Reflexionemos sobre la mala educación o buena educación pública. El sistema educativo español dio un giro radical con la promulgación de la L.O.G.S.E. (Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenamiento General del Sistema Educativo), una ley que, además de sustituir a su antecesora (Ley General de Educación, de 1970) se propuso re-ordenar el sistema educativo desde su base.

Entre otras cosas proponía una serie de mejoras educativas como son:

  • Promover el aprendizaje significativo.
  • Incluir la Educación Especial en los centros ordinarios.
  • Alargar la edad de escolarización obligatoria hasta los 16 años.
  • Atención a las diferencias y a la heterogeneidad de los alumnos, mediante la creación de programas específicos.
  • Atención individualizada de las necesidades del alumnado: por parte del profesorado especialista en necesidades educativas especiales (orientador, pedagogía terapéutica, audición y lenguaje…)
  • Reconocimiento de la importancia de la tutoría como un área desde la que trabajar valores, integración en el aula del alumno, relación con sus iguales…

Todas estas propuestas se transformaron en hechos. Las escuelas, colegios e institutos adaptaron su personal y recursos a las nuevas exigencias y modificaron sus proyectos educativos y programaciones didácticas.

Han pasado ya más de 20 años y nos encontramos con la siguiente situación:

  1. El informe PISA (que evalúa las competencias y destrezas de los alumnos a nivel internacional, y realiza un ranking entre los países que participan) nos sitúa muy por debajo del nivel académico esperable.
  1. El fracaso escolar no ha disminuido: datos facilitados por el MEC (Ministerio de Educación y Ciencia) en 2012 sugerían que en 2009 más de un 25 % de los alumnos escolarizados en Educación Secundaria Obligatoria no conseguía el Título de Graduado en E.S.O.
  1. Las tasas de violencia escolar han aumentado respecto a las décadas anteriores.

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Si se realizó una Reforma Educativa para mejorar la Educación ¿qué ha salido mal?

La respuesta fácil y la explicación más extendida entre los medios de comunicación en los últimos tiempos es que LA CULPA LA TIENEN LOS PROFESORES. Seguro que las siguientes afirmaciones no os resultan extrañas:

  • “Los profesores son unos vagos”.
  • “Los profesores deberían tener más horas de trabajo y menos vacaciones”.
  • “Los profesores cobran mucho”.

Yo he sido profesora (de la especialidad de Orientación Educativa) y no me considero vaga en absoluto. Mi horario laboral consistía en 25 horas lectivas en el instituto y MUCHAS horas de trabajo en casa (incluyendo fines de semana). Tenía vacaciones sí, pero empleaba mucha parte de mi tiempo libre en la preparación de actividades, reuniones, memorias, adaptaciones curriculares… (pues en los centros dónde trabajé, con más de 800 alumnos todos ellos, no me faltaba faena…) Me preparé y me presenté 4 veces a las oposiciones y aunque aprobé con buena nota, me faltaban puntos para acceder a una plaza.

Mi sueldo no estaba mal, pero fui comprobando con el paso de los años que mientras el coste de la vida se encarecía, los impuestos subían y mi alquiler ya no desgravaba, mi nómina se iba reduciendo y las pagas extraordinarias desaparecían.

En los años que trabajé nunca me cogí una baja y he ido a trabajar hasta con fiebre (como muchos de mis compañeros).

¿Por qué entonces esa mala imagen generalizada de la Educación Pública y concretamente del profesorado?

Pues porque a nuestros gobernantes les resulta más cómodo echarnos la culpa y así desviar la atención sobre ellos mismos pues, por desgracia, la realidad educativa a la que nos han llevado es la siguiente:

  • Centros educativos masificados de alumnos. Aulas con una ratio de 30-36 y 42 alumnos (alumnos de “los de ahora”, con una heterogeneidad inexistente hace 25 años)
  • Reducción de las plantillas del profesorado: mi último centro (que tenía casi 900 alumnos) pasó de 86 profesores a 74 el curso siguiente; por los recortes…
  • Carencia de protección a la figura del profesor: la falta de respeto al profesorado se tolera y justifica, tanto por los medios de comunicación como por padres y alumnos.
  • Con cada cambio de Gobierno se ha modificado la legislación sobre Educación: cambio de criterios de evaluación, programas, currículo, asignaturas… ¿¿¿Eso beneficia en algo al alumno???
  • La Inspección Educativa apenas aparece por los centros; más que cuando se solicitan recursos para el siguiente curso escolar, es decir, cuando pedimos más dinero para atender a los alumnos o cuando hay que hacer las evaluaciones diagnósticas (para los datos del PISA).
  • Los programas de Compensación Educativa, para atender a los alumnos inmigrantes, absentistas o que provienen de un ambiente sociocultural en desventaja, desaparecen con los recortes. Y desde las Consejerías de Educación se propone a los centros educativos que diseñen un Plan en el que presenten medidas y programas propios para atender a todo su alumnado e intentar “sufragar” el fracaso escolar existente. A cambio de la décima parte de recursos personales y materiales que les daban con los citados programas de compensatoria.

Podría seguir… escribir páginas y páginas de lo que ocurre en los centros públicos(los que pagamos TODOS con nuestros impuestos), por culpa de la falta de atención y RECORTES que padecen. Sólo espero que las personas que lean este artículo abran un poco los ojos y entiendan que, dedicarse a la enseñanza es precioso, motivante y vocacional. La sonrisa y el “gracias” de un alumno, o de sus padres, compensa todo lo malo que te ha sucedido ese día en el trabajo; pero lo que no se puede consentir es que los que manejan los hilos en nuestra sociedad culpen al profesorado de los ERRORES que ellos mismos han provocado con sus decisiones.

Señores, esta es la VERDAD:

Sin dinero no hay recursos y sin recursos no mejorará NUNCA la mala Educación; llámese ésta LOGSE, LOE  o LOMCE

 

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Sira Sánchez

Psicóloga. Mi campo laboral se ha centrado en la orientación educativa, en la enseñanza pública desarrollando funciones de jefatura del Departamento de Orientación. Actualmente dirijo el área educativa y de orientación en WebPsicólogos.