¿Si mi pareja tiene una fantasía, significa que la quiere llevar a cabo?

¿Si mi pareja tiene una fantasía, significa que la quiere llevar a cabo?

Las fantasías sexuales, constituyen el combustible del deseo sexual y la excitación. Normalmente se fantasea, cuando la excitación y el deseo funcionan adecuadamente. Por lo que fantasear, enriquece el área sexual privada y de la pareja.

Hasta aquí es perfecto, si no fuera porque las fantasías, al igual que pueden convertirse en motivo de unión, pueden llegar a provocar conflictos en la relación.

Y aquí tenemos el dilema, algo que genera excitación en la pareja, genera malestar en la otra persona.

Pienso luego fantaseo

Las fantasías sexuales, son pensamientos, estos pensamientos se basan en la historia vital de cada uno de nosotros. Es decir, a partir de nuestra vida, generamos narraciones, en este caso sexuales, al igual que cuando un autor, crea un universo propio, a través de una novela, película o serie. 

Podríamos decir que, las fantasías sexuales, son por tanto, una especie de relato erótico, generado por nosotros, con el que nos recreamos y excitamos.

Nuestras fantasías, tienen componentes de toda nuestra historia de aprendizaje. En la actualidad, el porno, se ha convertido en una de las principales fuentes de modelamiento de las fantasías. Influye ellas y se encarga de satisfacerlas.

Mi marido ve porno

¿Fantaseo luego actuó?

Es habitual utilizar el término fantasía sexual, como sinónimo de; practica sexual que una persona desea realizar.

Esto lleva a muchas personas, a pasarlo mal en su relación de pareja. Por esa asociación entre fantasía y deseo de realización.

Es muy posible que hayas oído algo así como “si lo piensa significa que lo desea o quiere…”. La realidad es que una fantasía, cómo cualquier pensamiento, no es nada por sí mismo.

Por ello, no podemos decir que pensar en algo, signifique nada más allá. Pensar significa pensar.

Si el pensamiento resulta excitante y la persona se siente bien con él, ahí tenemos la fantasía sexual por excelencia. Importante repetirlo, que resulte excitante, no significa que se quiera o desee realizar.

Sí la pareja, conoce la fantasía y la acepta, la intimidad sexual puede verse realzada, y como veremos más adelante, puede convertirse en un gran aliciente en las relaciones sexuales.

Sin embargo, en caso de que la pareja, considere que una fantasía es inadecuada. Puede resultar, en una fuerte fricción dentro de la relación. Especialmente, sí va en contra de los valores del otro.

¿Los sueños, siempre, sueños son?

Claramente no, en ocasiones se unifica la fantasía y la apetencia por cumplir esa fantasía.

Es en ese momento cuando oímos un tajante “me encantaría realizar un trio,” por poner un ejemplo. Que no sería lo mismo que; “me excita pensar en hacer un trio”.

Pueden parecer diferencias sutiles, sin embargo, diferenciar, supone un gran cambio en una relación.

Cuando las fantasías, se desean cumplir y son compartidas y aceptadas por la pareja, es probable que sea un incentivo en la vida sexual de ambos.

Los casos más complicados, son aquellos en los que, la fantasía del otro, genera algún tipo de rechazo. Ya que esto puede traducirse, en sentimientos de rechazo hacia la propia pareja y preocupación, la cual puede llegar a ser muy intrusiva y generadora de una fuerte ansiedad.

Fantaseando que es gerundio

En síntesis, si tu pareja fantasea con algo, no tiene por qué significar que lo quiere llevar a la realidad. Por lo que, la comunicación puede ser vuestra aliada, resolver vuestras dudas en conjunto, puede fortalecer la relación.

La intimidad en pareja: una aliada en el sexo

Por otra parte, si tienes una fantasía y dudas si trasmitírsela a tu pareja, es importante que tengas en cuenta que, las fantasías sexuales, son eventos privados. Por lo que, tú decides, que aspectos de tu imaginario sexual, quieres compartir con tu pareja y cuáles no.

Espero que este post os resulte de ayuda, nos vemos en el siguiente, como siempre, podéis sugerir y preguntar cualquier cuestión en los comentarios.

 

¿Por qué me planifico muy bien y aun así, continúo procrastinando?

¿Por qué me planifico muy bien y aun así, continúo procrastinando?

El verbo procrastinar, ha pasado de ser relegado a un uso poco común, a convertirse en un termino de moda.

Esto ha ocasionado, por una parte, una obsesión por la productividad personal, en el que se demoniza posponer una tarea, en sintonía con el dicho “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Así como, posturas opuestas, que proponen que procrastinar, es beneficioso para nuestra salud mental.

Mi propuesta para este post, no es decantarme por una de estas posturas, es más bien, hablar sobre un problema que me encuentro habitualmente en consulta. Este problema, se define con una pregunta que mis clientes, me suelen realizar:

¿Por qué me planifico muy bien y aun así continúo procrastinando?

Y es qué, resulta muy común, que cuando posponemos tareas, pensemos frecuentemente en la ausencia de planificación o en un error de la misma.

