Que hacer ante una crisis de ansiedad

Que hacer ante una crisis de ansiedad

Voy a explicar cómo actuar ante una crisis de ansiedad (también llamado ataque de pánico, crisis de angustia, panic attack), que hacer y la mejor estrategía para superarlos.

Cómo pretendo que sea un artículo eminentemente práctico, no voy a profundizar sobre los distintos  trastornos de ansiedad, ansiedad generalizada y otros aspectos, aunque si os dejo unos cuantos enlaces interesantes para profundizar en el conocimiento y tratamiento de los trastornos de ansiedad. (más…)

¿Qué puede hacer el voluntariado por mí ?

¿Qué puede hacer el voluntariado por mí ?

Si algo hemos demostrado durante estos dos últimos meses es que la unión de todas las personas es esencial para cumplir objetivos comunes de salud y bienestar. No habría sido posible librar esta gran batalla sin la ayuda de la iniciativa solidaria de muchos ciudadanos: se cosieron miles de mascarillas, se crearon nuevas formas de construir respiradores, se organizaron redes vecinales para llevar la compra a los más vulnerables, se abrieron líneas de apoyo psicológico, se realizan donaciones de alimentos,… En definitiva, se pusieron en marcha muchas acciones por parte de la ciudadanía por y para cuidarnos unos a otros. El voluntariado ha estado en auge.

Reflexiones para fortalecer la unidad familiar

Relacionado con la iniciativa solidaria social nos encontramos con las actividades de voluntariado que es una forma más organizada y regulada de prestar nuestra ayuda de forma altruista a la comunidad o al medio ambiente.

¿Cómo puedo ayudar?

El voluntariado es beneficioso en un doble sentido: por una parte es beneficioso para las personas a las que va dirigido, pero por otra parte, también nos reporta beneficios a nosotros mismos.

El voluntariado te hará practicar conductas de amabilidad, empatía, respeto y solidaridad. Este tipo de conductas son enriquecedoras y te conducen a sentirte más pleno y realizado.

En el General Health Questionnaire (Cuestionario General de Salud), un instrumento que medía la salud mental y el bienestar (y cuyas puntuaciones más bajas se consideraban más saludables), las personas que hacían voluntariado puntuaron en promedio 10.7. Por otro lado, el promedio entre las personas que no hacían voluntariado era de 11.4.Los autores opinan que el voluntariado podría proveer un sentido de propósito a nuestras acciones y que este podría ser una fuente de experiencias positivas para las personas.

Es el momento idóneo para que nos preguntemos ¿Puedo emplear algo de mi tiempo y una parte de mí mismo para beneficiar a los demás? ¿Cómo puedo ayudar?

Antes de comenzar algún tipo de voluntariado es necesario que investigues en con qué causa social te quieres implicar o con cuál te identificas más. A día de hoy hay muchísimas opciones y gracias a Internet podemos investigar la labor que realiza cada una de ellas. Si no compartís la causa social de la entidad, no podéis comprometeros o sólo buscáis un beneficio subyacente al voluntariado (por ejemplo reconocimiento social o laboral) mejor no os impliquéis en ninguno, al final será contraproducente para las dos partes.

 ¿Qué perfil necesito para trabajar en una ONG?

Beneficios del voluntariado

A pesar de que el trabajo de voluntario se realiza por solidaridad y sin esperar nada a cambio, obtienes ciertos beneficios psicológicos inherentes:

– Fortaleces tus valores de: amabilidad, generosidad y empatía, y además, ofrecer tu ayuda te hará sentir gratitud y satisfacción personal.
– Vives nuevas experiencias positivas y que te harán salir de la rutina.
– Conoces a nuevas personas, aprendes de ellas y descubres el lado más humano de la sociedad.
– Aprenderás que hay más medios a parte del dinero para conseguir un objetivo.
– A menudo afirmamos que somos personas altruistas y solidarias pero no ponemos en marcha ninguna acción para demostrarlo.
– El voluntariado hará que vivas acorde con tu forma de pensar.
– Focalizar tu atención en situaciones externas hará que reevalúes y cuestiones tus propias preocupaciones, es una forma de relativizar nuestros problemas y adquirir nuevas visiones y puntos de vista.
– Ayudar a la gente hará que te sientas útil y más realizado. 
“Descubrir la energía interior y entregarla para renovar el mundo; he aquí el altruismo.” (Rafael Barrett)
Aumentas tu motivación intrínseca, a grosso modo, la motivación intrínseca sería aquella que nace de nuestro interior y que nos empuja a hacer actividades por el mero hecho de realizarlas, sin ninguna recompensa externa. La motivación intrínseca hará que te sientas satisfecho con las acciones que realizas.

Menos riesgo más salud

Reflexiones para fortalecer la unidad familiar

Reflexiones para fortalecer la unidad familiar

Este periodo de cuarentena ha sido una gran lección para las familias.

Soy consciente de que es difícil sacar aspectos positivos en muchas ocasiones que se ven unidas al caos, al dolor, al sufrimiento, al miedo,…pero como ya dije en el artículo anterior podemos sacar el tesoro oculto que aparentemente no tienen.

