Hoy queremos exponer un tema de actualidad que entraña una grave problemática para muchos niños en edad preescolar y escolar, que además, presentan algún tipo de discapacidad. Pero no nos vamos a detener en la identificación del problema, sino que iremos más allá y describiremos cómo a través del juego podemos ayudar a que estos niños mejoren.

Hablamos, concretamente, de “Disfunción de Integración Sensorial” (o los “Trastornos de Regulación del Procesamiento Sensorial”) y los juguetes para niños con discapacidad.

 

¿Qué les pasa a los niños que padecen disfunción de integración sensorial?

Para entender qué le sucede a un niño con disfunción de integración sensorial, tenemos que acercarnos previamente al concepto de percepción.

El niño, en sus primeros años de vida, aprende a través de la exploración de su ambiente. La información que nos llega del entorno, lo hace a través de nuestros sentidos perceptivos: la vista, el olfato, el tacto, gusto y oído (incluimos también la percepción del movimiento y la gravedad, que permiten situarnos en el espacio y acomodarnos en nuestro propio cuerpo). Los sentidos son, por tanto, el primer filtro por el que pasa la realidad.

Una vez captamos los estímulos del espacio que nos rodea, a través de nuestros sentidos como hemos dicho, se inicia el proceso de interpretación de los mismos. La información llega a nuestras neuronas, las cuales “traducen” dichas sensaciones y nuestro sistema de procesamiento nos permite ENTENDER lo que estamos percibiendo (darle un nombre, formarnos conceptos, realizar valoraciones) y RESPONDER adecuadamente a las demandas de ese entorno: a nivel motor, social, cognitivo y emocional.

conductaLos niños que presentan alguna disfunción en su sistema sensorial, no procesan adecuadamente la información que le llega de sus sentidos y ofrecen respuestas inadecuadas (o disfuncionales) ante estímulos con los que otra persona (no afectada) reaccionaría de un modo más cercano a la media normativa. Es decir, muestran conductas desproporcionadas, extrañas o incomprensibles para la mayoría de nosotros.

Imaginad que el simple roce de la tela de vuestra camiseta os provocara un gran malestar en la piel que os “empujara” a quitaros vuestra prenda de inmediato. O que notarais como nauseabundo el olor de una rosa (que se supone agradable al olfato, a priori) ¿no la apartaríais de un manotazo al momento?

Además, las disfunciones en el procesamiento sensorial suelen aparecer como síntoma secundario en trastornos como el Autismo, el Síndrome de Down o las parálisis cerebrales. Con lo que son niños que parten de déficit previo acusado en distintas áreas de funcionamiento.

Y las consecuencias (la reacción de los demás o del entorno) a la conducta mostrada por esos niños, son con frecuencia negativas.

Los niños con dificultades en el procesamiento de la información sensorial, presentan problemas en sus entornos más habituales (escuela, hogar…). Se puede ver afectada su motricidad, comunicación, autoestima, sus habilidades sociales (depende de cada caso) pero el factor común es que en todos ellos se ve mermada su calidad de vida. Suelen sufrir, además, el rechazo de sus iguales, que no los comprenden o tienen miedo a sus reacciones impulsivas e imprevistas, y eso produce una gran desmotivación en el niño a la hora de seguir interactuando con el entorno, por lo que se va aislando cada vez más de los demás.

Salir de ese círculo vicioso no es sencillo, pero con un diagnóstico precoz y mucha estimulación, el niño puede aprender a procesar la información sensorial de un modo distinto, responder de manera más adaptativa y los problemas mencionados disminuyen considerablemente.

¿Cómo podemos estimular a estos niños?

En los años 70 unos terapeutas realizaron un experimento con pacientes que manifestaban algún grado de discapacidad o enfermedades mentales. Descubrieron que adecuando un espacio en el que los estímulos sensoriales se simplificaban y controlaban, sus pacientes mejoraban significativamente. Estos resultados se trasladaron al campo de la Educación Especial, y se diseñaron aulas sensoriales en las que los niños con discapacidad y disfunciones sensoriales podían beneficiarse de tener una oportunidad para habituarse a distintos grados de texturas, sonidos, colores, sabores, movimientos… y aprender así a entrenar sus sentidos, su motricidad gruesa y fina y sus habilidades en general.

Fuera del entorno escolar (en casa), los padres de niños con disfunción en su sistema sensorial, tienen hoy día la posibilidad de mejorar la calidad de vida de sus hijos con algo tan simple como un juguete. No un juguete cualquiera sino lo que se denomina “juguetes de integración sensorial”.

 

¿Qué son los juguetes de integración sensorial?

Son juguetes cuyo objetivo principal es desarrollar las capacidades y habilidades perceptivas de los niños con discapacidad a través de la estimulación sensorial. ¿Qué mejor manera de entrenar estas habilidades que a través del juego?

juguetesHay de diferentes tipos, y cada uno se ha diseñado para estimular una o varias áreas sensoriales concretas; así, podemos encontrar desde pelotas para estimular el movimiento y la motricidad gruesa, muñecas (para el tacto) o puzles (para la motricidad fina y la capacidad intelectual), hasta jabones con distintas fragancias (para el sentido olfativo)… incluso tablets interactivas y software para el ordenador.

Para su confección se utilizan materiales varios (jugando con diferentes grados de dureza, tamaño y flexibilidad), colores (de distinta intensidad y tonalidad), músicas y sonidos, aromas… Con los juguetes de integración sensorial, el niño tiene la oportunidad de acercarse (siempre voluntariamente y sin forzarlo) a esos estímulos que en un entorno no controlado tiende a evitar.

Los padres pueden acompañarlo durante el juego y animarle a que toque, huela, observe y sienta. De esta manera, los niños aprenden jugando, a sentir; de un modo agradable y divertido; lo que provoca que asocien la experiencia a algo positivo y, por tanto, muestren conductas más relajadas y ajustadas.

Por todo lo expuesto, los juguetes de integración sensorial, además de resultar terapéuticos, son altamente motivadores para estos niños, que de otro modo inhibirían su conducta exploratoria por miedo o por rechazo a la experiencia de “sentir”.

¿Dónde encontrar juguetes de integración sensorial?

Hoy día tenemos la suerte de contar con la comodidad de Internet. Desde Webpsicólogos os recomendamos que visitéis siempre páginas especializadas en el tema de la discapacidad y la disfunción sensorial. Nos ha llamado la atención, por la adecuación y variedad de materiales, la web www.plazatoy.com, en la que podéis consultar una amplia gama de juguetes con los que ofrecer estimulación sensorial e intelectual a vuestro hijo. Os animamos a que la visitéis y nos contéis, a través de vuestros comentarios, qué os ha parecido.

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Ebook: Establecer normas y hábitos de estudio para:

  • Padres de niños y adolescentes con bajo rendimiento o dificultades académicas
  • Padres de niños y adolescentes que presenten mal comportamiento.
  • Padres de niños y adolescentes sin hábito de estudio.

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Sira Sánchez

Psicóloga. Mi campo laboral se ha centrado en la orientación educativa, en la enseñanza pública desarrollando funciones de jefatura del Departamento de Orientación. Actualmente dirijo el área educativa y de orientación en WebPsicólogos.

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