Afrontar el diagnóstico de una enfermedad

Afrontar el diagnóstico de una enfermedad

Cuando disfrutamos de la salud nos parece normal que la tengamos. Cuando la perdemos, haberla tenido nos parece un privilegio. Enfermar supone perder determinados beneficios que las personas sanas es posible que ni se planteen. A nivel personal, familiar, social, laboral…, hay que renunciar a demasiadas cosas como para pensar que la única causa del sufrimiento es la física.

Ante tanta perdida uno a veces no comprende, solo siente. Siente desesperanza y muy a menudo ira y rabia. La perdida de la salud que conlleva serias renuncias a nivel personal, familiar, social, laboral…, tanto para el que la sufre como para los que están cerca.

 Indefensión Aprendida

Las emociones que trae la enfermedad no tienen por qué instalarse en ti. Estos sentimientos pueden ser tuyos, pero tienen una causa, un momento en el que empezaron a surgir. Cuando apareció la enfermedad. Si hay un camino para la aceptación pasa por ser capaz de expresarlos, sean los que sean.

La elaboración de la perdida supone atravesar una serie de etapas en función de los sentimientos que predominan en cada una de ellas. Calificarlo como proceso es de suma importancia, quiere decir que evoluciona, que no pasamos de un momento a otro de la noche a la mañana. Y lo que es aún más importante, no siempre tiene por qué parecer que hay avances; a veces hay retrocesos, recaídas y tiempos de espera donde parece que nada cambia.

 

ETAPAS

 1.CHOQUE Y NEGACIÓN

Esta es la primera etapa en el manejo de una crisis importante. Al recibir la noticia del diagnóstico la realidad da un vuelco tan grande que todo el organismo reacciona con una sacudida, una conmoción llena de sentimientos de incredulidad y rechazo.

 

La realidad parece un mal sueño del que tarde o tempranos vamos a despertar. Esta reacción inicial es lógica y normal. Ante una noticia tan impactante todo nuestro ser se protege hasta poder estar preparado para afrontarla.

 Los sentimientos en un proceso de duelo

2. ENOJO, IRA Y RESENTIMIENTO

La rabia también suele ser parte de nuestra respuesta a la enfermedad. Se podría decir que esta rabia tiene sus raíces en:

– La frustración: Por haber perdido el control de las cosas y la impotencia ante ello. Nada ni nadie nos devuelve nuestra vida anterior.

– El resentimiento: Nosotros estamos angustiados ante una expectativa de sufrimiento y nos molesta que los demás continúen con sus ocupaciones cotidianas, como si nada hubiera sucedido.

– Miedo: Por la incertidumbre que se produce en todos los ámbitos de la persona.

 Pienso luego siento. Entre el pensamiento y las emociones

 

3.NEGOCIACIÓN

La realidad se va imponiendo, pero estamos dispuestos a hacer lo que fuera para cambiarla. Modificar cualquier aspecto, ser mejor persona…, con tal de que se produzca un milagro y todo vuelva a ser como antes. Pensamos en una cura milagrosa, en hacer un pacto con Dios, con los médicos, lo que sea con tal de que ese diagnóstico cambie.

 

4.DEPRESIÓN Y DESAMPARO

En esta fase terminamos por rendirnos a la evidencia de que la enfermedad está ahí y no va a desaparecer. Irrumpen entonces sentimientos de desesperanza, desamparo, falta de interés y de ilusión por la vida, tristeza, decepción y soledad. Es una vivencia de impotencia, apatía y dejadez que resquebraja nuestra autoestima. También son frecuentes sentimientos de culpa, inutilidad y poca valía.

Este estado se refleja en una pérdida de interés por las actividades que antes nos resultaban agradables, se pierde la capacidad de sentir placer y nos alejándonos de nuestras personas cercanas replegándonos sobre nosotros. Hay personas que dejan de compararse ropa, o que ya no planean ningún viaje o salidas para dentro de un tiempo. En definitiva, podemos dejar de vivir mucho antes de que los síntomas nos obliguen a hacerlo.

 ¿Qué son las emociones?,¿para qué sirve lo que siento?

 

5.ACEPTACIÓN, RECONCILIACIÓN CON LA REALIDAD

Es prácticamente imposible estar preparado para encarar una enfermedad grave. Es una vivencia tan compleja y desconcertante que hace tambalear hasta las personalidades más fuertes. Pero de igual manera sí que es posible que conforme nos impliquemos en nuestro proceso de recuperación, y afrontemos los sentimientos que nos produce esta situación, podamos llegar a la aceptación de la nueva realidad.

El proceso de aceptar la enfermedad supone ir pasando por las distintas etapas con mayor o menor intensidad, e ir superando el reto que cada una plantea. No es una cuestión de magia o casualidad, sino de tiempo y constancia.

Aceptar la enfermedad supone reconocer que nuestra realidad ha cambiado; que tenemos que vivir un nuevo presente, el que en este momento tenemos. Y permitirnos a nosotros mismos tener una vida plena integrando la enfermedad.

La enfermedad no es nada positivo, pero quien logra adaptarse a ella introduce los cambios en su vida para usarla de forma positiva y conseguir una vida mejor. Una vida que no está detenida ni paralizada. Admitir que todavía tengo cosas por hacer señala el fin de este proceso de aceptación de la enfermedad.

