“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” .Todos hemos tenido alguna situación en la cual, pospusimos tanto las cosas, que llegó a un punto en que fue demasiado o casi demasiado tarde. Postergar no es un buen aliado El dejar para mañana, muchas veces nos trae conflictos “inofensivos” como tener el escritorio desordenado durante semanas, el ponernos una multa en la biblioteca por devolver el libro tarde, etc…. Pero posponer suele traernos consecuencias mucho más destructivas y severas, como pueden ser perder un trabajo o arriesgar un matrimonio. Y sobre todo, cuando postergamos vamos sufriendo una serie de consecuencias internas que a veces, suele ser una pequeña irritación, y conforme pasa el tiempo y más retrasamos las tareas más irritables y enfadados nos ponemos con nosotros mismos.

¿Cómo funciona?

Se repite una y otra vez pero 1. La persona posterga una tarea, la realización de un deseo o la ejecución de una actividad 2. Se siente mal consigo misma porque no ha hecho lo que debía hacer. 3. Al sentirse tan mal, su estado de ánimo se convierte en una excusa para seguir postergando tareas. La ambivalencia en la toma de decisiones

Discurso típico cuando postergamos

La persona que posterga suele utilizar frases típicas, tales como: “Seguramente las cosas se solucionarán solas”, “Deseo que se arreglen las cosas”, ” Espero que las cosas vayan mejor”… Y puede utilizar estas frases como excusa para no hacer nada en el presente. Pero los deseos y las esperanzas no son más que una pérdida de tiempo, en realidad éstas sólo sirven para huir o para evitar tomar cartas en el asunto.

La alternativa final: hacer o no hacer

No hacer

En esta etapa, algunos postergadores piensan en todo lo que queda por hacer y deciden que es demasiado tarde para alcanzar la meta esta vez. No hay manera de completar el proyecto tal como la habían planificado, cualquier esfuerzo que se hiciera no cambiaría nada el resultado final, no tiene sentido trabajar y se rinden.

Hacer

A esta altura, la presión se ha vuelto tan grande que no puede soportar esperar otro minuto. Finalmente se pone manos a la obra y ante su propio asombro, la tarea no es tan temible como creía. Al final, siempre se hace la misma pregunta ¿porqué no lo habré hecho antes?

¿Por qué postergamos?

Tomar decisiones: la sensación de bloqueo

Presencia de pensamientos erróneos

Los motivos por los cuales los postergadores lo pasan tan mal es que utilizan determinados pensamientos o ideas que son totalmente erróneas, como: “Debe ser perfecto”, “Todo lo que haga debe ser fácil y no acarrear esfuerzo alguno”, “Es más seguro no hacer nada que asumir un riesgo y fracasar”,” Si las cosas no se hacen bien, no vale la pena siquiera hacerlas”, “Si lo hago bien esta vez, siempre lo deberé hacer bien”, “Si me muestro tal como soy, no voy a gustarle a la gente” … Preocupaciones: no te preocupes, ocúpate

Ventajas de postergar

Aunque sea paradójico, cuando utilizamos la postergación sin darnos cuenta estamos obteniendo una serie de beneficios: evitamos muchas situaciones que nos pueden provocar miedo o ansiedad, actividades desagradables, aburridas o difíciles, la posibilidad de cambios y todos los riesgos que los acompañan, fracasar si no hacemos aquellas actividades que impliquen algún riesgo, consolarse creyendo que su capacidad es mayor de lo que su rendimiento indica…y otras similares.

Falta de motivación

Para muchas personas el problema de la postergación radica en que creen que antes de hacer cualquier actividad, deben de estar muy motivados para ello. Sin embargo, esto es un error, ya que, por regla general, cuantas más actividades llevamos a cabo más interés sentimos hacia ellas y más deseos tenemos de volverlas a realizar. Es así de simple, cuantas menos cosas hacemos menos ganas tenemos de hacer nada.

Áreas problema

Existen maneras muy diversas en la que la postergación puede aparecer en la vida de la gente. Algunos postergan sólo en un área específica y en las demás se manejan bastante bien. Por el contrario, algunas personas postergan en casi todos los aspectos de sus vidas.

¿Cómo puedo dejar de postergar?

Si quieres dejar de postergar, debes empezar por aquí. Una vez que has detectado y comprendido cuales son tus áreas de postergación, cuál es tu estilo de posponer y las excusas que te dices a ti mismo para posponer, tendrás mayor capacidad para afrontar y encarar este hábito que te genera a veces tanta ansiedad, sufrimientos y reproches. Date tiempo, y empieza por una actividad concreta que suelas posponer para que así, poco a poco empieces a aprender nuevas conductas más eficaces y productivas. Te sentirás mucho mejor contigo mismo. El cambio, ¿es una cuestión de pasado, de presente o de futuro?

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Marta Rodríguez Martínez
He trabajado en ámbitos sociales diferentes: jóvenes, mayores, discapacitados… sin embargo mi formación y preferencias siempre han ido encaminadas hacia el desarrollo de la psicoterapia donde me siento más satisfecha y realizada porque es lo que realmente más me gusta.
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