Hoy contamos con la colaboración de Carmen Valero Lázaro, abogada y coordinadora de  parentalidad. A ella, le define un sentido idilico de justicia que ha alimentado ayudando a parejas  en proceso de ruptura intentando que las parejas negocien un convenio regulador sin conflictos y  lleven a cabo los acuerdos fijados en el convenio reduciendo el coste emocional que pueda afectar a los hijos y a la propia pareja en sí. Hoy nos aproxima al concepto de la corrdinación de parentalidad. Gracias amiga

La coordinación de parentalidad es una figura novedosa que surge para auxiliar al juez en los divorcios de alta conflictividad, también pueden los padres someterse voluntariamente a este proceso como herramienta que les ayude a gestionar el conflicto y minimizar el impacto emocional del proceso de ruptura.

Esta figura surgió en EE.UU hacia los años 80 y en España desde el año 2012, la Audiencia Provincial de Cataluña, comienza a dictar sentencias derivando al grupo familiar a la figura del coordinador de parental, posteriormente fue Aragón y la comunidad valenciana y los jueces del todo el territorio español están reclamando esta figura cuya regulación legal ya está en marcha.

Hay mucho que decir sobre este tema, en próximos artículos hablaremos sobre las funciones concretas del coordinador de parentalidad, los requisitos y forma de ejercerla y su diferencia con otras figuras afines, tales como la mediación, terapia… pero empecemos por el principio, qué es la coordinación de parentalidad, en adelante COPAR.

¿Qué es la coordinación de parentalidad?

Según la definición de AFCC (Association of Family and Conciliation Courts) formulada en el año 2005, la coordinación de parentalidad es:

Un proceso alternativo de resolución de disputas centrado en los niños/as, en virtud del cual un profesional de la salud mental o del ámbito jurídico con formación y experiencia en mediación, asiste a progenitores en situación de alta conflictividad a implementar su plan de parentalidad, ayudándoles a resolver oportunamente sus disputas, educándolos con respecto a las necesidades de sus hijos/as yprevio consentimiento de las partes y/o del juzgado– tomando decisiones en base a los términos y condiciones establecidos por la resolución judicial, o por el acuerdo de designación del/la coordinador/a de parentalidad.

El fin último de este recurso es proteger a menores que sufren el impacto negativo de las crisis familiares y así evitar el daño psico-emocional que ello implica en el desarrollo presente y en el futuro de sus vidas.

La CP viene a dar respuesta a aquellos casos en los que otras herramientas tales como la mediación, la sentencia, la terapia … no son suficientes en estos supuestos de ruptura con alta conflictividad.

Así, la COPAR viene a ser una figura auxiliar de los tribunales y jueces, ya que éstos no suelen ser capaces de solventar esta especial problemática con los medios de ejecución clásicos (apercibimientos, multas, o la intervención de la fuerza pública).

De hecho, hay sentencias que señalan que, en la fase de ejecución de las sentencias en materia de Derecho de Familia, existe una “obsolescencia de los instrumentos procesales ofrecidos por la Ley de Enjuiciamiento civil para solucionar las controversias que van surgiendo”.

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La Coordinación de Parentalidad es una forma de resolución de conflictos para aquellas familias cuyos progenitores han decidido poner final a su relación sentimental de manera legal, y presentan niveles moderados y altos de conflicto, afectando éste a sus hijas e hijos comunes.

El coordinador parental llevaría a cabo un proceso educativo, de mediación, de intervención, y en definitiva de gestión de cada caso particular, monitoreando el progreso de la familia para asegurar que los progenitores están cumpliendo con sus obligaciones parentales y con el convenio regulador establecido por el juez de familia, así como de la prevención de conflictos futuros.

¿En que consiste la figura del coordinador parental?

Los Coordinadores parentales ayudan a los progenitores a establecer y mantener una coparentalidad sana que les posibilite reducir los  conflictos y evitar aquellas situaciones que suponen factores de riesgo que van a  influir en la adaptación tras el divorcio de los menores.

Así pues, el énfasis general es ofrecer a los niños y niñas la oportunidad de crecer en un ambiente familiar sin el estrés devastador de estar atrapados en medio de un  conflicto que no les pertenece.

El coordinador parental es un profesional de la salud mental o del ámbito jurídico que asesora y guía a las familias en las situaciones más conflictivas con el objetivo de atenuar el impacto negativo de estas crisis.

El coordinador parental sirve de «guía» pero también es importante para descongestionar los juzgados de situaciones rutinarias que podrían resolverse de manera mucho más sencilla.

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La función del coordinador es la de implementar el plan de parentalidad. Es decir, saber cómo se van a organizar en el nuevo escenario. Después de la ruptura, cómo va a ser la relación entre los padres, con los niños, organización de los días de visita…

La Coordinación Parental es un proceso alternativo de resolución de conflictos (ARC), de tipo jurídico y centrado en la salvaguarda de la salud mental, que conjuga evaluación, educación, gestión de casos, gestión de conflictos y a veces toma de decisiones.

El Coordinador Parental debe ser consensuado entre las partes de mutuo acuerdo. Puede ser recomendado por los Equipos de Asesoramiento Técnico en el ámbito de familia y finalmente designado por el propio Tribunal.