Quiero hacer un breve apunte aquí: somos vulnerables y por ello, más el mensaje que nos da cada emoción, se vale estar triste, preocupado, asustado,…y no hay que tapar esas emociones ni es aconsejable leer una frase de Wonderful  o de autoayuda que tape la emoción porque el primer paso es justo ese, sentirla, además de que en muchas ocasiones se siente también culpabilidad de no lograr esconderla.

Confinamiento Coronavirus: 10 pautas para las familias

Mi reflexión…

El OBJETIVO de este artículo es sacar un momento de reflexión y compartir las enseñanzas de este periodo, aunque se podría hacer en otro cualquiera, como madre, a las que sumo otras muchas más relacionadas conmigo, personales y laborales.

Muchas veces faltaba tiempo, y al hacer un análisis global descubres que has tenido mucho tiempo y muchos aprendizajes sin ser consciente de ello por no pararte a realizar un pequeño análisis.

Hemos tenido tiempo para compartir en familia y eso ha ayudado a fortalecer la relación familiar: hemos disfrutado de juegos, de inventos, de la creatividad, de conversaciones muy interesantes en las que hemos podido ver el valor de las cosas (salud, higiene, prevención, alimentación, trabajo en equipo, solidaridad, responsabilidad colectiva,…), y también, de valorar pequeños detalles (en mi casa era una gran alegría tener pan del día, conseguir por fin el papel higiénico que empezó a conocerse como el oro, tener cartulinas y demás material para hacer manualidades, inventar juegos como el Monopoly de Albacete, la Oca emocional y la Oca deportiva,…)

Hemos tenido tiempo y muchas más ganas de compartir el cariño, los abrazos, las caricias, los masajes,…

Hemos tenido más tiempo para compartir y comentar películas y series.

Hemos tenido más tiempo para disfrutar del aspecto humorístico, grabando vídeos para la familia y los amigos, haciendo retos divertidos,…

Hemos tenido tiempo para cuidarnos más, practicar deporte, hacer sesión relajante con pepinos en los ojos, mindfulness,…

Hemos tenido tiempo para reflexionar sobre la contaminación y ver cómo ha llegado un respiro a la naturaleza.

Hemos tenido tiempo para sacar a la luz nuevos hobbies, nuevas pasiones que nos mueven a aprender más sobre diversas cosas.

Hemos tenido tiempo para conocernos mejor, cada uno a sí mismo y al resto de la familia trabajando mucho la empatía y la asertividad.

Ideas para entretener a los niños durante el confinamiento

Y por supuesto hemos tenido tiempo para ver cosas que no nos gustan. Esto es una gran lección ya que solo si somos conscientes podemos cambiar.

Muchos hogares describen este periodo en familia como algo horroroso, llenos de gritos, rabietas, tensión, oposición, desobediencia, ataques de ira, incremento de los miedos,… Este tiempo también ha servido de lección. No conviene machacarse como madre y padre, con pensamientos negativos o catastróficos, será mucho más beneficioso reflexionar sobre el tema y buscar soluciones.

Cuando alguien se siente culpable por haber gritado a sus hijos o hijas, por no haberle dedicado el tiempo de calidad que quería, la paciencia y la calma que necesitaba, o… ¿de qué sirve victimizarse proyectando una imagen que no corresponde con la realidad? Antes de seguir dilatando el problema o decidir esconderlo, mejor pongámonos manos a la obra y empecemos a buscar soluciones.

10 pautas para afrontar el miedo en niños y niñas a salir a la calle por el coronavirus

A modo de conclusión

Podemos sacar un hueco y hacer un análisis de nuestro día a día sobre nosotros como progenitores, sobre la relación en familia y por supuesto junto a nuestras hijas e hijos para ayudarles a crecer desarrollando la inteligencia emocional, brindando pautas y herramientas de bienestar personal.

Gracias a la educación emocional nos relacionamos mejor, con nosotros mismos y con los demás, vemos el valor de las cosas,… Resalto de nuevo la importancia de la inteligencia emocional con todo lo que conlleva, una sana autoestima, la gestión emocional, habilidades sociales,…que todo contribuye a personas felices, motivadas, con relaciones óptimas y reconfortables.

Inteligencia emocional desde la infancia

De nuevo me encuentro un incremento del interés que muestran muchas familias en este tema, que piden ayuda sin más dificultades adyacentes, con el objetivo de mejorar la convivencia familiar y ayudar a sus hijos a desarrollar la inteligencia emocional.

Este es el objetivo del artículo, una reflexión que ayude a fortalecer la unión en familia y a esas pequeñas grandes personas que son el futuro y que van a contribuir a un mundo mejor. Por ello, os animo a analizar y a poneros en casa manos a la obra.

Como dice Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”, que en tantas ocasiones he nombrado y regalado, “quien tiene un porqué encuentra un cómo

¡¡¡Gracias a mi hijo y a mi hija por todo lo que me enseñan, la motivación que me dan para seguir encontrando los “cómo” que necesito por todos los  “porqué” que me han regalado, tanto como madre como de psicóloga!!!

Afrontar el diagnóstico de una enfermedad

Afrontar el diagnóstico de una enfermedad

Cuando disfrutamos de la salud nos parece normal que la tengamos. Cuando la perdemos, haberla tenido nos parece un privilegio. Enfermar supone perder determinados beneficios que las personas sanas es posible que ni se planteen. A nivel personal, familiar, social, laboral…, hay que renunciar a demasiadas cosas como para pensar que la única causa del sufrimiento es la física.