La planificación es clave pero…

Este análisis, no es para nada un error, la planificación es clave, permite desarrollar estrategias, delimitar los tiempos, generar plazos.

planificación

El error más bien, está en considerar que, si procrastinamos, es únicamente debido a una falta de planificación.

La realidad es que, el hecho de posponer una tarea, se suele deber a conjunto de factores, y no a uno solo.

En este post voy a describir tres posibles factores; la evitación experiencial, el perfeccionismo y la deseabilidad social.

Evitación experiencial

Las personas frecuentemente, tendemos a evitar aquellas cosas que, anticipamos, nos pueden generar malestar.

Por ello, detrás de la procrastinación, en muchas ocasiones se esconde la evitación de una experiencia, asociada a molestia o malestar.

Así, por ejemplo, podemos postergar ir al dentista, por temor a que nos hagan daño o buscar trabajo, por temor a sufrir un ataque de pánico en una entrevista.

Si os poneis a pensar en aquellas actividades que tenéis pendientes, quizás encontréis algún ejemplo en el que estéis procrastinando un plan, un proyecto, una tarea por este motivo.

evitación experiencial

Las emociones a las que solemos evitar exponernos son aquellas que nos generan malestar como; el miedo, la ansiedad, el estrés, la ira, el enfado, o la vergüenza por nombrar algunas de las principales.

Del Revés: Una película sobre emociones, recuerdos y familia

Por lo que, en estos casos, la planificación ayuda y resulta útil, pero puede no ser suficiente. No se trata de que seas vago/a, en muchas ocasiones se trata de algo tan humano como la evitación del malestar.

En ocasiones ese malestar, puede ser concebido como insoportable, de una forma real, no ficticia.

Este factor, puede ocasionar muchas consecuencias negativas para las personas. Ya que postergar ir al dentista u a otro profesional puede generar problemas de salud graves, así como por ejemplo postergar una cita, puede conllevar perder la posibilidad de conocer a una persona que aporte mucho a tu vida.

Perfeccionismo

De la misma forma que la evitación experiencial, querer lograr la perfección, puede llevarnos a posponer diferentes aspectos de nuestra vida.

Incluso, si no sois personas que se consideren con una conducta perfeccionista, es muy probable que, en algún grado, lo hayáis experimentado en vuestra vida.

En caso de que el perfeccionismo, predomine respecto al área social de una persona, es frecuente escuchar frases del tipo ; “deseo mucho hacerlo, pero todavía no estoy preparado…”.

Esto puede llevar a una postergación eterna, de algo para lo que sí que se está preparado, pero que, sin embargo, a juicio de la persona, no es perfecto. Dependiendo del grado de perfeccionismo, puede llevar a que los proyectos no vean la luz.

Imaginemos un compositor, que nunca ve terminada una canción o a un actor que nunca ve finalizada su preparación para una película.

La perfección se convierte así, en un arma de doble filo, posibilita llegar a cumbres de la creación humana y a la vez puede impedir que dichas cumbres, puedan ser contempladas por otras personas.

De esta forma quedan discos, novelas, obras sin estrenar. Así como quedan oposiciones sin realizar, viajes sin hacer, cosas sin decir…

Retrato de un perfeccionista

Deseabilidad social

Otro factor importante de procrastinación, es la deseabilidad social. Las personas crecemos con una determinada cultura, en la que se premian determinadas conductas y se castigan otras.

Por poner un ejemplo, precisamente la procrastinación es una conducta que se tiende a castigar, ya sea en trabajos o en tu vida personal.

deseabilidad social

Por ejemplo, suele esta premiado socialmente, hacer las tareas gradualmente, estudiar todos los días un poco, escribir todos los días algo. Sin embargo, hay personas que, por características determinadas, tienen un mejor desempeño, invirtiendo toda su energía en un breve espacio de tiempo.

Por lo que, si una persona se quiere plegar a lo socialmente deseable, puede postergar una determinada tarea, por imponerse, hacerla de forma gradual. El sufrimiento en este caso, es similar, a intentar llevar unos pantalones de una talla que no te corresponde.

Hasta aquí el post de hoy, si quieres sugerir algún tema para nuestro próximo articulo o lanzar alguna reflexión o duda, te leemos en los comentarios.

¿Cómo influye la imagen corporal sobre tu autoestima?

¿Cómo influye la imagen corporal sobre tu autoestima?

 

Nuestro cuerpo forma parte de nosotros mismos, es nuestro hábitat, nos acompaña a todas partes. Por lo que, es un elemento de gran importancia a la hora de apreciarnos y reconocernos.

Si no nos sentimos a gusto con nuestro cuerpo, es muy probable, que ese sentimiento se extienda y generalice al concepto que tenemos de nosotros mismos y a la valoración emocional de este concepto, nuestra autoestima

¿Cómo se aprende a rechazar el cuerpo?

No nacemos despreciando o rechazando nuestro cuerpo. Lo aprendemos. Profundicemos un poco en esta idea.

Desde que nacemos, comienza un aprendizaje, conforme vamos creciendo, vamos recibiendo indicadores de lo que es apreciado y lo que no. Sabemos que algo es apreciado, en función de las consecuencias que nosotros recibimos y en aquellas que observamos, que otras personas reciben.

