Voy a reflexionar sobre los  sentimientos en un proceso de duelo, voy a presentar cuales son estos sentimientos y algunas claves sobre su importancia y cómo gestionarlos.

Del Revés: Una película sobre emociones, recuerdos y familia

TRISTEZA

La tristeza es el sentimiento más común que se ha encontrado en las personas en duelo.

Este sentimiento lo manifestamos a través del llanto y mediante expresiones como “estoy triste, deprimido, pesimista, acongojado, compungido, apenado, infeliz, melancólico, nostálgico, etc.”.

 MIEDO

 El miedo es el resultado natural de una pérdida, y por lo tanto forma parte de nuestro proceso de elaboración del duelo. La muerte tiene el poder de liberar algunos miedos.

Podemos tener miedo a nuestra propia muerte.

Podemos tener miedo al futuro y a nuestra capacidad para afrontarlo sin el apoyo y la ayuda de la persona que ha fallecido.

Surge el miedo a estar solos, a ser rechazados o “dejados de lado”, a tomar decisiones, a no ser comprendidos, miedo al dolor, al sufrimiento, a la desolación, miedo a no poder recuperar nuestra estabilidad emocional, etc.

CULPA

Estas son experiencias comunes entre las personas en proceso de duelo.

 Culpa por:

  •  no haber llevado a la persona antes al hospital,
  • por no haber consultado a más profesionales de la salud,
  •  por no haber sido suficientemente amable con etc.

Este sentimiento nace de la convicción de que ya no hay ocasión de remediar los errores cometidos ni de recobrar las oportunidades perdidas; de no tener ocasión de pedir perdón ni de reconciliarse.

Aquí es importante tener en cuenta que la imperfección y equivocación forman parte de toda experiencia humana, y que hemos de diferenciar entre una culpa reparadora, cuando realmente nos hemos equivocado y lo admitimos “ya no puedo arreglar el pasado, pero si puedo evitar cometer los mismos errores en el presente y en el futuro”, y una culpa obsesiva donde continuamente nos estamos repitiendo lo mal que lo hicimos y los fallos que pudimos cometer, una y otra vez.

 IRA Y ENFADO

El enfado tendemos a experimentarlo con mucha frecuencia después de una pérdida, y es un sentimiento normal en proceso de duelo.

Pero, aunque esto sea así, probablemente también sea uno de los sentimientos más desconcertantes que estés viviendo en todo este proceso.

El enfado que experimentas lo has de identificar y dirigir apropiadamente hacia el fallecido para que resulte algo sano.

  Muchas veces intentamos controlarlo y lo que hacemos es desplazarlo o dirigirlo hacia otra persona, culpándola de la muerte.

 Generalmente culpamos al médico, al director, a la funeraria, a los miembros de la familia, a un amigo insensible, a Dios por la injusticia y la sinrazón de la muerte, o volvemos este enfado y esta rabia hacia los que más cerca tenemos, nuestros hijos, padres, amigos, pareja, etc.

 Culpar a otros es una forma de evitar el dolor y la desesperación personales de tener que aceptar el hecho de la pérdida del ser querido.

Cómo controlar la ira

SOLEDAD

 Este es un sentimiento del que hablan mucho, particularmente, las personas que han perdido al cónyuge y que solían tener con él una estrecha relación en el día a día.

Y aunque realmente se sientan muy solos, muchas de las personas en esta situación prefieren no salir a la calle ni acudir a reuniones sociales ni siquiera compartir momentos de ocio con sus amigos y todo ello porque se sienten más seguros en casa, lo cual hace que aumente todavía más la sensación de soledad que sienten, y refuercen más la idea de que su vida está vacía y sin sentido.                                                                   

FATIGA

Esta sensación de fatiga, de no tener fuerzas y de cansancio insistente y continua, es algo que con frecuencia se suele dar en un proceso de duelo.

A veces se puede experimentar como apatía o indiferencia. Este nivel tan alto de fatiga puede ser sorprendente y molesto para la persona que normalmente es muy activa.

Cansado y con sueño a todas horas

IMPOTENCIA

Un factor que nos hace el acontecimiento de la muerte tan estresante es la sensación de impotencia que nos suscita.

Este sentimiento cercano a la ansiedad se presenta a menudo en las primeras fases de la pérdida.

Es un sentimiento experimentado particularmente por quienes vivían una relación con la persona fallecida de marcada dependencia y ahora son incapaces o les resulta excesivamente difícil y complejo el adaptarse a una nueva vida, sin él.

 ANSIEDAD

Esta ansiedad proviene normalmente de dos fuentes: la primera es que la persona que vive tiene miedo y piensa que no podrá cuidar de sí misma, ni hacer frente a la vida a partir de ahora en solitario, sin el apoyo de la persona que se ha ido y con frecuencia hará comentarios del tipo: “No podré sobrevivir sin él”; la segunda fuente de nuestra ansiedad es la conciencia que adquirimos de nuestra propia muerte, ahora aumentada, por la muerte reciente de nuestro ser querido.

Síntomas de ansiedad

ALIVIO

También es posible que en todo el proceso de duelo que estás viviendo experimentes una sensación de alivio, de descanso, de calma o de tranquilidad.

Muchas personas lo experimentan después de la muerte de un ser querido, sobre todo si esa persona estaba sufriendo mucho. En estas ocasiones la muerte permite salir a la familia de una situación angustiosa y atormentadora para todos.

Sin embargo, normalmente a esta sensación de alivio también le acompaña una sensación de culpa bastante incómoda y desagradable.

 INSENSIBILIDAD

También es importante mencionar que puedes estar experimentando una sensación de ausencia de sentimientos.

Después de una perdida es como si nos quedáramos bloqueados emocionalmente. Esta especie de insensibilidad se suele experimentar al tener conocimiento de la pérdida, en las horas posteriores del velatorio y el funeral, así como entre cuatro y seis semanas después del fallecimiento, es decir al principio del proceso de duelo.

 Ocurre porque en estos precisos momentos se agolpan dentro de nosotros demasiados sentimientos que hemos de afrontar y si permitiéramos que se hicieran todos conscientes y los experimentáramos todos de golpe sería muy desbordante para nuestro propio equilibrio emocional; así que experimentamos una cierta insensibilidad, como una forma de protección personal.

  Los sentimientos en un proceso de duelo

RECUERDA que todos los sentimientos que aquí aparecen, e incluso otros que puedas estar experimentando y no los hayamos recogidos aquí son todos naturales y normales, son característicos y representativos de un proceso de duelo como el que tú estás viviendo y que no hay nada de patológico, anómalo o enfermizo en sentir, experimentar e incluso en expresar ninguno de ellos.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta que, estos mismos sentimientos cuando duran periodos de tiempo anormalmente largos y se presentan con una intensidad excesiva pueden estar anunciando un duelo complicado, en ese caso, lo mejor es que acudas a un profesional para reconducir y elaborar ese duelo.

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Marta Rodríguez Martínez
He trabajado en ámbitos sociales diferentes: jóvenes, mayores, discapacitados… sin embargo mi formación y preferencias siempre han ido encaminadas hacia el desarrollo de la psicoterapia donde me siento más satisfecha y realizada porque es lo que realmente más me gusta.