Es común que, en las sesiones de psicoterapia, los/las clientes pregunten ¿Y tú que harías? ¿Debería dejar o no mi trabajo? ¿Debo dejar a mi pareja?

En muchas ocasiones, se espera del psicólogo o psicóloga, que se pronuncie sobre que decisiones tomar.

Cuando las personas con las que trabajo, me realizan ese tipo de preguntas, suelo comentar; ahí viene la pregunta trampa, después, explico mis razones para llamar así , a estas preguntas.

Explicar la pregunta trampa, supone un momento de humor entre él/la cliente y yo. Al tiempo que se convierte en un punto de inflexión perfecto, para hablar de las expectativas frente a la terapia.

La pregunta trampa ¿y eso por qué?

Me gusta llamar a estas cuestiones, preguntas trampa, ya que resulta muy fácil responder de acuerdo a las consideraciones propias, responder cómo la persona y no como el profesional.

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Es automático, nos preguntan y damos una opinión. Es perfecto para una cena con los amigos/as, pero en una relación cliente-psicólogo/a, resulta contraproducente.

La Ambivalencia en la Toma de Decisiones

Entonces… ¿Los psicólogos no establecen pautas?

Sí, si lo hacemos. Pero no tomamos, decisiones por el cliente. ¿Cuál es la diferencia?

Las pautas y recomendaciones que el psicólogo o psicóloga puede dar, se establecen en base a la evidencia científica para solucionar un problema en concreto.

Es decir, a partir de la solicitud expresa del cliente, se establece un marco de tratamiento, con unas pautas encaminadas a solucionar un problema o mejorar una situación.

Por tanto, planeamos el tratamiento y sus pautas en base a las decisiones del cliente. En lugar de tomar nosotros dichas decisiones.

Fomentando la autonomía en lugar de la dependencia

No tomar decisiones por el cliente, evita provocar una dependencia de la terapia.

De esta forma dentro del plan de tratamiento, el cliente ira tomando sus decisiones. Dejar o no dejar su relación de pareja, perdonar o no perdonar una infidelidad, vender o no, su casa, quedarse o mudarse a otra ciudad, continuar o no, los estudios comenzados…

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Al finalizar la terapia, la sensación será, con mayor probabilidad, la de haber llevado el timón de su propia vida y no, la de haber contemplado, como otra persona dirigía ese timón.

Continuando con la metáfora, lo que hace el terapeuta, es averiguar, en primer lugar, el rumbo hacia donde se quiere dirigir el cliente. Si el cliente duda, el psicólogo no resuelve, fomenta el autoconocimiento, a través de preguntas y ejercicios, que permiten ir perfilando hacia donde se desea ir.

Una vez el cliente toma su decisión/decisiones, el psicólogo ayuda en la elaboración del plan, hacia la consecución de sus objetivos.

La metáfora del jardín o cómo recuperar el sentido vital durante la desescalada (parte 1)

Si tienes alguna duda que te podamos resolver o quieres sugerirnos algún tema para el próximo post, puedes hacerlo aquí abajo en los comentarios.

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Alberto Ruano

Psicólogo, apasionado de mi trabajo, curioso por naturaleza, me encanta conectar unas ideas con otras. Mi principal interés es aprender cada día nuevos recursos para ayudar a las personas a dar el paso que desean. En este blog, hablo sobre la vida y toda la psicología que hay en ella.

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