Atreverse a cambiar lo que no nos gusta de una mismo es uno de los principales retos que podemos afrontar un nuestra vida. El siguiente artículo es una reflexión sobre el cambio, sobre quiénes somos y quienes podemos llegar a ser.

Este post le copia el título a un artículo de Víctor Campuzano. Si no conoces su blog personal, os estáis perdiendo una bitácora muy interesante sobre el mundo del blogging, marketing online y las reflexiones muy interesantes que realiza Víctor. Después de leer su post, le pedí permiso para utilizar el mismo título y escribir yo una reflexión partiendo de la suya.

El artículo No le pida burbujas a un café original, empieza así:

¿Cómo te gusta el café? Seguro que a esa pregunta habrán miles de respuestas distintas. Yo alucino cuando estoy tomándome uno en un bar y observo cómo lo piden los clientes que van y vienen: solo, con leche, cortado, cortado descafeinado, cortado descafeinado de máquina con leche natural y sacarina, cortado de leche condensada con sacarina (¿en serio? Pues sí, este es verídico también…).

En fin, que hay muchas formas, según los gustos, pero, tras muchos días observando, a nadie de los “observados” se le ha ocurrido nunca pedir un café con burbujas.

Los refrescos tienen burbujas, la cerveza también e incluso el agua. Pero, ¿el café? No, el café no puede llevar burbujas, todos lo tenemos asumido. ¿No es cierto?

Este inicio me lleva a reflexionar sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser. ¿No existe el café con burbujas porque no lo pide nadie, o no lo pide nadie porque no existe?

Durante nuestras vidas, todos nos movemos entre aceptar quien soy  o aspirar a ser quien quiero llegar a ser. Y hay personas que se acomodan en ser lo que son y se niegan moverse de ahí (Yo soy así y no puedo cambiar) y otras que  viven continuamente aspirando a ser la versión mejorada de sí mismo.

Yo soy así y no puedo cambiar.

Probablemente es la frase más fea que existe en castellano. El peor insulto que podemos decirnos a nosotros mismos y una gran mentira la mires por donde la mires.

Todos podemos cambiar. La capacidad de cambiar, de adaptarse a las nuevas situaciones, es una virtud realmente maravillosa de los seres vivos. El ser humano es una gran muestra de hasta dónde puede llegar la vida adaptándose a las diferentes demandas del entorno.

Por eso, cuando nos negamos a cambiar, cuando queremos que sea el mundo el que se adapte a mí porque soy una roca inamovible, al final acabamos pasándolo mal o convirtiéndonos en alguien desagradable.

¿Y que es lo que tengo que cambiar?

Pues lo que no funciona, la parte de ti que te está lastrando y que te está jorobando la vida. Para unos serán sus inseguridades y miedos, para otros una manera de pensar muy rígida o incluso unos hábitos de vida poco saludables que están machacando tu cuerpo.

Cuando descubres algo de ti que no te gusta, intenta no caer en aceptarlo porque “yo soy así” y atrévete a probar a cambiarlo. Cambia ese hábito de vida poco saludable, acepta que es posible pensar de otra manera y prueba a plantarle cara a tus miedos. A lo mejor te sorprendes de lo capaz que eres de cambiar los aspectos de tu vida que no te satisfacen.

¿Y si me convierto en un café con burbujas?

El miedo a perder la esencia de quienes somos, a convertirnos en un pelele a la deriva que no sabe ni quien es ni a lo que se dedica, es muchas veces el freno que nos ponemos ante la posibilidad de cambiar. El refranero popular lo resume de varias maneras: Más vale malo conocido que bueno por conocer o más vale pájaro en mano que ciento volando.

Pero si tu camino es llegar a  ser un café con burbujas o cualquier otra cosa que pensamos que es imposible, te aseguro que vas a ser más feliz siéndolo que estancarte en ser quien has sido en el pasado.

Descubre donde está el cambio que necesita tu vida y atrévete a realizarlo.

Y tú, te animas a escribir tu versión de «no le pidas burbujas a un café? Te dejo, además de la versión orignial, otras versiones sobre del artículo partiendo de la misma reflexión:

Victor CampuzanoNo le pidas Burbujas al café

#Jerby: Café con arroba:

Carlos Bravo: El problema de no saber lo que eres como empresa

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Psicólogo y coordinador de proyectos. Escribo sobre psicología aplicada a la vida cotidiana. Me apasiona cómo internet, redes sociales, y las nuevas formas de comunicación influyen en las personas y estoy convencido que de todo esto va a salir algo bueno

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