Resilencia

Cómo gestionar las preocupaciones en tiempos de pandemia

Cómo gestionar las preocupaciones en tiempos de pandemia

Vivimos un tiempo que nunca creímos que fuésemos a vivir. Acostumbrados a nuestra sociedad del bienestar, esta crisis rompe nuestros planes, nuestra tranquilidad, nuestra seguridad…y nos sumerge en la incertidumbre, la preocupación y por tanto la ansiedad. Son muchos los pacientes que en estos días nos piden herramientas para sobrellevar la situación. Y aunque no existan recetas mágicas ante estas circunstancias, si se me ocurren algunos pequeños consejos que nos pueden ayudar en estos momentos tan difíciles.

Ocuparse

Winston Churchill trabajaba 18 horas al día durante la guerra. Cuando le preguntaron si no le preocupaban sus tremendas responsabilidades dijo: «Estoy demasiado ocupado. No tengo tiempo para preocuparme».

 Las actividades que necesitan planes y meditación eliminan los pensamientos preocupantes. «Ocuparse” elimina la ansiedad ¿Por qué? Porque es muy difícil pensar en más de una cosa a la vez. Sucesivamente sí, pero no simultáneamente o a la vez. Por tanto, el remedio para la preocupación es tener ocupado todo el tiempo en la realización de algo constructivo.

Cuando te pilles angustiándote, pregúntate a ti mismo: ¿De qué me estoy evadiendo al pensar solo en preocupaciones? El mejor antídoto para la preocupación es LA ACCIÓN.

“Preocupaciones: No te preocupes, ocúpate”

Confronta tus preocupaciones con argumentos sólidos y objetivos

Si una persona dedicara su tiempo a obtener los hechos de un modo imparcial y objetivo, sus preocupaciones serían menores. Sin embargo, todos nos lanzamos tras los hechos que refuerzan lo que ya pensamos y pasamos por alto todo lo demás, aunque sea más lógico. Sólo queremos los hechos que justifican nuestros actos y buscamos hechos que encajen con nuestro modo de pensar y con nuestros deseos para que sirvan de apoyo a nuestros juicios preconcebidos.

argumentos solidos

Cuando tengas alguna preocupación en la que te pilles a ti mismo dándole vueltas y vueltas sin conseguir nada. Hazte estas preguntas por escrito:

  1. ¿Qué es lo que me preocupa?…
  2. ¿Qué puedo hacer acerca del asunto?…
  3. ¿Qué voy a hacer en relación con el asunto?…
  4. ¿Cuándo voy a comenzar a hacerlo?…

Tengo problemas y no sé como resolverlos

Enfocate hacia el presente

Empieza a ver tus momentos presentes, tu «aquí y ahora” como un tiempo para vivir en vez de obsesionarte por el futuro. Averigua también si alguna de las cosas que te preocupaban en el pasado llegaron a suceder. Pronto te darás cuenta de que la preocupación es una actividad doblemente inútil. No hace nada por evitar el futuro. Date cuenta también que la posible catástrofe resulta a menudo muy inferior a lo esperado e incluso puede ser un hecho beneficioso cuando sucede.

Haz una lista de preocupaciones anotando todas las cosas que te preocupan ayer, la semana pasada e incluso el año pasado. Comprueba si tus preocupaciones te sirvieron de algo.

El cambio, ¿es una cuestión de pasado, de presente o de futuro?

Valora la situación de forma realista

Hazte a ti mismo esta pregunta eliminadora de preocupaciones: ¿Qué es lo peor que me puede pasar a mí (o a ellos) y qué posibilidades hay de que ocurran? Tenemos que preguntarnos: ¿Cuáles son las probabilidades de que este acontecimiento por el que me estoy preocupando ocurra alguna vez? Reconoce lo absurdo que resulta la preocupación. Pregúntate a ti mismo una y otra vez: ¿cambiaré algo por mi preocupación?

Centra tu atención en aspectos positivos

aspectos positivos

Empieza a abordar tus miedos con pensamientos y comportamientos productivos. Plántale cara positiva al miedo o la preocupación. Puede ser la mejor manera de hacerla desaparecer de tu vida.

Aproximadamente un 90% de las cosas de nuestras vidas están bien y un 10% mal. Si queremos ser felices, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en el 90% que está bien y aceptar el 10% restante. Sin embargo, si queremos estar preocupados y amargados y acabar con úlceras de estómago, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en el 10% que está mal y pasar por alto lo demás.

Como comentaba al inicio de este artículo, vivimos unos momentos difíciles donde no existen fórmulas mágicas. Sin embargo, si aprendemos a gestionar mejor estas emociones, reconociendo que son normales en todos, acordes a la situación vivida y permitiéndonos expresarlas de manera productiva y gestionado lo mejor que podamos esas preocupaciones, convertiremos esta crisis, en una experiencia enriquecedora para nuestro desarrollo interior, de ti depende como aprovecharla.

Tengo problemas y no sé como resolverlos

Tengo problemas y no sé como resolverlos

Como ya escribí en el artículo Eficacia Personal: cómo afrontar los problemas cotidianos , son los pequeños problemas cotidianos los que ocasionan un desgaste considerable, tanto en lo físico como en lo emocional.

Ya sabemos que el estrés afecta a nuestro sistema inmunológico y puede incrementar el riesgo de contraer infecciones y enfermedades.

Si respondemos a las situaciones estresantes que nos ocurren a diario quejándonos o descargando nuestras tensiones sobre las personas que nos rodean, podemos terminar por sentirnos aún peor.

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En cambio, si recurrimos a las personas que nos rodean para conseguir ayuda en la solución de un problema, es más probable que nuestro estado de ánimo se vuelva más positivo.

Primer paso: Hacer una buena valoración de la situación

El primer paso en la búsqueda de soluciones a los problemas es hacer una buena valoración racional o interpretación realista de la situación.