Un ejemplo muy gráfico de esto último, se puede observar, cuando una madre o un padre, le dice a su hijo/a “madre mía cómo te vas a poner” (más encubierto) o un niño/a escucha comentarios cómo “que guapo/a que estas, se nota que has adelgazado”.

Con el tiempo, en base a la influencia de nuestra figura de apego primarias, nuestra familia, amigos y de forma más global el resto del contexto que nos rodea, vamos dibujando una imagen corporal.

La imagen corporal es una mezcla entre la forma en la que percibimos nuestro cuerpo y nuestro sentimiento /valoración hacia él.

Todo lo que vamos recogiendo, a modo de aprendizaje, durante la infancia, la adolescencia y después durante nuestra vida adulta, va modelando la imagen de nuestro cuerpo.

Sí esa imagen no nos produce aprecio o nos genera rechazo, esto puede transformarse desprecio/rechazo hacia nuestra persona y muy probablemente traerá consigo conductas dañinas hacia nosotros mismos.

¿Por qué es importante distinguir entre el cuerpo y la imagen del cuerpo?

El cuerpo en sí mismo, no contiene pensamientos, sentimientos o evaluaciones, la imagen corporal es la que las contiene.

Esto es relevante, ya que, no es necesario que el cuerpo cambie para que una persona comience a sentirse bien con él.

Es decir, a través del cambio de la imagen corporal, se puede modificar la autoestima corporal sin cambiar el cuerpo.

¿El cambio corporal nunca va a ser necesario para apreciar o reconocer nuestro cuerpo?

Rotundamente no, ya que la percepción del propio cuerpo forma parte de la imagen corporal.

En resumen, es clave, no apresurarse. En ese sentido, sería muy beneficioso valorar la imagen corporal, en cualquier caso, de modificación del cuerpo a través de cirugía. Ya que, si por ejemplo hay distorsiones de la imagen corporal, no sería aconsejable.

Por ejemplo, si no hay ninguna distorsión en la imagen corporal, operarse la nariz a través de una rinoplastia o cualquier otra operación estética, puede resultar en una mejor autoestima corporal, sin embargo, es importante subrayar que los cambios físicos no garantizan cambios en la imagen corporal.

Es por ello, que hay personas que, tras una operación estética, mantienen su insatisfacción y pueden llegar a realizar una corrección continua de su cuerpo.

La relación entre la autoestima y la imagen corporal

Para sintetizarlo, la imagen corporal, es un elemento importante en la autoestima de una persona.

La no apreciación, no aceptación o rechazo, pueden provocar problemas de desprecio y no aceptación de uno mismo y consecuentemente generar conductas de evitación o ocultamiento en el entorno, con los amigos, la pareja, el contexto familiar o laboral.

Por lo que, es importante tener en cuenta, que esta imagen esta formada por la percepción de nuestro propio cuerpo, lo que pensamos y lo que sentimos acerca del mismo.imagen corporal

Tanto la percepción, cómo los sentimientos y pensamientos acerca del cuerpo, se ven influidos por la historia de aprendizaje de la persona.

Por ello, para mejorar la imagen corporal, un aspecto fundamental es generar nuevos aprendizajes, que permitan reconocer el cuerpo y apreciarlo.

El cambio corporal a través la alimentación y el ejercicio, son aspectos relevantes, que, junto con una buena relación con la propia imagen, contribuyen en gran medida a la mejora de la imagen corporal.

Los cambios a través de operaciones determinadas o cirugía estética, no son negativos por sí mismos, sin embargo, es importante tener en cuentea, que no son una panacea. Es decir, el cambio corporal, no garantiza una mejora en la imagen corporal. Por ello son decisiones que, bajo mi punto de vista profesional, es importante que no se ejecuten de forma rápida. 

Continuaremos profundizando en aspectos relacionados con la imagen corporal, ya que es un aspecto fundamental relacionado con la autoestima, cualquier duda o sugerencia puedes escribirnos aquí abajo en los comentarios.

 

La intimidad en pareja: una aliada en el sexo

La intimidad en pareja: una aliada en el sexo

En este post, me gustaría hablar, sobre un motivo de consulta muy frecuente en terapia de pareja.Se trata de la falta de deseo hacia la pareja, de uno, o de los dos miembros de ésta.

Los problemas de pareja que más atiendo en consulta

Y como menciono en el título, no vamos a hablar de todos los factores que pueden contribuir a esa falta de deseo, nos vamos a centrar en uno de ellos, la intimidad

El triángulo de Sternberg

Es posible que en alguna ocasión, hayáis visto un triangulo, con estos tres componentes en sus vértices, intimidad, pasión y compromiso.

Aunque no vamos a hablar específicamente, de este autor y su teoría, me parece una forma muy grafica de visualizar estos tres componentes clave, en una relación de pareja.

Tienes el triangulo visualizado, pues bien, vamos a ver que sucede con la intimidad y el motivo por el que puede estar relacionada, con la disminución del deseo sexual en pareja.

¿Qué es la intimidad?

Podemos observar la intimidad en una pareja de dos formas, una que tiene más que ver con una actitud y otra con la comunicación de esa actitud.

