Hace un par de días recibimos una consulta sobre una chica que nos preguntaba que su pareja le había planteado comprar un columpio sexual y no sabía que responderle.

Tengo que decir que, a parte de una concursante de Masterchef que en su presentación dijo que usaba columpios sexuales, poco más sé de este juguete sexual.

Para comprender mejor de que artilugio se trata me fui directo a preguntarle a Google y tras escribir los mejores columpios sexuales, llegue a la web que he puesto el enlace. Además de vender varios de estos columpios tiene información de calidad sobre cómo utilizarlos.

Tras leer un rato y ver un par de vídeos de una sexóloga comprendí como funciona y que es un juguete sexual que se utiliza habitualmente en prácticas BDSM (bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo.

El sexo desde la libertad individual

En varios posts he hablado sobre que:

El deseo sexual es un impulso individual que se puede practicar de forma individual, en pareja o grupal.

Que el deseo de realizar cualquier tipo de práctica sexual es lícito a nivel individual, pero cuando se decide realizar implicado a alguien más, es necesario que se realice desde la libertad individual, el consenso de los participantes y con una buena comunicación de lo que se desea y lo que se va a hacer.

Y que el principal órgano implicado en las relaciones sexuales, el erotismo, el deseo, … no es ningún aspecto físico, sino nuestro cerebro con su principal herramienta, la comunicación.

Partiendo de estas tres premisas vamos a ver cómo responder a:

Mi pareja quiere practicar BDSM u otras prácticas sexuales que no comprendo.

En una relación de pareja saludable, no debería haber ningún problema en poder plantearle a tu pareja que quieres realizar algún tipo de práctica sexual concreta.

Los temas relacionados con el sexo tienden a generarnos vergüenza y en demasiadas ocasiones nos cuesta demasiado hablar de ello, aunque lo que si tenemos claro es que para tener sexo de calidad es necesario poder hablar de sexo con tu pareja de forma clara, sin tabús y sin vergüenza.

Si tu pareja te plantea que quiere realizar una práctica sexual que no conoces, o usar algún juguete erótico que nunca habéis usado, es básico hablar claro sobre el tema.

Tienes que pedirle que te explique bien que quiere hacer o que quiere usar y seguramente tendrás que responderle que necesitas tiempo para pensarlo, investigar por tu cuenta de que se trata y decidir si te apetece probar o no.

Que tu pareja quiera usar un columpio sexual, realizar bondage o cualquier otra práctica sexual no lo convierte en una persona pervertida, viciosa ni cualquier tipo de estos adjetivos.

Tampoco te obliga a aceptar realizar la práctica o usar el juguete y es muy mala idea aceptar hacerlo porque “le quiero” o “para que no se enfade”.

El buen sexo tiene que ver con la confianza, la intimidad y la complicidad y esto implica que no es buena idea aceptar realizar una practica sexual para satisfacer a la otra parte.

Motivos para probar BDSM o cualquier práctica sexual

El único motivo para probar una práctica sexual es que te apetezca probarla. Cualquier otro motivo te garantiza que realizar esa práctica o usar ese complemento va a generarte más problemas que beneficios.

Es más, incluso si aceptas incorporar un juguete erótico o una práctica sexual y una vez que empieza descubres que no te gusta o no te apetece, tienes todo el derecho del mundo a no realizarla, parar el juego y suspender la “actividad”.

Pero desde esa misma confianza tampoco deberías molestarte porque tu pareja te proponga hacer algo que no comprendes o que crees que no te va a gustar.

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Psicólogo y coordinador de proyectos. Escribo sobre psicología aplicada a la vida cotidiana. Me apasiona cómo internet, redes sociales, y las nuevas formas de comunicación influyen en las personas y estoy convencido que de todo esto va a salir algo bueno

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