Las valoraciones son irracionales cuando no son realistas. Son propensas a causarnos experiencias negativas y tienden a expresarse en términos absolutos, de exigencia y buscando casi siempre la perfección.

Retrato de un perfeccionista

Aprendiendo a hacer valoraciones más razonables, podremos moderar algunas de nuestras emociones negativas y reducir el estrés.

Segundo paso: Cambiar los esquemas mentales

Lo segundo es aprender a cambiar los esquemas mentales, pero esto no es tarea fácil, especialmente cuando nos hemos acostumbrado a utilizarlos demasiado tiempo.

Pensamientos y Creencias: Trás mis pensamientos, están mis creencias

Suele ser necesario, para cambiarlos, tratar estos esquemas como enemigos que sólo serán derrotados con una perspectiva más realista de la vida. En este sentido, proponemos las siguientes estrategias:

Recordatorios: Los recordatorios son pequeñas frases o palabras que podemos tener a mano para evocar que no debemos caer en creencias irracionales.

tengo problemas

Interpretaciones alternativas: Las valoraciones irracionales a menudo nos causan interpretaciones erróneas de los acontecimientos diarios que nos suceden. Siempre es útil estar alerta ante nuestras propias percepciones, para así poder cuestionarlas, particularmente cuando nos enfrentamos a situaciones de estrés.

Reetiquetar: Esta es una acción que nos ayudaría a tener una perspectiva más satisfactoria porque nos haría adaptarnos mucho mejor ante ciertos acontecimientos en la vida y ante determinadas personas.

Reconocer los peores escenarios posibles: Cuando nos ocurre algo, todos tendemos, a veces, a ver estas circunstancias totalmente desproporcionadas y a vivirlas mucho peor de lo que en realidad son. Cuando esto nos suceda, es necesario contrastar y cuestionar la realidad preguntándonos “¿qué es lo peor que puede pasar?”.

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Aspecto clave a tener en cuenta: Actitud activa

Un tercer punto a tener en cuenta sobre la resolución de problemas es que, para que sea práctico y efectivo, requiere que tengamos una actitud activa y no pasiva. Los problemas no se resuelven contemplándolos sino activándolos, que es lo mismo que afrontarlos decididamente.

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Los pasos necesarios en la resolución de problemas son los siguientes:

  1. Percepción de uno mismo. El primer paso para resolver problemas positivamente es verse a uno mismo como una persona capaz de producir soluciones y para esto debes pensar que “parte de la vida implica afrontar problemas y sacrificios. No nos vale de nada alterarnos cuando tenemos dificultades, sino que es más positivo centrarnos en buscar herramientas apropiadas para solucionar esos problemas”.
  2. Definición del problema. Lo primero que hemos de hacer al enfrentarnos a una situación estresante es entender qué es lo que está sucediendo. Es preciso tomarnos un tiempo para pensar en el problema y hacer una lista de objetivos; en este, punto los demás nos pueden servir de ayuda, pues nos van a facilitar una visión objetiva del problema.tengo problemas
  3. Lista de opciones. Antes de establecer un plan de acción es necesario que contemplemos bien todas las alternativas que tenemos a nuestro alcance. Es bueno ser creativo en este punto, o sea, que cuantos más planes de acción tengamos para resolver el problema, mucho mejor. En este punto también pueden ayudarnos mucho las demás personas.
  4. Toma de decisiones. Llegados a este punto estamos listos para pasar a la acción, es decir, llevar a cabo lo que hemos elaborado en el punto anterior; pero es necesario que recordemos que en la mayoría de las situaciones no sólo existe un único plan correcto, sino que todas las respuestas que podamos dar a cualquier problema tienen ventajas y desventajas.
  5. Evaluación. Si el plan que hemos llevado a cabo resulta exitoso, fenomenal, pero si no, es necesario que examinemos qué es lo que ha pasado y que volvamos de nuevo a la carga, recordando que los creadores de soluciones somos siempre nosotros.

Para concluir: Afrontadores positivos y negativos

Concluyendo, podemos decir que los afrontadores positivos responden a los retos de la vida asumiendo la responsabilidad de encontrar solución a sus problemas. Su objetivo es evaluar la situación, conseguir asesoría y apoyo de otros, y generar un plan que funciones en pro de sus intereses.

Estilos de Afrontamiento

Los afrontadores no positivos responden a los retos de la vida con negación o evasión. Estas personas, o bien se desentienden de sus problemas, o reaccionan impulsivamente sin gastar tiempo o esfuerzo en encontrar la mejor solución.

Mecanismos de Defensa y Estilos de Afrontamiento

Pueden ser personas irritables o agresivas, depresivas o pasivas. Suelen así culpar a otros por sus problemas y no llegan a apreciar el valor que podría tener afrontar los desafíos que la vida les presenta con un sentido de oportunidad, apertura, dominio y control personal.

Vivimos en una sociedad donde las personas esperan respuestas fáciles a sus problemas, una pastilla, un arreglo rápido, una solución garantizada, aquello que no requiera mucho esfuerzo-. El afrontamiento positivo no resulta de descubrir una única respuesta, aplicable a todo y a toda prueba, sino de una actitud y una filosofía de vida.

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6 técnicas para gestionar mejor la ira

6 técnicas para gestionar mejor la ira

La rabia es una de las emociones humanas más complejas. El problema está en que, si bien es parte de la vida, también nos puede privar de conseguir lo que queremos.

