En el post de hoy voy a hablar sobre el síndrome del cuidador, que es y cómo prevenirlo y qué implicaciones tiene.

Qué es El síndrome del cuidador

Cuidar cansa física y psicológicamente. Esto es obvio.

Cuando el malestar (físico y psicológico) generado por cuidar a un familiar se cronifica, con un nivel de intensidad alto y continuado en el tiempo, hablamos del síndrome del cuidador.

A los psicólogos nos gusta ponerles nombres a los problemas y generar cuadros diagnósticos con síntomas y, a veces, por ponerle nombre a las cosas, generamos síndromes y trastornos que no tengo muy claro si ayudan o entorpecen.

Quiero decir que independientemente de si cumples el cuadro de diagnóstico o no, el problema real es que cuidar a un familiar puede ser algo duro a muchos niveles y en demasiadas ocasiones acabamos sufriendo síntomas negativos. Los más habituales son:

          Cansancio y sueño

          Pedida de aficiones

          Irritabilidad

          Aislamiento social

          Problemas intestinales

La persona que cuida (normalmente hablamos de familiares con una enfermedad, aunque puede haber otros perfiles), suele sentir dos emociones a menudo contradictorias y que generan mucho malestar.

Por un lado, la necesidad de cuidar, de tolerar, de empatizar, de comprender y de apoyar al familiar dependiente y por otro lado el malestar y la culpa que genera los sentimientos de cansancio, pérdida de autonomía y resentimiento por “la vida perdida” por tener que estar cuidando.

Si juntamos lo problemas físicos que generan (cansancio), la pérdida de interacciones y vida social por estar cuidando y la culpa que genera aceptar que cuidar de alguien a quien queremos puede ser muy cansado y costoso, tenemos todos los ingredientes para poder sufrir un problema ansioso-depresivo que llamamos síndrome del cuidador.

 Cómo prevenir el síndrome del cuidador.

Para evitar el síndrome del cuidador necesitamos apoyarnos en tres pilares:

          Conseguir apoyos y ayuda.

–          Psicoeducación sobre el síndrome del cuidador.

–          Aceptar los sentimientos encontrados.

Vamos a ver cada uno de estos pilares.

Conseguir apoyos y ayuda.

Cuando cuidamos a familiares dependientes, necesitamos ayuda. Así de fácil.

Esta ayuda puede ser profesional o no profesional;

La ayuda profesional

La ayuda profesional puede ser a través de internamiento en centros (de mayores, de discapacidad,…), centros de día o de ayuda a domicilio, como la que nos pueden ofrecer cuidadoras y cuidadores profesionales, por ejemplo, qida.es con Júlia Gumà Abenoza, como parte del proyecto.

  La ayuda no profesional

Aquí me refiero a la ayuda que aportan sobre todo la red familiar, que, si se organiza bien y dejando las condiciones claras, hace posible organizar un sistema donde nadie acabe generando un trastorno por el hecho de cuidar.

Si bien una buena organización familiar puede hacer posible que se ofrezcan los cuidados necesarios a la persona dependiente, si la situación de cuidar se alarga durante los años, es muy habitual que una persona acabe siendo la cuidadora principal y termine quemada y enfadada con la familia.

Incluso en los casos donde el cuidado sea realizado por familiares, no es mala idea contar eventualmente con servicios profesionales de apoyo.

Psicoeducación sobre el síndrome del cuidador.

Al hablar de psicoeducación me refiero a que la persona que cuida y quiere evitar el síndrome del cuidador, necesariamente tiene que aprender sobre las emociones y pensamientos que le va a generar esta situación y cómo gestionarlos.

Toda persona que decide cuidar a un familiar (ya sea un padre/madre con deterioro de salud física o cognitiva) o un hijo con discapacidad (la mayoría de los casos de cuidados muy demandantes tienen que ver con estos dos perfiles) debería formarse no solo en cómo cuidar, sino en cómo gestionar psicológicamente la situación.

En muchas ocasiones existen asociaciones de ayuda mutua ligadas a la enfermedad/deterioro de nuestro familiar que, además de formar sobre cómo cuidar correctamente, suelen tener grupos de apoyo de familiares, psicólogas y psicólogos que pueden ayudar a saber gestionar estos factores psicológicos.

Aceptar los sentimientos encontrados

Las personas que atendemos de forma individual en WebPsicólogos, además de los síntomas que hemos nombrado antes que genera el síndrome de cuidador, tienen un grave problema relacionado con sentimientos encontrados e incompatibles que no saben cómo gestionar e integrar.

  • Desear que tu familiar siga vivo y atenderlo lo mejor posible y a la vez desear que fallezca y deje de sufrir (el familiar y su entorno).
  • Querer cuidar a tu hijo con discapacidad 24 horas al día y comprender que donde mejores cuidados le van a proporcionar es ingresando en un centro específico.
  • La pena de perder a un ser querido y la liberación que genera recuperar tu tiempo (porque ya no tienes que cuidarlo).

Tener este tipo de emociones contradictorias es normal y aceptable sentirlas.

Y es necesario poder integrar estas incongruencias.

Y si no te es posible hacerlo, creo que es buena idea buscar ayuda profesional para conseguirlo.

Cuidar es difícil, cansado y muy exigente y si no quieres acabar siendo tú quien necesite que te cuiden, es necesario que articules los sistemas de ayuda necesarios para poder cuidar bien y salvaguardar tu salud mental

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Psicólogo y coordinador de proyectos. Escribo sobre psicología aplicada a la vida cotidiana. Me apasiona cómo internet, redes sociales, y las nuevas formas de comunicación influyen en las personas y estoy convencido que de todo esto va a salir algo bueno

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