Con el auge de la tecnología en las últimas décadas estamos acostumbrados a la vida fácil. Bueno… ¡para eso está! y yo soy partidaria de usarla en nuestro beneficio. Pero también soy consciente de que el abuso de la misma puede provocar que nos acomodemos demasiado y nuestra agilidad mental vaya menguando con los años. Pensad por un momento todas las operaciones que nos facilita un simple teléfono móvil: calculadora (sumar, restar, multiplicar, sacar el %…), el listín de contactos (que tire la primera piedra aquel que se sepa de memoria más de 3 números de teléfono), aplicaciones como el “last pass·” (con las que ya no tenemos ni que recordar nuestras contraseñas), el calendario (ya no necesito saber ni en qué día vivo)…

En este post os exponemos unos ejercicios mentales para poner en forma vuestro cerebro y ser más eficaces a la hora de utilizarlo, pues mantener la mente ágil es tan sano como ejercitar nuestros músculos. Con ellos mejorará vuestro rendimiento mental, en general, y vuestra memoria, en particular.

Sin más, ¡allá vamos!

 

1-llaves-perdidas“DESANDAR EL CAMINO” (grado de dificultad: baja)

Esta sencilla técnica la utilizaremos cuando perdamos algo. Por ejemplo, las llaves del coche (muy habitual en mi caso, por cierto…). El ejercicio consiste en ir recorriendo mentalmente y a la inversa, todos los lugares en los que hemos estado desde que nos damos cuenta que no encontramos las dichosas llaves. Visualizándonos a nosotros mismos en aquellos espacios de casa (o de fuera), en modo “cámara marcha atrás”, hasta llegar a la última escena en la que nos recordamos con las llaves en la mano.

Es sencilla pero muy eficaz, y no requiere de demasiada práctica.

 

2“NOTAS MENTALES” (grado de dificultad: moderada)

Para no depender tanto de la agenda y de los recordatorios del móvil, os sugerimos que a partir de ahora os acostumbréis a “decirle” a vuestro cerebro lo que queréis recordar y CUÁNDO. Nos apoyaremos de imágenes mentales para fortalecer la creación del recordatorio.

Además, es necesario establecer un momento del día concreto, en el cuál hagáis una actividad rutinaria, para ubicar el momento de “encontrar la imagen”.

Por ejemplo:

  • “recordar llamar a María – desayuno” (y visualizo a María con un teléfono)
  • “recordar hacer la maleta para el fin de semana – desayuno” (y visualizo una maleta a medio hacer)
  • “recordar que tengo reunión a las 11.00 – desayuno” (y visualizo una mesa de reuniones).

Meteremos (metafóricamente) las imágenes creadas en nuestro “cajón” de la memoria. Así, cuando llegue la hora de desayunar tendremos que preguntarnos ¿qué tengo que hacer hoy? Buscaremos las imágenes y las órdenes correspondientes en nuestro “cajón” y aparecerá lo que buscamos.

En la fase inicial de entrenamiento de esta técnica, se puede dibujar en un papel la imagen o esquema que queremos “rescatar” más tarde, para, transcurridas un par de semanas (cuando hayamos adquirido el hábito de crear mis notas mentales) hacerlo ya sin ayuda.

 

3“LAS FECHAS DE COLORES” (grado de dificultad: media)

Uno de los caballos de batalla para los estudiantes, es la ardua tarea de aprender la fecha de determinado acontecimiento histórico, descubrimiento científico, fecha en la que se publicó tal o cual novela… con este método que os mostramos a continuación resultará mucho más fácil retener fechas en la memoria.

A cada número del 0 al 9 le asignamos un color (del blanco al negro en escala de colores cálidos; y del verde al rosa; colores fríos, para el resto de números). Los colores los emplearemos para las 2 primeras cifras del año a aprender.

0 Blanco     1 Amarillo      2 Naranja       3 Rojo      4 Marrón     5 Negro       6 Verde       7 Azul      8 Morado     9 Rosa

En una segunda columna dibujamos una imagen (de trazo sencillo) que empiece por la letra con la que se escribe el número correspondiente. Las figuras los emplearemos para las 2 últimas cifras del año.

0 cereza      1 uva       2 donut      3 triángulo      4 cuadrado      5 círculo       6 sello       7 silla      8 ola     9 nube

Así, cuando queramos memorizar una determinada fecha (el inicio de la I Guerra Mundial, por ejemplo, 1914) solamente tendremos que dibujar una uva amarilla y a su derecha un cuadrado rosa; los colores corresponden al 19 y las imágenes al 14, de izquierda a derecha, según leemos en castellano.

Para conseguir la asociación de las figuras y colores con el acontecimiento en cuestión, tendremos que dibujarlo al lado de una fotografía o dibujo que represente dicha efeméride (cuadro, retrato, fotografía del personaje histórico…) y así cuando pensemos en ello, “aparecerá” en la imagen mental reproducida, las figuras de nuestro método.

¡Muy importante! Aprenderse bien previamente las 2 listas que me haga y aplicar el orden correcto de cada imagen. Y si son años anteriores al 1000, los 2 objetos irán del mismo color (el de la primera cifra por la izquierda).

 

4“ACTIVAR EL RELOJ INTERNO” (grado de dificultad: alta)

Para terminar el post, os proponemos este ejercicio que no os dejará indiferentes si lo ponéis en práctica. Si sois constantes descubriréis que ya ni siquiera necesitaréis el despertador para levantaros por la mañana.

Lo primero que hay que hacer es QUITARSE EL RELOJ. Vivir sin ese «TIC-TAC» al que tan acostumbrados estamos, resulta incómodo al principio. Los primeros días os descubriréis mirando vuestro brazo cada dos por tres, pero eso sólo al principio.

Si lo pensáis detenidamente, miramos la hora DEMASIADO, cuando en realidad es innecesario. Ya que nuestro organismo está dotado de lo que se denomina, reloj biológico. Y funciona con las horas de luz y oscuridad. La mayoría de hormonas son sensibles a este reloj interior y se ponen en funcionamiento para llevar a cabo procesos vitales para nosotros, como son el hambre, el sueño, la regulación de la temperatura corporal… Una vez nos hemos librado de la “esclavizadora” costumbre de llevar reloj, podemos “jugar” a adivinar la hora unas cuantas veces al día. Pero HORA Y MINUTOS. Cuanto más aproximado mejor. Como podréis comprobar, a las pocas semanas lograréis una aproximación sorprendente.

El segundo paso es desconectar el despertador durante las siestas: simplemente pensad en el tiempo que queréis dormir y repetid mentalmente varias veces la hora a la que os queréis despertar.

¡Atención! Si os provoca un poco de ansiedad quedaros dormidos (los primeros días tras iniciar esta práctica), podéis pedir a alguien que os llame pasados unos minutos de la hora indicada (por si acaso), pero os aseguro que podéis lograr despertaros solos en poco tiempo.

Y por último, una vez hemos conseguido controlar el tiempo de la siesta podemos pasar al sueño nocturno. Pero eso sí, la hora de irse a la cama debe ser regular. Y el tiempo de sueño similar cada noche.

 

Esperamos que estos ejercicios os resulten de utilidad para poner en forma vuestro cerebro. Esperamos vuestros comentarios para que nos digáis si os han funcionado.

 

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Sira Sánchez

Psicóloga. Mi campo laboral se ha centrado en la orientación educativa, en la enseñanza pública desarrollando funciones de jefatura del Departamento de Orientación. Actualmente dirijo el área educativa y de orientación en WebPsicólogos.

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