Y ¿qué es lo que causa nuestra rabia?  la rabia se experimenta  hacia personas con las que hay cierta relación, por eso sus causas  tienen que ver con la frustración de deseos, necesidades personales, afirmación excesiva de autoridad, situaciones donde se dan el  rencor y el resentimiento, planear venganza, ajuste cuentas, querer “descargarse” y no poder, interrupción de planes concretos, insatisfacción de expectativas personales, así como deseos o acciones que vemos que lesionan nuestro orgullo y autoestima, ser objeto de deshonestidad o ruptura de promesas, abuso de autoridad, ser ignorado o maltratado por alguien significativo, ataque verbal o físico, sensación de ser víctima de una situación y no tener opción, etc; a veces, también nos puede causar rabia, pero en menor grado, actos socialmente inapropiados, injusticias, comportamientos ajenos que consideramos reprobables, etc. 

 Cómo controlar la ira

No es recomendable ocultar nuestra molestia por cosas que nos irritan.  Lo que tenemos que evaluar es si ciertas maneras de afrontar la rabia favorecen nuestros intereses. La rabia puede tener altos costes.  Entre los físicos podemos incluir el estrés fisiológico, la hipertensión y las molestias corporales que los acompañan. Los costos interpersonales pasan por sentimientos de desesperanza, desolación y aislamiento.

 6 Técnicas para gestionar mejor la ira

A continuación, voy a explicar algunas técnicas útiles para gestionar mejor la rabia:

Técnica 1: Comprueba la racionalidad de tus pensamientos al evaluar lo que te sucede”.

gestionar la ira

Una buena forma para comenzar a aprender cómo afrontar la rabia es analizando nuestras valoraciones al respecto. Cuando hacemos una valoración de un suceso frustrante, debemos decidir si es algo por lo que vale la pena molestarse. En este momento se hace importante que pensemos racionalmente. Si pensamos que las cosas siempre deben ir como nosotros esperamos, que los demás siempre deben tratarnos inmejorable y amablemente, y que nosotros nunca tenemos por qué pasar una frustración o un mal rato, entonces ciertamente que pasaremos bastantes momentos en que nos asaltará la rabia.

 Frustración, una reacción emocional más

Técnica 2: “Aprende a ser creativo emocionalmente”.

Ante sentimientos confusos, es muy positivo que hagamos un stop, que nos tomemos unos minutos para encontrar respuestas positivas. Es importante que, en estos momentos, en vez de permitir que nuestras emociones nos controlen, seamos creativos para producir experiencias positivas. Cuando estemos molestos, consideremos los siguientes pasos:

  1. Reconozcamos y aceptemos el hecho de que estamos molestos.
  2. Decidamos qué hacer al respecto. Lo importante es que nos demos cuenta de que tenemos varias alternativas a nuestro alcance para decidir la manera más apropiada cuando sintamos rabia.

 

Técnica 3: “Practica la relajación y el control en situaciones de frustración que te crean rabia”

La relajación es una técnica muy beneficiosa para utilizar en situaciones de rabia. Hay algo de verdad en aquel consejo de contar hasta 10 antes de responder. Ese tiempo simbólico nos sirve para decidir qué acción tomar más apropiada para resolver el problema. A través de la relajación, con respiraciones profundas y relajación muscular, podemos llegar a sentirnos en las mejores condiciones para sopesar diferentes opciones y tomar decisiones. También podemos usar la relajación para adelantarnos a una situación que sabemos que nos irritará. Nos podemos sensibilizar ensayando respuestas para el momento en que ocurra la situación; cuando sientas “hervir tu sangre”, califica tu rabia en una escala del 0 al 100 y relájate hasta que se reduzca a un nivel de 30 o menos.

 

Técnica 4: “Distinguir y examinar las dos etapas de la descarga”

gestionar la ira

Cuando la rabia realmente se apodera de nosotros, puede ser de mucha utilidad descargarla a través de actividades físicas o creativas. Al “sacar “la rabia, nos reponemos y logramos un estado más relajado para visualizar el problema y pensar en soluciones.

La técnica de descargar tiene dos etapas: una primera fase, que consiste en limpiarnos de las tensiones y molestias que nos afectan, incluso físicamente, y la segunda que tiene que ver con el trabajo de la situación en sí, es decir examinar qué es lo que realmente está pasando y qué es lo que me está provocando esta situación de rabia. Con tan sólo descargar no se elimina la fuente de frustración y molestia, sino que se encuentra más autocontrol para combatirla.

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Técnica 5: “Practica la Asertividad”

A veces puede ser importante expresar la rabia, y en otras ocasiones, hay que evaluar si eso nos favorece o lo hace más difícil. Ya que reaccionar con rabia no suele ser la mejor estrategia, podríamos preguntarnos qué otras formas tenemos como respuesta.

Asertividad: ¿qué es? y ¿cómo se trabaja?

Asertividad significa mantener una posición basada en el reconocimiento de los derechos propios, expresar nuestra forma de pensar y sentir de manera directa, honesta y apropiada. Cuando somos asertivos, demostramos respeto por nosotros mismos y por quienes nos rodean. Por una parte, no es pasividad ni permite que otros se aprovechen de nosotros, y por otra, se reconocen las necesidades de los otros y se intenta relacionarse con ellos de manera provechosa.

Técnica 6. “Valorar el poder del perdón”.

Una lección valiosa que la vida nos enseña es la de aprender a perdonar. Cuando perdonamos a alguien que nos ha tratado injustamente, no quiere decir que le absolvemos de su responsabilidad. Cuando se perdona uno mismo se libera de la amargura y de la rabia. El rencor y el resentimiento, por el contrario, nos mantienen aferrados a la rabia y a la amargura. El perdonar aumenta en nosotros en el poder del control en situaciones desagradables. El más fuerte es quien sabe cuándo no hay que pelear.