Ante tanta perdida uno a veces no comprende, solo siente. Siente desesperanza y muy a menudo ira y rabia. La perdida de la salud que conlleva serias renuncias a nivel personal, familiar, social, laboral…, tanto para el que la sufre como para los que están cerca.

 Indefensión Aprendida

Las emociones que trae la enfermedad no tienen por qué instalarse en ti. Estos sentimientos pueden ser tuyos, pero tienen una causa, un momento en el que empezaron a surgir. Cuando apareció la enfermedad. Si hay un camino para la aceptación pasa por ser capaz de expresarlos, sean los que sean.

La elaboración de la perdida supone atravesar una serie de etapas en función de los sentimientos que predominan en cada una de ellas. Calificarlo como proceso es de suma importancia, quiere decir que evoluciona, que no pasamos de un momento a otro de la noche a la mañana. Y lo que es aún más importante, no siempre tiene por qué parecer que hay avances; a veces hay retrocesos, recaídas y tiempos de espera donde parece que nada cambia.

 

ETAPAS

 1.CHOQUE Y NEGACIÓN

Esta es la primera etapa en el manejo de una crisis importante. Al recibir la noticia del diagnóstico la realidad da un vuelco tan grande que todo el organismo reacciona con una sacudida, una conmoción llena de sentimientos de incredulidad y rechazo.

 

La realidad parece un mal sueño del que tarde o tempranos vamos a despertar. Esta reacción inicial es lógica y normal. Ante una noticia tan impactante todo nuestro ser se protege hasta poder estar preparado para afrontarla.

 Los sentimientos en un proceso de duelo

2. ENOJO, IRA Y RESENTIMIENTO

La rabia también suele ser parte de nuestra respuesta a la enfermedad. Se podría decir que esta rabia tiene sus raíces en:

– La frustración: Por haber perdido el control de las cosas y la impotencia ante ello. Nada ni nadie nos devuelve nuestra vida anterior.

– El resentimiento: Nosotros estamos angustiados ante una expectativa de sufrimiento y nos molesta que los demás continúen con sus ocupaciones cotidianas, como si nada hubiera sucedido.

– Miedo: Por la incertidumbre que se produce en todos los ámbitos de la persona.

 Pienso luego siento. Entre el pensamiento y las emociones

 

3.NEGOCIACIÓN

La realidad se va imponiendo, pero estamos dispuestos a hacer lo que fuera para cambiarla. Modificar cualquier aspecto, ser mejor persona…, con tal de que se produzca un milagro y todo vuelva a ser como antes. Pensamos en una cura milagrosa, en hacer un pacto con Dios, con los médicos, lo que sea con tal de que ese diagnóstico cambie.

 

4.DEPRESIÓN Y DESAMPARO

En esta fase terminamos por rendirnos a la evidencia de que la enfermedad está ahí y no va a desaparecer. Irrumpen entonces sentimientos de desesperanza, desamparo, falta de interés y de ilusión por la vida, tristeza, decepción y soledad. Es una vivencia de impotencia, apatía y dejadez que resquebraja nuestra autoestima. También son frecuentes sentimientos de culpa, inutilidad y poca valía.

Este estado se refleja en una pérdida de interés por las actividades que antes nos resultaban agradables, se pierde la capacidad de sentir placer y nos alejándonos de nuestras personas cercanas replegándonos sobre nosotros. Hay personas que dejan de compararse ropa, o que ya no planean ningún viaje o salidas para dentro de un tiempo. En definitiva, podemos dejar de vivir mucho antes de que los síntomas nos obliguen a hacerlo.

 ¿Qué son las emociones?,¿para qué sirve lo que siento?

 

5.ACEPTACIÓN, RECONCILIACIÓN CON LA REALIDAD

Es prácticamente imposible estar preparado para encarar una enfermedad grave. Es una vivencia tan compleja y desconcertante que hace tambalear hasta las personalidades más fuertes. Pero de igual manera sí que es posible que conforme nos impliquemos en nuestro proceso de recuperación, y afrontemos los sentimientos que nos produce esta situación, podamos llegar a la aceptación de la nueva realidad.

El proceso de aceptar la enfermedad supone ir pasando por las distintas etapas con mayor o menor intensidad, e ir superando el reto que cada una plantea. No es una cuestión de magia o casualidad, sino de tiempo y constancia.

Aceptar la enfermedad supone reconocer que nuestra realidad ha cambiado; que tenemos que vivir un nuevo presente, el que en este momento tenemos. Y permitirnos a nosotros mismos tener una vida plena integrando la enfermedad.

La enfermedad no es nada positivo, pero quien logra adaptarse a ella introduce los cambios en su vida para usarla de forma positiva y conseguir una vida mejor. Una vida que no está detenida ni paralizada. Admitir que todavía tengo cosas por hacer señala el fin de este proceso de aceptación de la enfermedad.

Resilencia

La metáfora del jardín o cómo recuperar el sentido vital durante la desescalada (parte 1)

La metáfora del jardín o cómo recuperar el sentido vital durante la desescalada (parte 1)

Inmersos en la pandemia por el coronavirus, nos hemos visto dentro de una situación inesperada y extraña.