La actitud, vinculada a la intimidad, tiene, entre otras, estas características; se trata de una disposición de aceptación, apertura, curiosidad, amabilidad y no juicio hacia la pareja. Sí, se trata de una actitud muy similar, a la de la practica de la meditación mindfulness.

Junto a esta actitud, tenemos la forma en la que se comunica dicha actitud, que puede ser a través de la comunicación no verbal, de la palabra, del tono o de acciones concretas. 

En definitiva, por esta razón, en muchas ocasiones se utiliza el termino intimidad, como sinónimo de comunicación, aunque no estemos hablando de lo mismo.

La evolución de la intimidad

En la primera fase de una relación de pareja, durante el enamoramiento, la actitud de aceptación, apertura, curiosidad, amabilidad y no juicio, se da casi de forma automática.

La novedad de la pareja, lo reforzante de cada vivencia, la ausencia de rutinas o hábitos dentro de la relación, favorecen que, al comienzo, la disposición hacia el otro parezca algo espontaneo.intimidad en pareja

Sin embargo, tras la etapa de enamoramiento, las características de la actitud de intimidad, se van haciendo cada vez menos espontaneas.

Es en ese momento, en el que, hay parejas que, por la capacidad para suscitar estimulación en el otro, entre otras características, son capaces de mantener la actitud de intimidad como una constante a modo de meseta.

Sin embargo, en otras relaciones, la intimidad se va desgastando, pudiendo llegar a su ausencia. Es decir, no hay aceptación, no hay curiosidad, no hay amabilidad y las acciones de la pareja se juzgan con dureza.

La pérdida de intimidad y la baja frecuencia de relaciones sexuales en pareja

La perdida de intimidad, puede relacionarse con variedad de consecuencias, que serán diferentes en función de cada pareja. Habitualmente en terapia, se suele ver relacionada con discusiones no fructíferas, tensión, estrés, baja frecuencia de relaciones sexuales…

Echar en cara o como convertir el dialogo con tu pareja en un caos

La intimidad favorece la activación en general, es estimulante, siendo generadora de activación sexual, produciendo excitación y deseo en una relación de pareja.

Precisamente en parejas de media-larga duración, se suele observar dos características; baja intimidad y bajo nivel de deseo sexual, en uno o en ambos miembros.

Una recomendación: hablar de sexo en pareja

Favorecer la intimidad en pareja, puede contribuir a la mejora en la satisfacción sexual de ambos miembros.

Hablar de sexo en pareja, se convierte en este punto, en una práctica que contribuye a generar activación sexual e intimidad en pareja.intimidad en pareja

Se puede hablar de sexo con la pareja, en tres tiempos diferentes, antes del sexo, durante el sexo y después del sexo.

Antes del sexo, permite conocer los gustos, intereses y formas en las que nuestra pareja disfruta de su sexualidad tanto individual como con nosotros.

Durante el sexo, ya sea a través de “leguaje sucio” o cualquier mensaje excitante, susurros, tono de voz, permite generar excitación y deseo.

Tras la relación, se puede hablar sobre la forma en la que nos hemos sentido, aquello que queremos mantener, lo que no volveríamos a hacer, lo cual aumenta la intimidad en pareja.

hablar de sexo en pareja: ejercicio práctico

Es por ello que, a la hora de plantearme la escritura de un e-book, para mejorar el deseo y la excitación en parejas de media o larga duración, decidí que, el aumento de la intimidad sexual, debía ser uno de los principales objetivos a alcanzar.

Continuaremos hablando sobre la intimidad, en futuros post, cualquier duda, cuestión, sugerencia, puedes escribirnos aquí debajo, en los comentarios

Que hacer ante una crisis de ansiedad

Que hacer ante una crisis de ansiedad

Voy a explicar cómo actuar ante una crisis de ansiedad (también llamado ataque de pánico, crisis de angustia, panic attack), que hacer y la mejor estrategía para superarlos.

Cómo pretendo que sea un artículo eminentemente práctico, no voy a profundizar sobre los distintos  trastornos de ansiedad, ansiedad generalizada y otros aspectos, aunque si os dejo unos cuantos enlaces interesantes para profundizar en el conocimiento y tratamiento de los trastornos de ansiedad. (más…)

¿Me dirá mi psicólogo/a que decisiones tomar?

¿Me dirá mi psicólogo/a que decisiones tomar?

Es común que, en las sesiones de psicoterapia, los/las clientes pregunten ¿Y tú que harías? ¿Debería dejar o no mi trabajo? ¿Debo dejar a mi pareja?

En muchas ocasiones, se espera del psicólogo o psicóloga, que se pronuncie sobre que decisiones tomar.

Cuando las personas con las que trabajo, me realizan ese tipo de preguntas, suelo comentar; ahí viene la pregunta trampa, después, explico mis razones para llamar así , a estas preguntas.

Explicar la pregunta trampa, supone un momento de humor entre él/la cliente y yo. Al tiempo que se convierte en un punto de inflexión perfecto, para hablar de las expectativas frente a la terapia.

La pregunta trampa ¿y eso por qué?