Perdonar: 5 ideas generales

La adicción al amor

La adicción al amor

La persona adicta al amor mide su valía en función de si cuenta o no con el amor de otra persona. La creencia contraproducente que mantiene de la idea del amor, le lleva a creer que sólo puede ser feliz y desarrollarse plenamente como persona si alguien le ama, y que lo peor que podría ocurrirle es estar sola.

Se trata de un tipo de persona dependiente que, en lugar de responsabilizarse de sí misma y de sus emociones, pretende cargar este peso sobre otra persona.

Deja su realización personal en manos de otro individuo. Su idea del amor es, en realidad, muy pobre. El amor es para ella una necesidad y no una opción.

Al no aceptar que la felicidad depende de sí misma y no de lo que otra persona esté dispuesta a hacer por ella, se convierte en un blanco fácil para la depresión. Puesto que su único vínculo con la cara amable de la vida, su único foco de satisfacción es el amor, cuando no consigue sus metas o sufre alguna desilusión en este ámbito queda desamparada, sin argumentos válidos que le den sentido a su vida.

7 palabras sobre el amor

La búsqueda desesperada del amor

Este tipo de persona suele ser víctima de su propia baja autoestima y de una idea demasiado idealizada del amor, la familia y otras instituciones sociales.

El fantasma de la soledad le aterroriza. Es en extremo enamoradiza y parece que en cada fracaso amoroso vaya a perder la vida.

Sin embargo, no siempre su amor al amor le asegura una relación amorosa estable y satisfactoria. Aunque, aparentemente, es todo amor, suele provocar más rechazo que unión.

5 mentiras sobre el amor

dependencia amorEs bastante corriente que algunas personas se sientan, al inicio de la relación, atraídos por la dependencia de la pareja que han elegido.

No lo interpretan como un signo de debilidad o inmadurez sino como un rasgo deseable.

Sin embargo, con el pasar del tiempo, la dependencia acaba siendo una pesada carga para la pareja.

Lo que era una virtud se convierte en un defecto a veces insoportable.

En algunos casos, la relación también acaba siendo frustrante para el/la dependiente porque esperaba recuperar su autoestima mediante la unión sentimental, y esto es algo que su pareja no puede proporcionarle.

Independencia y atracción

En cambio, las personas más independientes y menos dispuestas a ligarse emocionalmente son las que despiertan mayor interés y deseo. Esto puede parecer paradójico, pero no lo es en absoluto. Es una consecuencia lógica.

Mientras que la persona adicta al amor no se interesa verdaderamente por casi nada más que no sea el amor, la persona independiente se ocupa en intereses y actividades distintas, lo cual la enriquece como persona y le proporciona diversos temas de comunicación e intercambio con su pareja.amor dependencia

Por una parte, la persona adicta al amor tiende a imponer un tipo de relación cerrada, absorbente y de plena dedicación mutua, que puede acabar agobiando y aburriendo a su cónyuge.

En cambio, la persona independiente mantiene lazos con otras personas fuera del ámbito del hogar, lo cual le hace sentirse, a nivel individual, satisfecha de cómo se desarrolla su vida y, a nivel de pareja, se enriquecen con el intercambio continuo de información, estímulos y experiencias que mantienen con otra gente conjunta o individualmente.

La dependencia emocional

Los problemas para alcanzar una relación estable

El rechazo del que hablábamos también se manifiesta entre las personas adictas al amor, que todavía no han formado una pareja estable.

Generalmente, tienen problemas para retener a otra persona a su lado, incluso para que alguien se interese por ellas, porque de alguna manera transmiten su extrema inestabilidad. La imagen que dan es justamente la contraria a la que hipotéticamente propicia los juegos del amor y la seducción.

La necesidad de aprobación

 

Retrato de un perfeccionista

Retrato de un perfeccionista

La persona perfeccionista cree que todo debe hacerlo a la perfección. Para ella la sola idea de realizar un trabajo imperfecto la sume en un estado de gran tensión y nerviosismo.

El perfeccionismo condena a la frustración

No concibe la posibilidad de cometer errores porque cree que un único error es suficiente para desmoronar el sentido de su vida. Interpreta los errores como un fracaso y no como una posibilidad para aprender y superarse a sí misma. Mantiene una actitud muy autocrítica consigo misma y con los demás, a los que acaba viendo como seres imperfectos.perfeccionismo

Desea ser siempre la mejor en todo, y esto le acarrea la antipatía de mucha gente. Sus éxitos no la satisfacen porque siempre encuentra algún defecto, de ahí que la vida le proporcione tan pocas satisfacciones y sea tan propensa a la depresión.

Su nivel de productividad no está en consonancia con su nivel de esfuerzo, ya que pierde gran parte de su tiempo en cuidar todo tipo de detalles. Suele declinar llevar a cabo actividades que desconoce porque teme fracasar en ellas, de modo que siempre realiza aquellas actividades que ya domina. Parte de las expectativas excesivamente utópicas e inalcanzables.

Optar por el término medio

La búsqueda de la perfección es una vía directa hacia la frustración. Generalmente, la persona adicta a la perfección cree que a mayor perfección se corresponde mayor felicidad. Por el contrario, rechaza totalmente la idea de permanecer en el término medio. Para ella esto no equivale a una toma de posición moderada ante la vida, de recibir alegremente lo que ésta nos ofrece, sino a la peor de las posturas.