En miedo de esta situación, la adaptación a las nuevas circunstancias, ha podido realizarse con mejores o peores consecuencias.

Una de las posibles consecuencias de esta situación, es la perdida de sentido vital. Situación que ha ocurrido en muchas personas, debido a que la situación ha obligado a reestructurar los planes de vida.

La consistencia con nuestros valores, contribuye a dar sentido a nuestra vida. Por lo que he pensado que hablar de valores y de esta metáfora del jardin, es en este momento, más que relevante.

Este post tendrá una segunda parte, de momento ¿Me acompañas en la primera? Comencemos…

¿Cómo ha afectado el confinamiento a tu plan de vida?

Es posible que estés experimentando apatía, rabia, frustración y no sepas a que puede deberse.

Tras hacernos a la idea de la situación en la que estábamos envueltos, progresivamente, cada persona fue adaptando su vida a la situación.perdida de sentido

En esa adaptación progresiva a la nueva situación, se empezaban a generar perdidas en determinadas áreas.

Los plazos se modificaban, los planes establecidos ya no eran válidos. Aquellas personas cuyo proyecto vital, encajaba en gran parte con la nueva situación, es más probable que no hayan tenido una crisis de sentido.

Sin embargo, si planes esenciales dentro de tu proyecto de vida, se han perdido o han tenido que paralizarse temporalmente, es posible que estés experimentado o hayas experimentado una pérdida de sentido, proporcional a los cambios experimentados.

¿Es normal sentir miedo a salir durante la desescalada?

¿Hacia dónde iba y hacia donde quiero ir?

Es posible que lo supieras antes del confinamiento y durante este periodo no estés seguro de hacia donde te diriges.

Por ello, preguntarte que era prioritario en tu vida antes de la cuarentena, que es prioritario ahora y si estas siendo consistente o no con esa importancia. Puede ser el principio del viaje hacia la ganancia de sentido vital.

Algunas de estas áreas son la familia, las relaciones sociales o de pareja, trabajo, ocio y tiempo libre…

Conocer la dirección, no garantiza nada, pero supone los cimientos para alcanzar el sentido y la satisfacción vital.

¿Estoy siento consistente con mis prioridades o valores de vida?

El siguiente paso es saber si aquellas áreas más importantes para ti, están siendo cuidadas de acuerdo a la importancia que tienen para ti.

perdida de sentido

Es decir ¿Dedicas el tiempo y esfuerzo a esas áreas acorde con la importancia que tienen para ti?. Una metáfora que resulta útil para explorar esta cuestión, es la metáfora del jardín.

La metáfora del jardín

Vamos a ver la introducción a esta metáfora, para ello te dejo con un fragmento textual, considero que merece totalmente la pena, dedicar un momento a leer la introducción a esta metáfora.

Metáfora del jardín extraída del artículo de Páez, Gutiérrez, Valdivia y Luciano, 2006, p.15) titulado Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la importancia de los valores personales en el contexto de la terapia psicológica.

“Supongamos que cada uno de nosotros somos jardineros, adoramos nuestras plantas, las plantas son las cosas que queremos en nuestra vida. Hemos seleccionado un lugar para plantar nuestro jardín, hemos distribuido las plantas dejando más terreno para las que más nos gustan, para las que queremos que más crezcan y menos espacio para   que no son tan relevantes para nosotros. Hemos preparado la tierra, plantado semillas, algunas han brotado, unas con más fuerza, otras con menos… Y claro, algunas plantas importan más que otras, puede no ser lo mismo que se seque uno de los geranios a que se seque un rosal, el rosal puede que sea una de las plantas que más importen, que se cuide con más mimo… Ahora dime, ¿cuáles son tus áreas o facetas de valor, como si fueran las plantas de tu jardín?, ¿Cuánto te importa cada una de ellas?… Fíjate que no te pregunto cómo están actualmente, sino qué sector ocupan en tu terreno, te pregunto sobre el valor que ellas tienen para ti…”

¿Te has imaginado que áreas son para ti plantas importantes en tu vida-jardín y cuáles no?

¿Estás cultivando con mimo, cuidados, dedicación, tiempo, esfuerzo, tus áreas-plantas más importantes?

En el próximo post continuaremos el camino comenzado en este post hablando del siguiente paso, la consonancia acciones-valores.

 

Una nueva educación

Una nueva educación

Desde el pasado 16 de Marzo, todos los que nos dedicamos al ámbito educativo nos hemos tenido que reinventar y adaptar la acción educativa a la situación provocada por el COVID-19.

No ha sido tarea fácil, hemos tenido que reorganizar tanto contenidos como maneras de evaluar al alumnado, buscando siempre el beneficio de éstos últimos.

Ideas para entretener a los niños durante el confinamiento

Pero… ¿qué pasará en el nuevo curso?

Pues las instrucciones hasta el momento son las de ofrecer una educación basada en las clases presenciales y las clases on line. Hablamos de una educación semipresencial con tutorías presenciales cuando fuese necesario.

Se estima que la clase si dividirá en dos grupos que se irán alternando entre ir a clase durante un par de semanas y las clases on line.

