etapas. Muchos de esos cambios son voluntariamente decididos, gestionados, afrontados, manejados pero no controlados. Podemos nosotros, poner en marcha acciones que nos ayuden a prevenir, gestionar, solucionar, afrontar, disfrutar, avanzar, …

El control mata la autenticidad y la espontaneidad que a todos, nos hace únicos e irrepetibles 

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Actualmente, compagino la atención psicológica en la Asociación Alcohólicos Rehabilitados de Albacete con la atención psicológica en terapia individual. Utilizar las herramientas que nos permite la tecnología para realizar mejores intervenciones terapeúticas es uno de mis objetivos.

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