Me gusta llamar a estas cuestiones, preguntas trampa, ya que resulta muy fácil responder de acuerdo a las consideraciones propias, responder cómo la persona y no como el profesional.

decisiones

Es automático, nos preguntan y damos una opinión. Es perfecto para una cena con los amigos/as, pero en una relación cliente-psicólogo/a, resulta contraproducente.

La Ambivalencia en la Toma de Decisiones

Entonces… ¿Los psicólogos no establecen pautas?

Sí, si lo hacemos. Pero no tomamos, decisiones por el cliente. ¿Cuál es la diferencia?

Las pautas y recomendaciones que el psicólogo o psicóloga puede dar, se establecen en base a la evidencia científica para solucionar un problema en concreto.

Es decir, a partir de la solicitud expresa del cliente, se establece un marco de tratamiento, con unas pautas encaminadas a solucionar un problema o mejorar una situación.

Por tanto, planeamos el tratamiento y sus pautas en base a las decisiones del cliente. En lugar de tomar nosotros dichas decisiones.

Fomentando la autonomía en lugar de la dependencia

No tomar decisiones por el cliente, evita provocar una dependencia de la terapia.

De esta forma dentro del plan de tratamiento, el cliente ira tomando sus decisiones. Dejar o no dejar su relación de pareja, perdonar o no perdonar una infidelidad, vender o no, su casa, quedarse o mudarse a otra ciudad, continuar o no, los estudios comenzados…

decisiones

Al finalizar la terapia, la sensación será, con mayor probabilidad, la de haber llevado el timón de su propia vida y no, la de haber contemplado, como otra persona dirigía ese timón.

Continuando con la metáfora, lo que hace el terapeuta, es averiguar, en primer lugar, el rumbo hacia donde se quiere dirigir el cliente. Si el cliente duda, el psicólogo no resuelve, fomenta el autoconocimiento, a través de preguntas y ejercicios, que permiten ir perfilando hacia donde se desea ir.

Una vez el cliente toma su decisión/decisiones, el psicólogo ayuda en la elaboración del plan, hacia la consecución de sus objetivos.

La metáfora del jardín o cómo recuperar el sentido vital durante la desescalada (parte 1)

Si tienes alguna duda que te podamos resolver o quieres sugerirnos algún tema para el próximo post, puedes hacerlo aquí abajo en los comentarios.

Ansiedad: Reacción física del cuerpo ante pensamientos y emociones.

Ansiedad: Reacción física del cuerpo ante pensamientos y emociones.

Es muy probable que cada uno de nosotros conozcamos a alguien que afirma tener ansiedad, e incluso pude ser, que algunos de los que estáis leyendo este artículo, la hayáis experimentado en alguna ocasión.

Si tuviéramos que definir la ansiedad es posible que utilizáramos los siguientes síntomas: taquicardia, sensación de ahogo, tensión en hombros y cuellodolor de cabeza, mareo, entre otras.

Nuestro cuerpo nos habla mandándonos señales.

(más…)

Primeros auxilios emocionales

Primeros auxilios emocionales

 

Si nos encontramos con un amigo o amiga que se acaba de caer y se ha hecho una herida, todos sabríamos cómo reaccionar: acudiríamos al botiquín y aplicaríamos los productos necesarios para desinfectarla y curarla pero… ¿qué sucede cuando ese amigo o amiga no tiene una herida física, si no que tiene una herida emocional? ¿sabrías qué hacer? ¿cómo responder?

Probablemente la respuesta sea no, pero tranquilo, no eres el único…

En muchas ocasiones, nos encontramos ante una situación en la que nuestros amigos o familiares necesitan desahogarse y recurren a nosotros…nadie nace preparado para este tipo de situaciones y conversaciones a menudo dolorosas, normalmente actuamos según hayamos ido aprendiendo de nuestras experiencias, y aunque no hay un guion estricto establecido, hay una serie de pautas básicas que nos pueden ayudar a que el momento sea más cercano, más relajado y discurra mejor.

Como recomendar ir al psicólogo y no morir en el intento

Antes de empezar hay que considerar que cada situación y cada persona es diferente, los problemas no siempre se tratan de la misma manera. Las reglas básicas que leeréis a continuación son solo un acercamiento, algo así como un kit básico para que podáis atender a esas heridas emocionales de vuestras personas cercanas:

Pregunta e invita 

¿Puedo hacer algo por ti? A menudo a las personas nos cuesta pedir ayuda de forma directa, sin embargo si percibes que algo no va bien… simplemente puedes ofrecer tu ayuda, de esta forma facilitarás que la otra persona note interés y se muestre más dispuesta a iniciar una conversación sobre el tema. Si tienes un vínculo fuerte con una persona y «haces como si nada» el problema no desaparece y además transmites cierto desinterés.

Pienso, luego siento. Entre el pensamiento y las emociones

auxilios emocionales

Algunas frases que podemos utilizar durante la conversación son:

Te escucho.
Noto que estás triste.
Háblame sobre ello.
Estoy aquí para apoyarte.
Sé que ha sido duro para ti.
Entiendo que tengas ganas de llorar.
Si quieres… puedo escucharte/ayudarte.