Debo destacar que, nunca, la educación telemática podrá reemplazar a las clases presenciales, pues los docentes somos un papel importantísimo en el desarrollo y aprendizaje del alumnado.

Por ello, los profesionales que nos dedicamos a la enseñanza, deberemos potenciar entre nosotros el trabajo en equipo, para adaptar el currículo al alumnado acorde a sus necesidades y conseguir la desaparición de las desigualdades, que está provocando esta situación, entre alumnos.

Además deberemos seguir una formación continua en técnicas y métodos de enseñanza a distancia, pues esto nos ha quedado un poco grande a todos.

Pero no sólo nos afectará a los profesionales educativos, pues las familias deberán acoger un papel más activo en la educación de sus hijos, siendo partícipes día a día del proceso de enseñanza aprendizaje.

Esto último puede resultar un grave problema, pues los padres volverán al trabajo y no tendrán el tiempo suficiente de supervisar y ofrecer el apoyo necesario a sus hijos a la hora de realizar las tareas.

Cómo gestionar las preocupaciones en tiempos de pandemia

¿Cómo conseguir entre todos una enseñanza on line eficaz?

Pues los expertos nos ofrecen una serie de consejos, que os mostramos a continuación, para alcanzar con éxito los objetivos propuestos a través de la enseñanza on line.

  • Mostrar una actitud positivista ante esta nueva modalidad.

La educación on line se lleva practicando ya desde hace años, lo que supone no pensar en negativo sobre ella. Pues está comprobado que puede resultar igual de eficaz que la presencial.

Costará adaptarse a esta nueva de aprendizaje, pero en ocasiones suele resultar bastante cómoda y beneficiosa para los alumnos.

  • Estar dotados de todos los recursos necesarios y de una buena conexión a la red.

Este es el mayor temor, pues nos encontramos con casos en los que la familia no dispone de estos recursos. Hablamos de una gran brecha digital en nuestro país.

La familia deberá comunicarlo al centro educativo para que esté al tanto de este problema y buscar con brevedad una solución.

Por ello, en este periodo de confinamiento, el gobierno regional de Castilla-La Mancha ha repartido tablets a aquellos alumnos sin recursos.

No en contra de esta acción, si debo decir, como Pedagoga, que lo más conveniente es utilizar ordenador para realizar las tareas escolares.

Por último, debemos estar dotados de una buena conexión a internet que nos facilite la conexión con el profesorado.

  • Tener buenas habilidades y competencias digitales para el estudio.

Desde los centros educativos y desde hace unos años, una de las misiones es ofrecer aquellas competencias y habilidades digitales a todos el alumnado para alcanzar la igualdad en el uso de los recursos digitales de manera eficaz.

Estas competencias nos ayudarán a “manejar” fácilmente la educación a través de las TIC´s.

Como se ha mencionado con anterioridad, esto también formará parte de la tarea de los docentes, pues cada día aparecen nuevos recursos tecnológicos educativos de los que debemos ser conocedores y tener una buena intención de aprendizaje para poder llevarlos a la práctica. Por eso, hablaba antes de formación continua del profesorado.

  • Aplicar un mayor esfuerzo en el estudio.

Ya sabemos que estudiar a distancia no es tarea fácil, pues necesita de un mayor esfuerzo para el alumno que conlleva a ser más autónomos y responsables frente a la tarea de estudiar.

  • Elegir las técnicas y hábitos de estudio adecuadas.

Para alcanzar con éxito los objetivos propuestos debemos elegir un lugar de estudio adecuado, en el que no haya distracciones para el alumno (móvil, tele, ruido…).

A continuación debemos planificar el trabajo a realizar en el día, un horario de estudio sería lo ideal.

En dicho horario, también se deben planificar los descansos.

  • No cesar el contacto con compañeros de clase y profesores.

Mantener el contacto con el ámbito educativo favorece no sentirse solo ante esta situación y encontrar el apoyo constate.

Es primordial continuar con videollamadas con compañeros para compartir experiencias y vivencias personales, incluso para intercambiar puntos de vista relacionados con contenidos educativos.

La conexión continua con el profesorado, puede ofrecer grandes ventajas, como la resolución de dudas o el apoyo de una figura docente. Además de poder solicitar una tutoría presencial para la resolución de cualquier incidencia.

 10 pautas para afrontar el miedo a salir a la calle en los niños durante la desescalada

¿Es normal sentir miedo a salir durante la desescalada?

¿Es normal sentir miedo a salir durante la desescalada?

El regreso progresivo a la actividad en el exterior, bautizado como “la desescalada”, está provocando diversidad reacciones.

Esto es debido, en parte, a que las condiciones de aislamiento, así como la severidad del mismo, no ha sido el idéntico en toda la población.

En cada persona, las condiciones han cambiado, dependiendo de muchos factores.

De forma general, una condición de aislamiento, puede favorecer el desarrollo de temores, como veremos más adelante en este post.

Cómo gestionar las preocupaciones en tiempos de pandemia.

¿Qué ocurre cuando sentimos miedo?

 

En el caso del miedo al coronavirus, se trata de una emoción totalmente adaptativa, es decir, es un temor ante un peligro real.