¿Dónde y en qué situaciones se centra la figura del coordinador?

El trabajo del Coordinador Parental se centra en los niños y niñas, en virtud del cual un profesional con formación especializada, asiste a progenitores en situación de Alta Conflictividad para ayudarles a implementar su plan de Parentalidad, o convenio regulador, en fase de ejecución de sentencia, ayudándoles a resolver oportunamente sus disputas, educándoles con respecto a las necesidades de sus hijos y tomando decisiones en base a los términos y condiciones establecidos por la resolución judicial.

En situaciones de divorcios conflictivos, hasta ahora sólo había en España la figura del mediador, una persona elegida voluntariamente por las partes del proceso para modelar la tensa situación por la separación.

Desde hace poco tiempo, ya existe en los procesos de ruptura el papel del coordinador parental. No es más que un profesional de la salud o del ámbito jurídico con formación específica en conflictos y, sobre todo, familia.

La psicología como herramienta del abogado

La mayoría de los hijos se ven obligados a ser dos personas diferentes; una, cuando están con el padre y, otra, cuando están con la madre.

Realizan un esfuerzo enorme por contentar a cada uno con lo que les tiene que decir, u ocultar, según las estrictas indicaciones del otro progenitor.

En esta encrucijada sienten mucho temor. Miedo a poner en peligro sus demandas afectivas.

Muchos padres acuden a los juzgados porque creen que es la mejor opción y que allí les darán una solución cuando entre ellos no la encuentran.

Pero a veces,  lo que ocurre es peor que lo que ellos mismos hubieran decidido ya que puede ser que el juez acaben tomando decisiones muy duras que se ven obligados a acatar. Por este motivo, se acaba de crear en España la figura del coordinador parental, que lleva funcionando más de una década en Estados Unidos y ha reducido un 75% el número de litigios por divorcio de alta conflictividad.

En nuestro país, entre un 15 a 20% de los divorcios son de alta conflictividad y como las sentencias no se cumplen por ambas partes, vuelven a recurrir, y es lo que hace que haya montañas de recursos a la espera de una nueva resolución.

La justicia no está preparada para hacer frente a este gran volumen de recursos y es lo que dota de mayor sentido a la figura del coordinador parental.

¿Cuáles son los objetivos del COPAR?

Objetivos de la COPAR

  • Adquirir los conocimientos necesarios para mejorar las situaciones de estrés y malestar de los menores, producidas por separaciones y divorcios de alta litigiosidad.
  • Enseñar las estrategias necesarias para favorecer la ejecución efectiva de las resoluciones en los expedientes de alta conflictividad en los Juzgados de familia.
  • Aplicar funciones educativas para erradicar las actitudes conflictivas en los progenitores.
  • El principal objetivo es mejorar la vida de los niños que viven inmersos en una alta conflictividad familiar por una situación post divorcio.
  • Incrementar la colaboración entre los progenitores, reduciendo el nivel de conflicto entre ellos y por ende, minimizando los factores de riesgo en divorcios conflictivos para los hijos, potenciando los factores de protección de las familias.
  • Añadir y/o complementar la sentencia sin modificarla.
  • Ofrecer una respuesta a la problemática familiar articulando la orientación e intervención de diversos recursos, además del propio coordinador de parentalidad.
  • Promover cambios en los diferentes contextos del conflicto.
  • Ayudar a conseguir cambios personales dentro de la nueva relación tras el divorcio.
  • Clarificar los límites de la relación entre los progenitores.
  • Enseñar a identificar las necesidades e intereses de los hijos.
  • Ayudarles a mejorar su comunicación para que puedan lograr de forma conjunta decisiones que afectan a sus hijos.
  • Ayudarles a minimizar y comprender el impacto del divorcio en los hijos.
  • Elaborar recomendaciones que puedan guiar la actuación judicial.
  • Tomar decisiones en cuestiones menores cuando los progenitores se sienten incapaces de hacerlo o son reiterativas. Todo ello bajo las directrices y limites firmados en el acuerdo de parentalidad.
  • Prevenir dificultades, teniendo en cuenta que el conflicto tras la sentencia se transforma, pero no se resuelve.
  • Desjudicializar la relación familiar y por extensión dignificar dicha relación.

Algunas conclusiones importantes

Según cifras oficiales, se estima que más de 100.000 niños al año se ven afectados por divorcios conflictivos en España.

Se estima, por parte del sector profesional, que estos casos absorben el 90% de los recursos del sistema judicial. De ahí, su demora en resolver los procedimientos, acumulando más víctimas de niños cada año.

Divorcio con hijos

España es uno de los países de la UE con más alto índice de divorcios. Y las cifras van en aumento.

Estos niños afectados por una situación de divorcio conflictivo, mal asumido y peor gestionado, sufren, en todo caso, un grave maltrato psicológico. Bien por parte de uno de los progenitores, bien por parte de los dos o bien por lo nocivo del entorno y ambiente en el que se ven inmersos; atmósfera ésta que se enrarece en función directa de las actitudes que adoptan los progenitores.

Es por ello responsabilidad de los padres tomar las medidas y ayudas necesarias para adoptar la mejor actitud ante el divorcio a fin de minimizar el impacto emocional en sus hijos y en ellos mismos.

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