No es lo mismo oír que escuchar

Oír significa percibir sonidos, sin embargo… escuchar requiere que prestemos atención y que comprendamos el mensaje que la otra persona nos intenta transmitir.

Habla poco, deja que la conversación fluya a su ritmo, sin presiones y respetando las pausas. Es contra productivo seguir un ritmo de conversación acelerado en el que ofreces consejos todo el rato. Recuerda que la otra persona debe sentirse relajada y comprendida.

La capacidad de hablar, pasa por saber escuchar

Apoya con tu presencia a través de comentarios cálidos y gestos sencillos como por ejemplo: pasar tu brazo por su hombro o agarrar la mano.

El apoyo social y la red social de apoyo

El apoyo social y de personas significativas es un recurso psicológico muy valioso, ya que hace sentir a la persona estimada y valorada.

Contar con una buena red social de apoyo, y que percibamos que así es, nos va a ayudar a amortiguar las emociones que generan algunas situaciones.

Algunas recomendaciones finales importantes

Lo ideal es mantener el contacto visual, estando a poca distancia. El nivel de contacto puede ser muy variable y es importante que sea según las necesidades del que está expresando y no según las nuestras. Mantente calmado aunque las emociones se
intensifiquen.


Acoge con naturalidad lo que se te confía. Al sincerarnos tenemos miedo de ser rechazados, ten en cuenta que la otra persona confía lo suficiente en ti como para sincerarse y mostrarte su lado más vulnerable. Llorar o mostrar tristeza o enfado es natural, debes dejar que la otra persona se exprese.

Tú puedes hacer frente al estrés

Tú puedes hacer frente al estrés

Hoy contamos con la colaboración de ORIOL LUGO, Psicólogo e investigador de la Universidad Ramón Llull de Barcelona. Muchas gracias compañero por compartir algunas soluciones tan útiles ante el estrés.

Cuando hablamos de “ESTRÉS” parece cómo que es un tema que todos/as hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas. Es un concepto que está muy presente en nuestras vidas. A veces, demasiado…

¿Pero realmente es algo que podemos solucionar? (más…)

Afrontar el diagnóstico de una enfermedad

Afrontar el diagnóstico de una enfermedad

Cuando disfrutamos de la salud nos parece normal que la tengamos. Cuando la perdemos, haberla tenido nos parece un privilegio. Enfermar supone perder determinados beneficios que las personas sanas es posible que ni se planteen. A nivel personal, familiar, social, laboral…, hay que renunciar a demasiadas cosas como para pensar que la única causa del sufrimiento es la física.

Ante tanta perdida uno a veces no comprende, solo siente. Siente desesperanza y muy a menudo ira y rabia. La perdida de la salud que conlleva serias renuncias a nivel personal, familiar, social, laboral…, tanto para el que la sufre como para los que están cerca.

 Indefensión Aprendida

Las emociones que trae la enfermedad no tienen por qué instalarse en ti. Estos sentimientos pueden ser tuyos, pero tienen una causa, un momento en el que empezaron a surgir. Cuando apareció la enfermedad. Si hay un camino para la aceptación pasa por ser capaz de expresarlos, sean los que sean.

La elaboración de la perdida supone atravesar una serie de etapas en función de los sentimientos que predominan en cada una de ellas. Calificarlo como proceso es de suma importancia, quiere decir que evoluciona, que no pasamos de un momento a otro de la noche a la mañana. Y lo que es aún más importante, no siempre tiene por qué parecer que hay avances; a veces hay retrocesos, recaídas y tiempos de espera donde parece que nada cambia.

 

ETAPAS

 1.CHOQUE Y NEGACIÓN

Esta es la primera etapa en el manejo de una crisis importante. Al recibir la noticia del diagnóstico la realidad da un vuelco tan grande que todo el organismo reacciona con una sacudida, una conmoción llena de sentimientos de incredulidad y rechazo.

 

La realidad parece un mal sueño del que tarde o tempranos vamos a despertar. Esta reacción inicial es lógica y normal. Ante una noticia tan impactante todo nuestro ser se protege hasta poder estar preparado para afrontarla.

 Los sentimientos en un proceso de duelo

2. ENOJO, IRA Y RESENTIMIENTO

La rabia también suele ser parte de nuestra respuesta a la enfermedad. Se podría decir que esta rabia tiene sus raíces en:

– La frustración: Por haber perdido el control de las cosas y la impotencia ante ello. Nada ni nadie nos devuelve nuestra vida anterior.

– El resentimiento: Nosotros estamos angustiados ante una expectativa de sufrimiento y nos molesta que los demás continúen con sus ocupaciones cotidianas, como si nada hubiera sucedido.

– Miedo: Por la incertidumbre que se produce en todos los ámbitos de la persona.

 Pienso luego siento. Entre el pensamiento y las emociones

 

3.NEGOCIACIÓN

La realidad se va imponiendo, pero estamos dispuestos a hacer lo que fuera para cambiarla. Modificar cualquier aspecto, ser mejor persona…, con tal de que se produzca un milagro y todo vuelva a ser como antes. Pensamos en una cura milagrosa, en hacer un pacto con Dios, con los médicos, lo que sea con tal de que ese diagnóstico cambie.