El temor que nos provoca la situación temida, como en este caso, la exposición al coronavirus, puede desencadenar en un principio una reacción de estrés, en este caso principalmente de parálisis o de huida.

Que más tarde, puede convertirse en la evitación, de toda situación que se perciba como un potencial riesgo.

 

En este escenario, la necesidad de reanudar nuestras vidas, al tiempo que se da con una solución definitiva a la pandemia, puede presentar dificultades.

 

 

El caso especial del coronavirus

Los virus no se ven, son intangibles, incoloros , inoloros. No pueden ser percibidos por nuestros sentidos.

De esa forma, lo que en un principio podría ser una fobia específica, pueda transformarse rápidamente en una situación de estrés constante, en forma de preocupaciones o en forma de pánico.

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta la infección por coronavirus

 

El problema de la generalización del miedo

En el contexto actual, el estímulo temido, es muy fácilmente generalizable. Nos advierten que podemos encontrarlo en cualquier lugar, material, persona.

Se generan bulos constantes y cada día aparece información nueva.

Todo ello lo convierte escenario ideal, en el que se puede desarrollar un miedo generalizado, es decir, acabar desarrollando una ansiedad constante, ante casi cualquier situación o dicho de otra forma, miedo al miedo.

Si el lugar seguro, o zona donde nos sentimos a salvo del coronavirus, es únicamente nuestro hogar, es muy probable que empecemos a evitar salir, pese a que dispongamos de la posibilidad de hacerlo, bajo determinadas condiciones.

¿Es posible confundir la dificultad respiratoria por coronavirus con una respuesta de ansiedad?

El aislamiento favorece el desarrollo del temor

Las situaciones de aislamiento favorecen la evitación y el escape (o huida) dos acciones que contribuyen a que el miedo se perpetúe.

Cuanto más estricto y prolongado haya sido el aislamiento, mayor puede ser el miedo a salir.

Por ejemplo; si durante el confinamiento por miedo al contagio, has pedido tu compra online u otra persona se encargaba de hacerla.Es posible que el miedo haya ido aumentando de forma progresiva, resultando ahora muy complicado regresar a la calle.

 

 

10 Pautas para afrontar el miedo en niños y niñas a salir a la calle por el Coronavirus

10 Pautas para afrontar el miedo en niños y niñas a salir a la calle por el Coronavirus

La mayoría de padres y madres pensaban que la noticia de salir a la calle sería acogida con una gran ilusión, incluso se veían con rabietas a la hora de volver a casa, pero no está pasando esto en todos los casos…

  • ¡Me da miedo! ¡A la calle no! ¡No quiero salir! ¡Prefiero estar en casa!

No es algo inusual, y por supuesto es normal encontrarnos a niños y niñas temerosas, apagadas, estresadas,…

Llevan semanas escuchando que hay un bicho peligroso en la calle y que para estar protegidos deben quedarse en casa. Oyen por las noticias cifras de muertos o viven en primera persona la pérdida de algún conocido/familia…

Confinamiento Coronavirus: 10 pautas para las familias

Es como si los lleváramos a la guerra y su pensamiento es normal: ¡Mi madre o mi padre debe de estar loco!

No hay pautas idénticas ni varita mágica que pueda hacer desaparecer el miedo a salir a la calle, pero si podemos seguir una serie de pautas generales, siempre valorando como cuidadores cada caso personal con sus características específicas

1) Antes de empezar, lo primero será reflexionar estas cuestiones: ¿Qué mensajes le hemos dado? ¿Qué mensajes ha podido interiorizar?

Conviene tener en cuenta que la mayoría de los miedos son aprendidos, muchos aparecen para rellenar la falta de información que necesitaban, como conexión entre mensajes que han oído o por las noticias de la tv,…

Nos encontramos ante un mundo exterior muy diferente, un mundo “vacío”, lleno de mascarillas, sin proximidad física, con tiendas cerradas y parques fantasmas,…eso impresiona, entristece y asusta.

Aprendieron la importancia de no salir de casa y, ahora les toca aprender a salir de una manera distinta.

 

2) Para aprender a gestionar cualquier emoción necesito saber qué es esa emoción

Es necesario explicar en su lenguaje qué es el miedo, normalizarlo, sentirlo nos ayuda a protegernos y a estar alerta. Saliendo de esta función, hay otros muchos miedos que nos paralizan, nos limitan y nos hacen sentir pequeñitos en un mundo grande que se nos complica.

Esta situación de miedo contagiada necesita un acompañamiento con calma, un acompañamiento de comprensión, de seguridad y una gran dosis de paciencia, ya que en muchos casos cometemos un gran error con la mejor de nuestras intenciones: quitarle importancia y dejar un poco el tema de lado.

Vamos a fomentar el diálogo y a ser conscientes de sus emociones. A escuchar y empatizar

Inteligencia emocional desde la infancia

 

3) Además del miedo a contagiarse, debemos prestar atención a otros miedos que pueden añadirse

Tales como el miedo a contagiar a los demás y que les pase algo “por su culpa”, miedo a que les pare la policía, miedo a pisar el suelo, miedo al rechazo que viene por comentarios despectivos que han oído en otra salida, pesadillas en las que imaginan salir a la calle como una pantalla de videojuego en la que se encuentran a virus como monstruos gigantes, miedos que no salen a la luz porque dicen que “prefieren estar en casa ya que son felices y se lo pasan genial”,…

Los miedos en los niños

 

 4) Conocer la realidad

No hay que negarla, vamos a dar importancia a la prevención: podemos salir pero de forma distinta, los bichos no se saben dónde pueden estar por lo que seguimos unas instrucciones y así salir a la calle de forma segura, normalizar las nuevas normas, conocer al virus,… tomar las precauciones necesarias para que puedan sentirse más protegidos ya que muchos han interiorizado que sólo en casa están protegidos.

