Este post va dedicado a aquellas personas que llevan por lema y bandera: “Gástate tú para que ahorre yo”. Sí, amigos, los habéis reconocido, me refiero a los que usualmente se les asigna el calificativo de caraduras. ¿Quién no se ha topado en su vida con alguno? Yo con multitud  de ellos: el jeta de la facultad, el jeta parásito, el jeta fiestero… Podría escribir líneas y líneas de cada uno, pero me voy a centrar en el último tipo.

  HABILIDADES PERSONALES DEL JETA FIESTERO: ¿Cómo es?

  1. Simpatía: es incompatible ser antipático y que la gente te pague las copas. Para que alguien te invite una y otra vez, hay que ser gracioso,  carismático y tener lo que llamamos “don de gentes”. El jeta te ríe las gracias, te da conversación, te seduce con su sonrisa y si encima consigue enamorarte… ¡estás perdido!
  1. Tener una interesante historia que contar: un buen jeta no pasará por alto la oportunidad de relatarte su “drama personal”. La pena consigue más dinero que la envidia y los jetas lo saben. ¿Cómo vas a negarle un billete de avión al pobre argentino que lleva 10 años sin ver a su familia y su abuela se está muriendo en el hospital? Incluso le “regalas” tu cámara de fotos y le das unos euros extra para que le compre unas flores a su abuelita moribunda.

 

TÉCNICAS EMPLEADAS POR EL JETA FIESTERO: ¿Qué hace?

  • LA TÉCNICA DE DIOS: el jeta fiestero tiene que ser omnipresente, es decir, tiene que “estar ahí” en el momento de juerga. Cuando te encuentras reunido con amigos, en la terraza de alguna tasca, ya con los ánimos caldeaditos por llevar un par de cervezas… ¿quién aparece casualmente? Nuestro amigo… ¿cómo se llamaba? ¡Da igual! “Siéntate, colega, y pídete una”.
  • LA TÉCNICA DE MEDUSA: un buen jeta fiestero tiene que tener la habilidad de quedarse totalmente paralizado (mirada al infinito…), como si de una estatua se tratase, en cuanto alguien pronuncia las palabras malditas “toca pagar”. Si tiene la paciencia y temple suficientes, algún que otro “pringado” extenderá los billetes para cubrir los gastos ¡Asegurado!
  • LA TÉCNICA DE LA DUDA RAZONABLE: cuando se pone un “fondo” entre todos, para ir pagando las consumiciones en diferentes locales, sin tener que sacar todas las carteras cada 2×3, es el momento justo en que el jeta fiestero puede poner en práctica esta técnica. Consiste en aprovechar la confusión del “pobre” que recoge y custodia el dinero de todos, para que cuando cuente el dinero y pregunte “¿quién falta por poner?” el jeta salte rápidamente y como si la vida le fuera en ello: “YO YA HE PUESTO”. Por supuesto, el jeta sabe que cuando alguien se pronuncia el primero, nuestra atención se centra automáticamente en buscar a aquel que no dice nada o parece no estar muy seguro… en cualquier caso, el dedo acusador no recaerá sobre él, la duda quedará, como mucho, “en el aire”.
  • LA TÉCNICA DE LA PARTE POR EL TODO: los jetas fiesteros suelen llevar tabaco de liar. Además del aspecto económico, les sirve para aplicar esta técnica que paso a describiros. Consiste en sentarse al lado de un colega que lleve un paquete de tabaco, entablar una animada conversación y esperar a que saque un cigarro. En ese momento el jeta extrae todos sus artilugios del abrigo (bolsa de tabaco, maquinita lia-cigarros, papel …). El jeta fiestero, si es ducho en esta técnica, irá sacándolos poco a poco para crear una sensación en el espectador del tipo “Pufff! Qué coñazo eso de liarse los cigarros”. Cuando esté todo sobre la mesa, el jeta debe pronunciar las palabras mágicas: “¿Me das un trozo de TU cigarro para hacerme una boquilla? Es que ya no me quedan…” El colega, ante la perspectiva de tener que partir SU cigarro y más consciente que nunca de la “parafernalia” que supone para el pobre jeta el sencillo acto de fumar, automáticamente como si de un reflejo se tratara, le ofrecerá uno de los suyos. Si el jeta quiere seguir gorroneando no tiene más que cambiar de mesa y/o de amigo fumador.

 

Hasta aquí hemos analizado los aspectos personales y procedimentales del jeta o caradura fiestero. A continuación voy a destacar las características que lo harán profesional. ¡Allá van!

 

LAS 5 MÁXIMAS DEL JETA FIESTERO “PROFESIONAL”

  1. No descartar a nadie como posible víctima. Ser clasista no es una opción.
  2. Dominar las artes del camuflaje; saber cambiar de estilo y hablar diferentes jergas para insertarse en multitud de ambientes.
  3. Salir con gente “NO-JETA”. Está demostrado que JETA x JETA = 2 velas
  4. No llevar nunca cartera: si no hay dinero evito la “tentación” de pagar.
  5. No encariñarse demasiado: la vida media del jeta en un grupo es corta (algunos meses… un año a lo sumo). Pues las personas se acaban dando cuenta de que nunca pagas, nunca llevas tabaco y  que te has bebido más alcohol a su costa que una destilería de Absolute. Cuando empiezan las malas caras… es el momento de decir adiós. Desparecer por una temporada, hacer análisis de errores cometidos para aprender de los mismos y luego resurgir de tus cenizas como el Ave Fénix, te hará más fuerte y sabio.

Objetivo último al que todo jeta que quiera llamarse “profesional” debería aspirar: Que aquellos a quien exprimiste hasta el último céntimo sigan afirmando, a pesar de todo… “Si en realidad es un buen tío!”

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Sira Sánchez

Psicóloga. Mi campo laboral se ha centrado en la orientación educativa, en la enseñanza pública desarrollando funciones de jefatura del Departamento de Orientación. Actualmente dirijo el área educativa y de orientación en WebPsicólogos.

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