Frustración, una reacción emocional más

punto medioLa adicción a la perfección está basada en el pensamiento todo/nada. Según este sistema irracional de pensamiento, el error es sinónimo de frustración; una prueba mal resuelta, una pequeña falta, la menor incorrección dan al traste con todos los éxitos conseguidos. El pensamiento dicotómico es autodestructivo y paralizante, e infunde en el ánimo de la persona una gran ansiedad y una sensación de perpetuo fracaso.

El círculo vicioso de postergar

Situarse en el término medio significa aceptar que la vida está llena de pequeñas imperfecciones, y que no por ello merece menos la pena vivirla. Ante el hecho de que no existe nada absolutamente perfecto, el ser humano puede optar por tres caminos diferentes: el de la confrontación, el de la resignación y el de la conformidad.

Los debería de la vida

No esperar de la vida más de lo que ésta puede ofrecernos y recoger con alegría sus frutos es la filosofía sustentada por las personas que viven en el término medio.

  1. Las personas perfeccionistas suelen hacer muy bien todo lo que hacen, pero a cambio viven continuamente en tensión, preocupadas, insatisfechas y deprimidas.
  2. Las personas que no pretenden hacer las cosas a la perfección son a la larga más productivas y obtienen una mayor satisfacción que las personas perfeccionistas.
  3. La perfección no asegura la satisfacción. Se puede hacer un trabajo perfecto y sentirse insatisfecho, o realizar una actividad simple, como por ejemplo dar un paseo, y sentirse satisfecho.
  4. Buscar la perfección es absurdo porque todo puede mejorarse.
  5. Las personas que intentan ser perfectas en el fondo lo hacen para evitar el fracaso o la crítica. Paradójicamente, el ansia de perfeccionismo les provoca una ansiedad tan grande que acaban convirtiéndose en su peor enemigo. No necesitan ser criticadas porque ellas mismas ya lo hacen.
  6. Las personas perfeccionistas acaban siendo vistas por los demás como seres rígidos y tensos.
  7. La vida de las personas perfeccionistas puede acabar siendo abundante en éxitos, y mísera en satisfacciones.
  8. Cometer errores es humano y aceptarlos es reconocer nuestra condición humana.
  9. Aprendemos de nuestros errores. El fracaso es una oportunidad para el crecimiento personal.
  10. Las personas perfeccionistas ven el vaso medio vacío, y las no perfeccionistas lo ven medio lleno.
  11. La felicidad no está en hacer las cosas perfectas, sino en hacerlas.

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Las personas dependientes buscan la felicidad fuera de sí mismas. Su dicha o desdicha siempre es la consecuencia de factores externos que no pueden controlar. En realidad, con esta actitud evitan tener que responsabilizarse de sus sentimientos y conductas, de ahí que pongan su bienestar en manos de los demás.

Asertividad: ¿Qué es? ¿cómo se trabaja?

Aunque, la dependencia ofrece algunas compensaciones, no cabe duda de que comporta muchas más desventajas. La persona dependiente, por ejemplo, casi nunca hace lo que desea. Su comportamiento se define en función de los demás. Como se coloca siempre en la retaguardia, tiene que seguir las instrucciones de los que van delante de ella.

Codependencia emocional

dependencia emocionalSu tendencia a seguir los pasos de figuras como las del padre/madre, pareja, jefe, etc., a ser siempre la sombra de otra persona, les impide adquirir la suficiente madurez para llegar a ser ellas mismas. El gran precio que tienen que pagar a cambio de seguir bajo la protección de los demás es no poder vivir según sus propios deseos y expectativas. A la larga, la dependencia causa una gran frustración.

Detrás de la necesidad de dependencia, encontramos los siguientes razonamientos contraproducentes. La persona se auto consuela pensando: “Si dependo de los demás…

  • no soy culpable de mis defectos,
  • experimento una sensación de seguridad y protección,
  • no soy responsable de mi desarrollo personal,
  • no corro riesgos,
  • no tengo que cambiar”.

Razones para dejar atrás la dependencia emocional

dependencia emocionalExisten varias buenas razones para dejar de depender de los demás:

  1. Dejar de hacer cosas que en realidad no deseamos hacer.
  2. Evitar influencias negativas de otras personas.
  3. Descargarse de la responsabilidad de hacer felices a los demás.
  4. Dejar de ser manipulado.
  5. Dejar de ser demasiado vulnerable a los acontecimientos externos, ya que el bienestar lo encontramos dentro de nosotros y no fuera.
  6. Llevar una vida satisfactoria, porque una de las claves de la felicidad radica en la independencia de los seres humanos.

Analfabetismo emocional

La dependencia emocional está íntimamente relacionada con la adicción a la aprobación, por eso puedes pensar que, si dejas de vivir en función de los demás, te rechazarán. Pero esto no es así. En el trato con los demás, tú marcas las normas. Si demuestras a la gente que pueden despreciarte, no dudes en que lo harán, pero si les muestras que deben respetarte, ten la seguridad de que lo que obtendrás será respeto.

LA NECESIDAD DE APROBACIÓN

LA NECESIDAD DE APROBACIÓN

La persona que necesita la aprobación mide su autoestima en función de lo que los demás piensan o dicen de ella. En lugar de construir su autoconcepto a partir de criterios personales, intenta hacerlo a partir de los comentarios, opiniones, críticas y actitudes que otra gente mantiene hacia ella.