Cuentoterapia

 

5) ¿Cómo vamos a salir?: explicar qué vamos a hacer. Vamos a evitar: el chantaje y obligarles a salir.

Lo primero es aclarar que la salida NO es obligatoria, y que aunque no puedan ir al parque o abrazar a sus amigos puede ser también divertido. Podemos volver al pasado para explicar cómo era la situación, después el confinamiento, y ahora toca empezar una nueva etapa en la que podemos salir sin tocar nada y manteniendo una distancia social que ayudará a volver a la normalidad.

Las salidas pueden empezar por una vuelta a la manzana o simplemente salir a tirar la basura. En la mayoría de los casos, una vez que se enfrentan a cruzar la puerta y comprueban que no pasa nada, el miedo va perdiendo su valor y desaparece. En caso contrario, si persiste varios días, conviene pedir ayuda de un profesional.

El tiempo de salida puede ser gradual, los acompañamos a volver a confiar en el mundo exterior sin que se sientan desprotegidos. Y en caso de que durante la salida no le apetezca continuar, dejar claro que pueden volver en cualquier momento.

El niño o la niña también opina y podemos llegar a un acuerdo de cómo será la salida, con quién, cuánto va a durar, por dónde va a ser,… explicar y acordar el plan, resolviendo cualquier duda.

Autoestima infantil : 10 juegos para trabajarla

 

6) Seamos un EJEMPLO

Con nuestra calma, cumpliendo las normas, las medidas de higiene antes y después de la salida,…

 

7) Hablar con sus amigos: sobre sus salidas, qué hacen, a dónde van,…

Cómo actuar ante problemas de socialización en niños y niñas

 

8) Ensayar en casa

Ponernos las mascarillas para familiarizarnos, asomarnos a la ventana para mostrar la realidad y ver cómo es la vida ahora en el exterior,… Podemos ensayar cómo nos ponemos el calzado y nos descalzamos, cómo es la distancia de seguridad que hay que mantener  (colocando algo en el suelo para verlo más fácilmente), poniendo nombre para los más pequeños “Si vemos a tu amiga X podrás hablar con ella a esta distancia”,…

 

9) Pueden llevar un juguete que les transmita confianza, patines o patinete para no tocar el suelo,…

 

10) ¿Cómo ha ido?

Por último, no olvidemos volver a escuchar y a disipar sus dudas a la vuelta, prestar atención a las emociones vividas en la experiencia,…

Ideas para entretener a los niños mediante el confinamiento

 

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta infección por coronavirus (Parte 2)

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta infección por coronavirus (Parte 2)

En la primera parte de este post, hablamos sobre dos formas de enlentecer la respiración, como primera pauta en caso de sentir dificultad para respirar, podéis acceder aquí:

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta infección por coronavirus (Parte 1)

En este post, vamos hablar sobre dos sesgos, el sesgo interpretativo y el sesgo atencional y de que forma, su conocimiento, nos puede ayudar a disminuir la ansiedad.

Estos sesgos pueden hacer que nos mantengamos en un alto nivel de activación, de manera constante. A continuación vemos cómo lo hacen.

El sesgo interpretativo o error interpretativo

El sesgo interpretativo o error interpretativo, se produce cuando interpretamos como amenazante, un estimulo que realmente no representa un peligro real para nosotros.

En el contexto actual, tenemos un problema con este sesgo. Ya que al no haber sintomatología, a priori, propia del COVID-19, existe gran dificultad para discriminar lo amenazante de lo no amenazante.

¿Es posible confundir la dificultad respiratoria por coronavirus con una respuesta de ansiedad?

El sesgo atencional

Es sesgo atencional, se da, cuando nuestro foco atencional, se centra exclusivamente en los estímulos que nos resultan amenazantes.

amenaza

Así, focalizamos nuestra atención, en todo aquello que podría representar una amenaza e ignoramos información, que podría resultar tranquilizadora, contradecir la información amenazante o distraernos de dicha percepción.

La intima relación entre el sesgo atencional y el interpretativo

Ambos sesgos se relacionan entre sí, lo que suele conllevar a mantenerte en un estado de alerta constante.

La interpretación errónea de un síntoma como amenazante, junto con no tomar en consideración la información tranquilizadora, puede incrementar de forma permanente en el tiempo la activación emocional.

Esto puede conllevar que sintamos una sensación de ahogo constante, que cuanto más se pretende disminuir, más parece aumentar.

Cómo hacer frente al impacto psicológico que provocan la sobreinformación y los bulos sobre el COVID-19

Ejercicio práctico utilizando el sesgo atencional

Sitúate en un lugar cómodo y tranquilo, observa donde esta tu atención en estos momentos.