 

4.DEPRESIÓN Y DESAMPARO

En esta fase terminamos por rendirnos a la evidencia de que la enfermedad está ahí y no va a desaparecer. Irrumpen entonces sentimientos de desesperanza, desamparo, falta de interés y de ilusión por la vida, tristeza, decepción y soledad. Es una vivencia de impotencia, apatía y dejadez que resquebraja nuestra autoestima. También son frecuentes sentimientos de culpa, inutilidad y poca valía.

Este estado se refleja en una pérdida de interés por las actividades que antes nos resultaban agradables, se pierde la capacidad de sentir placer y nos alejándonos de nuestras personas cercanas replegándonos sobre nosotros. Hay personas que dejan de compararse ropa, o que ya no planean ningún viaje o salidas para dentro de un tiempo. En definitiva, podemos dejar de vivir mucho antes de que los síntomas nos obliguen a hacerlo.

 ¿Qué son las emociones?,¿para qué sirve lo que siento?

 

5.ACEPTACIÓN, RECONCILIACIÓN CON LA REALIDAD

Es prácticamente imposible estar preparado para encarar una enfermedad grave. Es una vivencia tan compleja y desconcertante que hace tambalear hasta las personalidades más fuertes. Pero de igual manera sí que es posible que conforme nos impliquemos en nuestro proceso de recuperación, y afrontemos los sentimientos que nos produce esta situación, podamos llegar a la aceptación de la nueva realidad.

El proceso de aceptar la enfermedad supone ir pasando por las distintas etapas con mayor o menor intensidad, e ir superando el reto que cada una plantea. No es una cuestión de magia o casualidad, sino de tiempo y constancia.

Aceptar la enfermedad supone reconocer que nuestra realidad ha cambiado; que tenemos que vivir un nuevo presente, el que en este momento tenemos. Y permitirnos a nosotros mismos tener una vida plena integrando la enfermedad.

La enfermedad no es nada positivo, pero quien logra adaptarse a ella introduce los cambios en su vida para usarla de forma positiva y conseguir una vida mejor. Una vida que no está detenida ni paralizada. Admitir que todavía tengo cosas por hacer señala el fin de este proceso de aceptación de la enfermedad.

Resilencia

La metáfora del jardín o cómo recuperar el sentido vital durante la desescalada (parte 1)

La metáfora del jardín o cómo recuperar el sentido vital durante la desescalada (parte 1)

Inmersos en la pandemia por el coronavirus, nos hemos visto dentro de una situación inesperada y extraña.

En miedo de esta situación, la adaptación a las nuevas circunstancias, ha podido realizarse con mejores o peores consecuencias.

Una de las posibles consecuencias de esta situación, es la perdida de sentido vital. Situación que ha ocurrido en muchas personas, debido a que la situación ha obligado a reestructurar los planes de vida.

La consistencia con nuestros valores, contribuye a dar sentido a nuestra vida. Por lo que he pensado que hablar de valores y de esta metáfora del jardin, es en este momento, más que relevante.

Este post tendrá una segunda parte, de momento ¿Me acompañas en la primera? Comencemos…

¿Cómo ha afectado el confinamiento a tu plan de vida?

Es posible que estés experimentando apatía, rabia, frustración y no sepas a que puede deberse.

Tras hacernos a la idea de la situación en la que estábamos envueltos, progresivamente, cada persona fue adaptando su vida a la situación.perdida de sentido

En esa adaptación progresiva a la nueva situación, se empezaban a generar perdidas en determinadas áreas.

Los plazos se modificaban, los planes establecidos ya no eran válidos. Aquellas personas cuyo proyecto vital, encajaba en gran parte con la nueva situación, es más probable que no hayan tenido una crisis de sentido.

Sin embargo, si planes esenciales dentro de tu proyecto de vida, se han perdido o han tenido que paralizarse temporalmente, es posible que estés experimentado o hayas experimentado una pérdida de sentido, proporcional a los cambios experimentados.

¿Es normal sentir miedo a salir durante la desescalada?

¿Hacia dónde iba y hacia donde quiero ir?

Es posible que lo supieras antes del confinamiento y durante este periodo no estés seguro de hacia donde te diriges.

Por ello, preguntarte que era prioritario en tu vida antes de la cuarentena, que es prioritario ahora y si estas siendo consistente o no con esa importancia. Puede ser el principio del viaje hacia la ganancia de sentido vital.

Algunas de estas áreas son la familia, las relaciones sociales o de pareja, trabajo, ocio y tiempo libre…

Conocer la dirección, no garantiza nada, pero supone los cimientos para alcanzar el sentido y la satisfacción vital.

¿Estoy siento consistente con mis prioridades o valores de vida?

El siguiente paso es saber si aquellas áreas más importantes para ti, están siendo cuidadas de acuerdo a la importancia que tienen para ti.

perdida de sentido

Es decir ¿Dedicas el tiempo y esfuerzo a esas áreas acorde con la importancia que tienen para ti?. Una metáfora que resulta útil para explorar esta cuestión, es la metáfora del jardín.

La metáfora del jardín

Vamos a ver la introducción a esta metáfora, para ello te dejo con un fragmento textual, considero que merece totalmente la pena, dedicar un momento a leer la introducción a esta metáfora.

