Hoy voy a hablaros sobre la libertad individual y sobre lo lamentable que es la actual tendencia en muchos lugares de confundir legalidad con moralidad.

20 días sin escribir un artículo. Casi se me ha olvidado como se hace… creo que después de más de un año y medio y después de publicar 300 artículos nos merecíamos un pequeño descanso estas navidades, pero ahora que me pongo de nuevo a escribir no sé si ha sido buena idea. El folio en blanco se me está haciendo muy cuesta arriba

Pero bueno, a lo que vamos. En el artículo de hoy voy a escribir sobre la libertad de elección y el derecho de cada uno de nosotros a hacer lo que nos dé la gana, incluso acciones que no sean buena para nosotros mismos.

Quiero reclamar el derecho a equivocarme, a meter la pata y a hacer tonterías.

La reflexión de hoy parte de una noticia que vi en TVE el día 2 o 3 de Enero. Con un gran tono de alarma, denunciaban una fiesta ilegal en el pantano de Benageber (Valencia).

En el lugar, se dieron cita más de 3.000 jóvenes y estuvieron de fiesta hasta el sábado 3 (por lo menos).

La historia es más o menos la siguiente: Se organiza una rave y se le da difusión a través de las redes sociales.

La gente joven responde y se juntan más de 3.000 personas estar 3 días de fiesta para celebrar el inicio del año.

Seguramente la música estaría más fuerte de lo recomendable, consumirían más alcohol del recomendable y seguro que muchos de los jóvenes que fueron tomaron drogas ilegales.

¿Y qué?

Y mi pregunta ante esta fiesta es sencilla. ¿Y qué? Entiendo que es una fiesta ilegal, que no tenía los permisos necesarios y que no es el ambiente más recomendable para los jóvenes.

¿Pero de verdad es un problema social tan grave para que la prensa y el telediario (al menos el de RTVE) se pasen dos días alarmando a la sociedad por esa “rave”?

  • Que queréis que os diga, a mí me preocupa mucho más el consumo de cocaína por parte de directivos de grandes empresas que les hacen ir desquiciados.
  • Que sea más importante aumentar el 0,2% el beneficio de un fondo de inversión aunque eso suponga desahuciar a 2.000 familias de sus casas.
  • O que importe un pimiento a mis gobernantes la pobreza infantil o que dejen morir a personas con hepatitis C porque el medicamento es muy caro.
  • Me preocupa que el problema de que millones de sirios estén siendo masacrados se reduzca a un problema de inmigrantes ilegales que llegan a Europa.

Respeta mi libertad individual

Vivimos en un mundo donde muchos quieren confundir moralidad con legalidad y están dispuestos a pisotear la libertad en defensa de la seguridad y la corrección moral.

  • No quiero una sociedad donde los jóvenes se hinchen a consumir drogas, pero quiero una sociedad donde los jóvenes puedan definir su postura ante las drogas (y aquí la clave esta en la educación).
  • No quiero una sociedad donde no se respeten los entornos naturales, pero entiendo que los espacios naturales son para disfrutarlos.
  • No quiero una sociedad sin normas ni leyes, pero me niego a aceptar que las leyes anulen mi libertad individual y mi capacidad de tomar decisiones.

El objetivo de las leyes es ordenar la convivencia ciudadana y ese es su único fin y propósito. Cuando las leyes empiezan a ser reglas morales de obligado cumplimiento sufrimos un grave atentado a la libertad individual como sucedió con la cristiana inquisición o con la yihad islámica.

Estoy dispuesto a renunciar a algunas cosas a cambio de mi seguridad y la sana convivencia, pero mi libertad individual no está entre ellas.

¿Qúe opinas tú sobre las leyes y tu libertad?

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Psicólogo y coordinador de proyectos. Escribo sobre psicología aplicada a la vida cotidiana. Me apasiona cómo internet, redes sociales, y las nuevas formas de comunicación influyen en las personas y estoy convencido que de todo esto va a salir algo bueno

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