El año 2020 será recordado por muchos motivos. Unos de los grandes cambios que hemos visto aparecer durante 2020, ha sido la incorporación al teletrabajo de forma masiva. Y es un cambio que viene para quedarse.

El teletrabajo trae muchas ventajas y algunos inconvenientes. Hoy quiero hablar sobre riesgos del teletrabajo, en concreto un gran riesgo psicológico al que todas las personas que han accedido a teletrabajar están expuestas

Riesgos del teletrabajo.

El impacto del teletrabajo en la salud de las personas trabajadoras se puede notar de muchas formas diferentes.

Es básico que tu empresa realice un buen análisis de riesgos laborales y se incorporen todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad laboral en el puesto de trabajo, aunque este esté en tu casa.

Estos riesgos podemos dividirlos en:

  • Trastornos musculo esqueléticos
  • Fatiga ocular (es dejo un link que me ha parecido muy interesante)
  • Riesgos vinculados al lugar de trabajo
  • Riesgos psicosociales (donde se incluyen lo psicológicos).

No soy un experto en riesgos laborales y seguro que algún riesgo importante me estaré dejando fuera de esta lista.

Riesgos psicológicos del teletrabajo.

Voy a centrarme en hablar de lo que si se un poco. Y es de los riesgos psicológicos en el teletrabajo.

Y lo se por dos cuestiones. Como psicólogo, es un tema que me interesa y sobre el que estoy en continua formación y aprendizaje.

Además, desde el año 2013 que iniciamos el proyecto WebPsicólogos, parte de la jornada laboral la realizado en la modalidad de teletrabajo, por lo que he podido comprobar desde hace años algunos de estos riesgos de forma personal.

Voy a centrarme en tres riesgos psicológicos del teletrabajo que me parece que todas las personas que teletrabajamos tenemos que gestionar de la forma más eficiente posible:

  • Evitar el aislamiento
  • Organizar correctamente el trabajo
  • Ser capaces de desconectar.

Evitar el aislamiento

Teletrabajar nos pone en serio riesgo de aislarnos del resto de personas con las que trabajamos. Este aislamiento nos va a restar eficiencia, nos va a restar satisfacción laboral y nos pone en riesgo de romper las dinámicas de trabajo en equipo.

Compartir el trabajo y disfrutar de conversaciones informales es importante para la calidad del trabajo y la salud laboral.

Compartir un café o una conversación intrascendente con las personas con las que compartimos espacio de trabajo es bastante más importante de lo que parece y el teletrabajo nos roba esos momentos.

Somos más felices y mas productivos en el trabajo cuando sentimos que tenemos buena relación con los y las compañeras de trabajo y, aunque estemos teletrabajando, tenemos que luchar por conseguir tener estos momentos informales.

Mantener cierta presencialidad o generar un espacio de comunicación con el equipo de trabajo para cuestiones informales es una buena idea.

Cuando hablo de espacio de comunicación me refiero a un grupo de Whatsapp o de cualquier otra herramienta de mensajería para bromas, chascarrillos, felicitar cumpleaños, …

Es importante que estos grupos sean ajenos al trabajo y que no se mezclen estas conversaciones en grupos de mensajería para gestionar aspectos laborales.

riesgos psicológicos del teletrabajo

Organizar correctamente el trabajo

Organizar el trabajo siempre es un reto. Tanto en la oficina como teletrabajando, sabemos que nuestra eficiencia puede llegar a multiplicarse hasta por tres si somos capaces de organizarnos de forma eficiente.

Además, cuando teletrabajamos se añaden nuevos elementos de ineficiencia, porque es muy fácil mezclar tareas domésticas y de cuidado durante el periodo de trabajo.

Quiero añadir una nota al margen y tiene que ver con lo sucedido durante le confinamiento domiciliario del año 2020.

Muchas personas empezaron a teletrabajar durante ese periodo, en el cual estábamos confinados, los niños y niñas no tenían colegio y no podíamos salir de casa.

Lo que sucedió durante esos meses fue una cuestión de tratar de sobrevivir, pero en nada se parece al teletrabajo.

En muchas casas se daba la situación de las hijas y los hijos tratando de dar clase online y los adultos tratando de teletrabajar. En esa situación hicimos lo que pudimos, pero bajo esas condiciones es imposible organizar correctamente el trabajo. Bastante hicimos la mayoría.

Cuando hablo de organizar el teletrabajo lo planteo en una situación de normalidad.

En este caso, es indispensable ponerse horarios, organizar cuando y de cuánto tiempo serán los descansos, tener claros los objetivos de trabajo diarios e intentar que las tareas domésticas y de cuidado no interfieran durante las horas destinadas a trabajar (aunque sea teletrabajo desde casa)

Ser capaces de desconectar.

Y llegamos al que, sin duda, al menos para mí, es el principal reto a conseguir si queremos teletrabajar sin tener riesgos psicológicos.

El tiempo de trabajo debe tener un inicio y un fin. Teletrabajar no nos convierte en trabajadores 24 horas al día.

Todas las personas cabales entendemos que en la difícil situación socio económica en la que nos encontramos, es importante dar todo lo posible en el trabajo y luchar por conseguir los objetivos planteados.

Pero también sabemos que cuando estamos disponibles 24 horas al día para el trabajo acabamos quemados, desmotivados y nos volvemos ineficientes.

Cuando teletrabajas tienes que tener muy claro cuando estas trabajando y cuando no. Y cuando no estás trabajando es necesario desconectar.

Y eso es muy difícil cuando tienes un móvil en el que entran continuamente emails y grupos de mensajería (Slack, whatsapp) que en cualquier momento te pueden pedir algo.

Si diriges equipos, tienes que entender que el descanso de los y las trabajadoras es básico y respetarlo.

Si eres asalariado, tienes que ser capaz de establecer tus límites y exigir que te respeten.

El teletrabajo ha venido para quedarse y tiene muchas ventajas, pero o bien somos capaces de gestionar los inconvenientes que genera o puede acabar convirtiendo nuestro puesto de trabajo en un infierno.

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Psicólogo y coordinador de proyectos. Escribo sobre psicología aplicada a la vida cotidiana. Me apasiona cómo internet, redes sociales, y las nuevas formas de comunicación influyen en las personas y estoy convencido que de todo esto va a salir algo bueno

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