Metáfora del jardín extraída del artículo de Páez, Gutiérrez, Valdivia y Luciano, 2006, p.15) titulado Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la importancia de los valores personales en el contexto de la terapia psicológica.

“Supongamos que cada uno de nosotros somos jardineros, adoramos nuestras plantas, las plantas son las cosas que queremos en nuestra vida. Hemos seleccionado un lugar para plantar nuestro jardín, hemos distribuido las plantas dejando más terreno para las que más nos gustan, para las que queremos que más crezcan y menos espacio para   que no son tan relevantes para nosotros. Hemos preparado la tierra, plantado semillas, algunas han brotado, unas con más fuerza, otras con menos… Y claro, algunas plantas importan más que otras, puede no ser lo mismo que se seque uno de los geranios a que se seque un rosal, el rosal puede que sea una de las plantas que más importen, que se cuide con más mimo… Ahora dime, ¿cuáles son tus áreas o facetas de valor, como si fueran las plantas de tu jardín?, ¿Cuánto te importa cada una de ellas?… Fíjate que no te pregunto cómo están actualmente, sino qué sector ocupan en tu terreno, te pregunto sobre el valor que ellas tienen para ti…”

¿Te has imaginado que áreas son para ti plantas importantes en tu vida-jardín y cuáles no?

¿Estás cultivando con mimo, cuidados, dedicación, tiempo, esfuerzo, tus áreas-plantas más importantes?

En el próximo post continuaremos el camino comenzado en este post hablando del siguiente paso, la consonancia acciones-valores.

 

El sexo, sin normas y con respeto

El sexo, sin normas y con respeto

¿Te acuerdas hace unos meses cuando el tema de moda era el satisfyer y no sabíamos nada del coronavirus?

Pues te aseguro que, dentro de un tiempo, no se cuánto la verdad, los temas de conversación y los memes volverán a ser de temas tan intrascendentes como el satifyer o si fue penalti o no lo fue.

Hay en día sé que es difícil, pero hay una frase que tenemos que repetírnoslas muy a menudo.

Lo importante no es lo que pasa, sino las conclusiones que sacamos de lo que pasa.

Hoy voy a escribir sobre placer sexual, conocerse a uno mismo y decidir.

Placer sexual

El sexo, el placer sexual, es algo que tiene que ver con todos y cada uno de nosotros.

Como actividad placentera, puede hacerse individualmente, en pareja o en grupo. Incluso puede decidirse no tener placer sexual.

El motivo de este post es invitarte a que decidas que te gusta y a que saques tus propias conclusiones.

El mundo sexualizado en el que vivimos.

Vivimos en sociedad que le da mucha importancia a la sexualidad, con estereotipos de hombre y mujer muy sexualizados y donde el atractivo físico importa mucho.

Cuando nos relacionamos con los demás, depende del círculo de personas con el que te relaciones y los valores morales que tengas, mostraras determinadas actitudes ante el sexo.

Sera un tema tabú, será algo sobre lo que hablarás mucho o será un asunto que te interesa poco.

Tu mundo interior

Pero cuando uno está a solas consigo mismo, con sus pensamientos y su dialogo interior, la sexualidad y el deseo toma un cariz distinto.

Ya no importa tanto la valoración que va a hacer mi entorno de mi dependiendo de lo que opino sino lo que pienso, siento y me apetece.

En demasiadas ocasiones me han preguntado en terapia si es apropiado tener mucho deseo sexual, poco, querer usar juguetes sexuales o excitarse con disfraces y juegos de rol.

Y la respuesta casi siempre es la misma:

  • Si, es normal tener mucho deseo sexual.
  • Si, es normal tener poco deseo sexual
  • Si, es apropiado usar juguetes sexuales (aquí lo importante es realizar la elección correcta)
  • Si, es apropiado disfrazarte si te gusta.

El sexo, sin normas y con respeto.

Porque el deseo sexual es algo individual y, excepto situaciones patológicas, el normal y apropiado realizar las practicas sexuales que te gusten.

No es buena idea ponerse limites, no es buena idea negarse a explorar con juguetes o con la imaginación. No es buena idea ponerse estrictas normas morales.

Cuando una persona se siente satisfecha con su vida sexual se siente mejor. Y estar satisfecho con tu vida sexual no es hacerlo mucho o poco, con juguetes o sin juguetes o a solas o en pareja.

Pero como toda conducta que hacemos en compañía, cuando practiques sexo en pareja, es necesario que entre en juego un nuevo factor: el respeto

Cuando practicas sexo en pareja es básico, primordial y necesario respetar a la otra persona. Es necesario hablar y tener claro que le gusta a cada uno, que prácticas se pueden hacer y cuales no, si van a intervenir juguetes o disfraces.

Esta bien proponer a la otra persona incorporar prácticas novedosas, juguetes eróticos o lo que se te ocurra

Pero siempre es necesario el dialogo, plantear la idea, definir las normas del juego y aceptar los límites que quiera establecer la otra persona.

Cuando en las relaciones acabas realizando prácticas que no te apetecen por agradar a tu pareja, siempre se van a generar más problemas que soluciones.