A lo largo de estas dos semanas voy a tratar el tema de la hipocondría, hoy hablando sobre lo que es y la que viene, sobre cómo podemos abordarla.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR), la hipocondría se cataloga dentro de los trastornos somatomorfos cuya principal característica es la presencia de síntomas físicos que sugieren pensar, que se trata de una enfermedad médica.

Preocuparnos por la salud no es algo raro, el problema es cuando dicha preocupación hace que limitemos en gran medida aquello que hacemos afectándonos a diversas áreas tales como a la familia, la pareja, el trabajo, hacer deporte, salir con los amigos,…

¿Qué es la hipocondría?

Se caracteriza por miedo, temor o preocupación excesiva a padecer una enfermedad grave ya sea esta física o mental, debido a una interpretación sesgada de síntomas físicos o cognitivos.

He querido añadir, no únicamente que creen poder tener una enfermedad física sino también mental , ya que algún paciente con miedo a tener una enfermedad física también me ha manifestado el temor y la preocupación por padecer esquizofrenia, volverse loco, perder el control,…

¿Cómo aparece?

Por regla general, aparece al principio de la vida adulta, aunque también puede surgir a cualquier edad.

Algunos de los factores desencadenantes pueden ser:

  • experiencias previas de enfermedad en la propia persona
  • enfermedades de familiares
  • muerte de personas cercanas
  • convivir con un enfermo durante años
  • la detección de enfermedades de otros familiares y conocidos de forma súbita puede hacer que se generen preocupaciones sobre que a uno mismo le puede pasar lo mismo.

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¿Cómo son las personas con hipocondría?

Ya he dicho en alguna otra ocasión que no hay dos depresiones iguales ni dos ansiedades iguales, por lo que tampoco hay dos hipocondrías iguales pero si hay una serie de factores comunes en cuanto a pensamientos, emociones y conductas

  • 20150111_115251Aunque están preocupados por su salud, no son personas con los mejores hábitos saludables, no son los que más se cuidan o los que hacen más deporte aunque ello pueda resultar contradictorio.
  • Necesitan hacer comprobaciones continuas y auto-inspeccionarse cuando notan determinados síntomas físicos
  • Optan por buscar información tranquilizadora sobre aquello que les ocurre, bien acudiendo al médico bien buscando información en internet o libros. Esta información les tranquiliza en un principio, después de un tiempo dudan de ella.
  • Hablan mucho sobre sus síntomas con personas cercanas
  • Asumen un rol de enfermos, comportándose como tal
  • Llevan a cabo conductas de seguridad a modo de supersticiones, que generan muchas más inseguridad
  • Se preocupan en exceso, en comparación con otra personas que les está ocurriendo lo mismo
  • Creen que los síntomas físicos son signo de que algo no va bien
  • Si algo le ocurre a alguien relacionado con la salud, creen que a ellos también es posible que les ocurra
  • Son consciente de lo irracional de padecer la enfermedad que creen

Yo he de reconocer que me pongo el termómetro más de lo que debería, y tu ¿llevas a cabo alguna conducta similar relacionada con la comprobación de la salud?

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Actualmente, compagino la atención psicológica en la Asociación Alcohólicos Rehabilitados de Albacete con la atención psicológica en terapia individual. Utilizar las herramientas que nos permite la tecnología para realizar mejores intervenciones terapeúticas es uno de mis objetivos.

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