Un termómetro más para la autoestima

necesidad de aprobaciónAbsorbe tantas opiniones distintas que acaba pareciendo un reflejo distorsionado. No entiende que es imposible hacer una valoración de sí misma a partir de los parámetros de los demás sin volverse loca. Está atrapada en un juego con reglas absurdas. Si recibe un elogio se siente bien y de dice: “Sí, yo soy así”. Si recibe una crítica actúa de la misma manera, se siente morir y se lamenta: “Sí, yo soy así”.

Su dependencia de la aprobación de los demás le hace ser terriblemente vulnerable al elogio y a la crítica. Nada de lo que dice es válido si otra persona no lo acepta, ni siquiera las cosas más pequeñas

La adicción a la aprobación tiene graves consecuencias sobre el individuo y su calidad de vida. El precio que paga por depender de los demás es muy alto: vivir en un estado perpetuo de ansiedad y ser carne fácil para la depresión.

CONSECUENCIAS DE TU NECESIDAD DE APROBACIÓN

ANSIEDAD

necesidad aprobaciónConstantemente está preocupado por los demás, por lo que piensan de él, por lo que van a decir si hace esto o aquello, por agradar a todo el mundo (algo del todo imposible), por satisfacer a los demás, por no hacer cosas que puedan molestar u ofender a otra gente. Esta clase de personas tienen una obligación consigo mismas: aprender a respetarse a sí mismas, porque “Nadie ama a un felpudo, lo pisa”.

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DEPRESIÓN

Como es imposible que satisfaga a todo el mundo, tarde o temprano le caerá encima una crítica, un desprecio, o un insulto. Y él, en lugar de defenderse, se los creerá. Su adicción a la aprobación le provoca que tenga una baja tolerancia a la frustración. ¿Te has preguntado alguna vez cómo lo hacen los demás para quedarse tan tranquilos cuando alguien les critica o les rechaza? Lo que hacen es algo tan sencillo como no dejar que ninguna opinión ajena les anule. Cuando alguien les rechaza se limitan a aceptarlo como algo que sucede a veces.

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NADIE PUEDE JUZGARNOS

necesidad de aprobaciónEsperar que los demás nos aprueben es un juego absurdo. Sólo nosotros podemos aprobar nuestras acciones porque la opinión de los demás sólo tendrá efecto si nos las creemos, si las verificamos con nuestro pensamiento. Otra característica de las personas adictas a la aprobación es la creencia a pensar que los demás tienen derecho a juzgarte. Nadie tiene derecho a juzgarnos. Diría más, no se trata tanto de un derecho como de una imposibilidad. Nadie puede juzgarnos. Somos nosotros mismos los que nos juzgamos cuando aceptamos los comentarios de la gente.

DESARROLLAR LA AUTOESTIMA INFANTIL

El problema está en la creencia errónea de que, si cometemos un solo error, si una acción nuestra merece la desaprobación de los demás, todo nuestro ser va a quedar manchado por ello, perdiendo nuestro valor como persona. Pero esta creencia es irracional. Si alguien te critica una acción está criticando esa acción concreta, sin poner en entredicho tu valor como ser humano. Cuando tú criticas a un amigo una conducta o le recriminas un comentario desafortunado ¿estás queriéndole decir que es un ser despreciable, o simplemente que una conducta suya en concreto no te ha gustado? ¿Desprecias a la gente que te rodea cuando cometen un error? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué razón crees que contigo va a ser diferente?

 

“7 claves para superar la Agorafobia”

“7 claves para superar la Agorafobia”

Al contrario de lo que muchos piensan, la agorafobia no es lo contrario a la claustrofobia. Algunas personas la definen como el miedo a espacios abiertos, otras como el miedo a salir de casa etc… todas estas definiciones tienen un poco de lo que supone este trastorno, pero no lo explican completamente.

Como todas las fobias, la agorafobia está clasificada dentro de los trastornos de ansiedad y como tal tiene que ver con el miedo.

Infografía trastornos de ansiedad

Agorafobia,¿miedo a qué?

La agorafobia es el miedo a lugares o situaciones donde el escape es difícil, o no se puede recibir ayuda fácilmente, circunstancia en donde uno se siente indefenso e inseguro, llegando en ocasiones a entrar en pánico.

Los agorafóbicos tienen miedo a estar en aquellas situaciones en las que se puedan llegar a activar sus temores y les lleven a sufrir un ataque de pánico.

Dentro de la clasificación oficial de este trastorno psicológico, la agorafobia se puede presentar con o sin ataques de pánico, aunque es más frecuente experimentar estos últimos.
Sufrir un ataque de pánico puede suponer una experiencia muy angustiante, en muchos casos cuando se sufre por primera vez, las sensaciones se pueden confundir con un infarto o experiencia de muerte súbita. Muchas personas acuden a urgencias creyendo que su vida corre peligro.

¿En qué consiste un ataque de pánico?

Los síntomas que nos explican el ataque de pánico son muy diversos y siempre no se viven de la misma forma e intensidad, algunas de las sensaciones más frecuentes son: mareo, dificultad para respirar, taquicardia, ahogo, despersonalización, presión en el pecho, náuseas y en casos muy extremos desmayo, aunque en el 90% de los casos esto nunca sucede.

Efectivamente estas sensaciones son experimentadas por la persona, y a pesar de lo desagradables, no ponen en riesgo nuestra vida, pero si alteran drásticamente la forma en la que vivimos, ya que pueden ser muy limitantes. Los casos más graves son los que llevan a algunas personas a no poder salir a la calle y quedar confinadas en sus casas.

