La hora de la comida es un suplicio para muchos padres. Con unas sencillas claves podemos conseguir enseñar a comer a nuestro hijo y que adquiera, además, unos hábitos alimenticios saludables.

 

1) LA IMPORTANCIA DE LOS TIEMPOS:

no-comeMuchos niños son lentos comiendo. Eso no es “malo”, pues resulta más perjudicial comer con prisa y ansiedad que pausado y masticando bien cada alimento. El problema viene cuando el niño se entretiene jugando, se enfada y deja de comer (por una rabieta) o directamente hace la típica bola que tarda horas en tragar.

Ante esto hay que ser firmes y estipular un tiempo prudencial en el que nuestro hijo tendrá que comer o se le terminará retirando el plato. Tranquilos, que no se alarme el personal. Ni se va a morir de hambre ni estamos cometiendo maltrato. Vamos a pensar que si el niño tiene hambre, comerá. Y si no lo hace, al ver que se le retira el plato de verdad (y éste no vuelve), se le quitarán las ganas de “torearnos” la próxima vez.

¿Cuánto tiempo es el adecuado? Pues no debería superar los 45-50 minutos.

2) EL JUEGO DURANTE LA COMIDA: 

dar-de-comerHay padres que se quejan de que su hijo no come si no es con ellos contándole cuentos, haciéndoles juegos o dándoles la comida ellos mismos. Vamos a plantearlo al revés, desde el punto de vista del niño. “Mi padre, aquel que está todo el día fuera de casa trabajando, se pone a jugar conmigo durante la hora de comer. A mí me encanta estar con él y que me haga caso. Así que alargo el tiempo de la comida lo máximo posible para estar más tiempo con él”.

Hay que reforzar CUANDO coma adecuadamente y no PARA QUE lo haga. Y enseñar a comer incluye, necesariamente, límites.

Mi hijo se porta mal

3) COLABORACIÓN EN LAS TAREAS: 

ayudaDesde bien temprana edad, podemos incluir, en las rutinas diarias de nuestro hijo, sencillas tareas para que participe como miembro activo de la familia, en las “tareas del hogar” (especialmente las relacionadas con la hora de la comida). Las tareas deberán adaptarse a la edad de nuestro hijo y a su etapa del desarrollo psicomotor. Así por ejemplo, un niño de 2-3 años puede perfectamente ayudar a poner y quitar su plato y vaso (de plástico si puede ser) de la mesa. Con 5 años es ya capaz de enjuagar los platos antes de meterlos en el lavavajillas y de ayudar a papá o mamá a hacer el postre.

El niño, desde pequeño, debe entender que en casa vivimos todos, ensuciamos todos y comemos todos; por lo que cada uno de nosotros puede colaborar para mejorar la convivencia conjunta en la medida de nuestras posibilidades y edad. Todo ello fomentará el sentido de responsabilidad en nuestros hijos y les implicará activamente en la dinámica familiar.

4) LA PRESENTACIÓN PUEDE AYUDAR: 

divertidoHay comidas o clases de alimentos que suelen tener “mala fama” entre los más pequeños. A los niños menores de 5 años los sabores ácidos o amargos les gustan menos que, por ejemplo, el dulce o el salado. Y les tenemos que ayudar a que se acostumbren a ellos ¿cómo rompemos ese rechazo inicial que suele aparecer ante determinados alimentos? Pues echándole imaginación y jugando un poco con sus colores y formas. “Házselo” divertido porque la mayoría de las veces, la comida entra por los ojos antes que por la boca. ¿Y si eso no funciona y tu hijo se niega en rotundo a comer en base a una dieta equilibrada? Pues siempre puedes preguntar en tu farmacia por complementos alimenticios que contengan probioticos para niños, especialmente indicados en niños “mal comedores” y tras la ingesta de antibióticos o episodios de diarrea.

5) INCULCAR HÁBITOS ALIMENTICIOS SALUDABLES: 

saludHoy día tenemos la gran suerte de contar con una amplia variedad de alimentos beneficiosos para nuestra salud y la de nuestros hijos. Enseñar a comer no consiste solamente en promover una conducta adecuada en la mesa. Los padres podemos enseñar, además, a comer sano. Explicándole a nuestro hijo, por ejemplo, qué son los probioticos y prebioticos (microorganismos y fibras que nos ayudan a realizar la digestión y a repoblar la flora intestinal), cuándo es mejor ingerir la fruta (ANTES de las comidas, pues favorece la absorción de sus nutrientes y vitaminas); y lo que [piopialo]Jesús Vázquez nos recomienda en la tele, las 5 piezas de frutas[/piopialo] y verdura al día. Los niños pequeños son como esponjas, y podemos inculcarles los beneficios de una dieta rica y variada desde su más tierna infancia.

5 claves de una alimentación sana y saludable

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Sira Sánchez

Psicóloga. Mi campo laboral se ha centrado en la orientación educativa, en la enseñanza pública desarrollando funciones de jefatura del Departamento de Orientación. Actualmente dirijo el área educativa y de orientación en WebPsicólogos.

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