Hace  tiempo escribí el artículo “Mi hijo tiene piel atópica” sobre nuestra experiencia como padres de un niño con piel atópica.  Ya han pasado 5 años desde el primer brote de nuestro hijo y luego, han ido viniendo otros, pero quiero adelantaros que, a día de hoy, TODO HA MEJORADO. De hecho ha mejorado tanto, que hace unos días acudimos a su revisión con el dermatólogo (en los últimos años lo han estado viendo cada 6 meses) y ya tenemos el alta médica…

Releyendo aquel artículo encuentro el siguiente párrafo:

“He aprendido que los problemas de la piel son bastante heterogéneos de un paciente a otro. Conozco a bebes que tienen el mismo problema que Jorge pero que no les da tanto en la carita sino en otras partes del cuerpo o con brotes menos fuertes. La realidad es que no creo que esto tenga cura, pueden controlarse los brotes previniendo que vayan a más con una serie de pautas pero la madurez del propio niño, es lo que parece contribuir a que el problema se vaya menos. Esta última teoría os la iré corroborando conforme Jorge crezca”

Un resumen de estos años

La aparición de los brotes estaba relacionado con la bajada de defensas. Cuando se resfriaba o tenía algunas décimas, por decirlo de alguna manera,  su cuerpo reaccionaba con esas erupciones en la piel.

A medida que nuestro hijo crecía, los brotes se fueron distanciando en el tiempo pero cuando venían, tardaban  en marcharse totalmente.

Algo que también cambió, de forma considerable, fueron las lesiones en la cara, zona en la que principalmente se había focalizado el problema de piel atópica. Aparecían algunas aisladas en la zona de la barbilla, que con la saliva del pequeño empeoraba y detrás de las orejas, pero sin llegar a lo que ya os mostraba en aquellas fotos del artículo.

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A lo largo del tiempo fueron apareciendo pequeños brotes en los muslos, axilas, glúteos y espalda pero sin llegar a ser grandes brotes y algo más controlados…Se trataba de lesiones aisladas.

Los brotes más fuertes en estos últimos años se han focalizado en las manos llegando a caérsele algunas uñas. Comienza con heridas bien en los nudillos o cerca de la conexión del dedo con la uña, de ahí que la infección que se generaba afectaba al nacimiento de la misma. A veces también le aparecían irritaciones entre los dedos, en la palma de las manos y en la zona de las muñecas.

Bueno, pues sin ser dermatóloga y sin intención de soltar una verdad absoluta corroboro la hipótesis de que la madurez del niño ha ayudado a minimizar el problema

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La madurez del niño ha ayudado a mejorar el problema de piel atópica

La madurez ha permitido nuevas formas de afrontamiento:

  • Mayor comprensión por parte del niño sobre lo que ocurre, lo que permite que nos cuente cómo se siente y nos pida ayuda cuando le pica demasiado. esto nos ha ayudado a actuar más rápido ya que cuando no se comunicaba acaba destrozandose donde tenía las heridas. Ahora ha aprendido a hablar  de como se siente, cuando le pica mucho lo dice para que le ayudemos y además, hemos conseguido que entienda lo importante de que no se infecten las heridas (yo a veces le digo que las pupas son las puertas de las heridas, y que es importante mantenerla cerrada para que no entre nada a molestar a las heridas que se tienen que curar. Ha tenido moda de arrancarse las pupas)

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  • Lo anterior nos facilita el implicarlo más activamente en la prevención de los brotes. Ha aprendido a aliviar el picor de otra manera, se sopla, mete las manos en agua, coge un hielo,…Sabe que la crema hidratante es necesaria y aunque siempre hay queja cuando se la echamos, es lo que permite la mayor prevención de los brotes. Esta crema (que parece como una vaselina) le suele escocer cuando tiene heridas por lo que intentamos probar otras cosas como aceite de oliva durante ese periodo, le vamos soplando o ponemos el ventilador para que le alivie mientras se la echamos. Intenamos enseñarle que su problema puede abordarse de diferentes maneras, en función de cómo esté el panorama.

 

  • Cuando tiene brotes hacemos que participe en sus cuidados: en echarse el suero (llenar la jeringuilla es toda una aventura) y la pomada, en taparse con gasitas durante la noche las heridas…que se implique en sus cuidados es importante. De hecho, en las revisiones que tenemos en la Seguridad Social cada 6 meses los profesionales le hablan mucho a él, tienen en cuenta su explicación y le dicen directamente a él cómo tiene que actuar.

 

  • Las pomadas que nos ha ido recomendado el médico, a medida que el niño crecía, han actuado de una manera más efectiva e incluso, utilizamos alguna preventiva sin corticoides cuando vemos que las lesiones empiezan a aparecer. Cuando los brotes son algo más fuertes utilizamos una pomada de cortocoides.

Seguro que vuestra experiencia como padres de algun niñ@ con piel atópica nos es de gran utilidad. Animaros a dejar un comentario.

 

 

 

 

 

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Actualmente, compagino la atención psicológica en la Asociación Alcohólicos Rehabilitados de Albacete con la atención psicológica en terapia individual. Utilizar las herramientas que nos permite la tecnología para realizar mejores intervenciones terapeúticas es uno de mis objetivos.

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