Que hacer ante una crisis de ansiedad

Desencadenantes de la agorafobia

El origen de este trastorno es psicológico, y tiene que ver con varios miedos fundamentales, algunos de ellos son:
. a sufrir un infarto
. a no tener ayuda cerca
. a desmayarse
. a caerse o desequilibrarse
. a volverse loco
. a morir en general
. a hacer el ridículo en público

Es tal la creencia de que estos miedos puedan suceder en determinadas situaciones, que cuando la persona experimenta los síntomas, el pánico es tan bloqueante que deja de exponerse a estas situaciones para no experimentar dichas sensaciones. Pero lo que usan como solución a corto plazo, se convierte en el problema real, ya que a mayor evitación menor libertad.

Claves para superar la agorafobia

Aprende a superar la ansiedad

1- Lo primero es comprender qué es la ansiedad, cuál es su origen y en qué consiste. Entender los síntomas que se pueden dar y tratar de darles la importancia y atención necesaria. En muchos casos al principio las personas necesitan hacerse algunas pruebas médicas para descartar un origen fisiológico, sin embargo, a pesar de los resultados en muchas ocasiones, siguen pensado que algo más grave les va a suceder. Se trata de no poner tanta atención a los síntomas y normalizarlos más.

2- Aprender técnicas de manejo de la ansiedad: control de la respiración, distensión muscular, relajación, mindfullness , etc.

3- No anticiparnos a las situaciones, vivir el aquí y ahora. La mayoría de las crisis de angustia se dan solo por el hecho de imaginar una situación futura, que no está sucediendo, que forma parte de lo que imaginamos pero que nunca ha pasado. Detectar los pensamientos irracionales relacionados con el miedo o pánico a determinadas situaciones y reformular un pensamiento más realista, no tan catastrofista.

4- Hacer una lista de situaciones temidas y exponerse progresivamente a ellas, poniendo en marcha los pasos anteriores. Tratar de no evitar o escapar, permanecer en el lugar temido es la mejor manera de superar poco a poco este problema, te ayudará a comprobar que a pesar de la angustia no ocurre nada de lo temido.

5- Aprender a sostener y soportar la ansiedad, siendo paciente contigo mismo y sabiendo que la superación de este problema no es rápida y necesita de la creación de nuevos hábitos de afrontamiento.

6- Dejar atrás hábitos de búsqueda de control tan perjudiciales como: buscar un hospital al llegar a un lugar nuevo, localizar vías de escape posibles, llevar siempre una pastilla en el bolsillo, ser muy rutinario, no salir de la zona de control… este tipo de conductas refuerzan el problema y lo alimentan. Procurar no buscar siempre el control de las situaciones, ¡el control total no existe!

7- Reforzar tu autoestima. Lo problemas de ansiedad llevan aparejadas carencias en la confianza en uno mismo. Trata de fomentar las diferentes facetas de tu vida (trabajo, ocio, amor, salud, familia…) busca excusas para salir y relacionarte.

Herramientas para la gestión de la ansiedad (conductuales)

Estas son algunas de las claves para superar este problema, claro está que no son fáciles de poner en marcha, pero con constancia y tesón podrás poco a poco avanzar en recuperar de nuevo las riendas de tu vida.

La agorafobia se presenta en diferentes grados y manifestaciones, en la mayoría de los casos se requerirá de ayuda profesional, procura no dejarlo mucho creyendo que puedes con esto tu solo, porque a mayor tiempo en esta situación más se cierra el cerco de tu libertad. Una buena ayuda a tiempo tendrá mejores probabilidades de éxito.

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Todos sabemos la importancia que tiene el pensamiento, ya que tal como pensemos, sentimos y nos comportamos. Podríamos decir que «la calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestras vidas».

No podemos hacer nada por evitar que se produzcan ciertos acontecimientos, pero sí se puede hacer algo en cuanto al modo en que uno decide afrontarlos.

Adoptando una actitud mental positiva, no sólo nos sentiremos mejor interiormente, sino que resolveremos mejor las situaciones e influiremos en nuestro alrededor en sentido positivo, y esto es muy importante, pues cualquier cosa que transmitimos a los demás nos es devuelto como un boomerang. (más…)

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Hoy quiero hablaros de los diferentes tipos de apego. El tipo de relaciones que han tenido con nosotros en la infancia marca el tipo de personalidad y el tipo de relaciones interpersonales que tendemos a establecer con los demás en nuestra vida adulta.

Los tipos de apego en cada uno de nosotros pueden ser variados, incluso es posible que establezcamos diferentes con distintas personas. Si observamos las relaciones interpersonales de la gente, detectamos grandes diferencias en el modo cómo las valoran y cómo las viven: (más…)

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En el artículo anterior (Cómo comprender a un hijo adolescente (saber escuchar)) veíamos la importancia que tiene saber escuchar a la hora de dejar al hijo que se comunique abiertamente con nosotros y, al mismo tiempo como sirve para que el hijo sea capaz de resolver sus problemas y, por tanto, asumir responsabilidades. Sin embargo, cuando nuestro hijo se comunica con nosotros, está esperando, generalmente, una respuesta por nuestra parteSi decíamos que los padres tenían que aprender a escuchar, no menos dedicación y esfuerzo requiere la técnica de saber responder adecuadamente a las demandas o planteamientos que nos hace el hijo.

Unas veces puede suceder que la respuesta que el hijo espera de nosotros es que le resolvamos su problema y, en otras ocasiones, lo que el hijo pretende es que sus padres lo comprendan, y que entiendan lo que les está contando. Una respuesta adecuada también fomenta en el hijo más confianza hacia sus padres, con lo cual se fomenta el diálogo entre padres-hijos, y también crece la confianza en sí mismo, porque se siente reconocido y escuchado. (más…)