Primera parte: Toma de conciencia atencional

Hazte la siguiente pregunta ¿Dónde esta mi atención, hacia dentro o hacia fuera?

sesgo atencional

Es decir, pregúntate si te estas fijando en el entorno, en lo que pasa a tu alrededor(hacia fuera), o te estas fijando en lo que ocurre en tu cuerpo, en algo que estas haciendo o pensando (hacia dentro).

Si la respuesta es hacia dentro, es decir, si te estas centrando en tu funcionamiento (tu fisiología, tu conducta, tus pensamientos) . Pregúntate ¿Dentro de mi funcionamiento en que me estoy fijando?

Si la respuesta es hacia fuera, es decir, te estas fijando en tu entorno, realiza la misma pregunta ¿Dónde estoy poniendo mi atención dentro de mi entorno?

Acabas de realizar una primera fase de toma de conciencia atencional. Acabas de diferenciar entre una parte propioceptiva (hacia dentro) y otra exteroceptiva (hacia fuera).

Si sientes amenaza, ahora quizás ya tienes alguna pista del estimulo o estimulos, que puede estar contribuyendo a ello.

8 ejercicios de iniciación en el mindfulness

Segunda parte: Desplazamiento del foco atencional

Ahora ya sabes que tu atención esta concentrada en X estimulo, por ejemplo, siguiendo el hilo del post vamos a suponer que estas concentrado/a en tu respiración, en la opresión que sientes en el pecho (hacia dentro)

Ahora haz un pequeño experimento, necesitas un estimulo que requiera tu atención y que se ajuste a tu nivel de activación emocional.

Puede ser una película, libro, tocar un instrumento, hablar con alguien.

Una vez estas realizando esta actividad, tu atención te va a pedir regresar al estimulo previo X, es como si tu sistema de alerta se preguntase ¿Qué haces viendo una película, si tendrías que estar luchando por sobrevivir?

Por eso, es muy probable, que no puedas ver esa película como te gustaría y tu atención regrese a la respiración y los pensamientos/emociones amenazantes.

La sintomatología va a continuar, la vas a sentir, sin embargo, si la atención fluctúa entre el argumento de la película que estas viendo y la sintomatología que te atormenta, el nivel de activación no será el mismo.

Si relizas este cambio del foco atencional, con todas aquellas cosas que te apetezca hacer, como hablar con tu pareja o amigos, tocar música o hacer deporte en casa. Puedes empezar a notar como tu nivel de activación disminuye.

Ejercicio práctico utilizando el sesgo interpretativo

Cambiar el foco de la atención, puede reducir la activación, sin embargo, hay otro elemento muy importante.

Hazte esta pregunta ¿Que ocurre cuando me siento mal, pero no lo percibo como amenaza?

dolor pecho

Cuando nos sentimos mal, pero no percibimos amenaza en ello, convivimos con el malestar, sin luchar por destruirlo, lo que paradójicamente reduce el malestar.

Si tras una comida abundante te notas hinchado/a y te duele la barriga, es muy probable que digas, ok, es normal, con lo que he comido, que quiero, que no me duela…

Por ello convivir con el síntoma como si fuese un estímulo más y no una amenaza, contribuye a reducir la activación emocional.

Es decir, al tiempo que no te concentras únicamente en el síntoma amenazante (sesgo atencional), asumes que este va a continuar acompañándote por un tiempo y es un sintoma normal (sesgo interpretativo) con lo cual esto contribuye a largo plazo a que todavía te fijes menos en tal síntoma.

8 ejercicios de iniciación en el mindfulness

8 ejercicios de iniciación en el mindfulness

Nos encontramos en una etapa incierta, llena de cambios y que, probablemente, nos genera incertidumbre e inseguridad.

En tan solo unas semanas, muchos de los planes y formas de vida que teníamos para este año 2020 se han transformado o, simplemente, han desaparecido, el futuro está borroso… Y, aunque nuestra mente ahora mismo está puesta en un objetivo colectivo, también es necesario reservar ciertos momentos para reconectar nosotos mismos, mente y cuerpo, de manera individual.

¿Por qué el mindfulness puede ayudarme en esta situación?

Aunque tiene un origen budista, en los últimos años ha sufrido una transformación y se ha extendido rápidamente dentro del ámbito de la psicología occidental y ha evolucionado hacia un tipo de mindfulness con carácter más informal, centrado en las actividades diarias, en detrimento de las terapias originarias que se realizan adoptando posturas y regulando las respiración.

cuenco tibetano

En ambos tipos de terapias, la base fundamental es que aprendamos a centrarnos en el momento actual, en el momento presente para conectar con el cuerpo, notar las sensaciones que nos provocan ciertas actividades y dejarnos llevar a través de ellas disfrutándolas plenamente.

Centrarse en el momento presente quiere decir que debemos prestar atención plena a la actividad que estás realizando en cada momento.

La práctica de mindfulness puede llegar a hacer que disfrutemos más de nuestra vida diaria: desde la primera canción que escuchamos por la mañana, pasando por la rica merienda que tomamos o la conversación que tenemos con nuestros seres queridos.

8 ejercicios de iniciación en el mindfulness


Los ejercicios que os propongo a continuación son perfectos para que los practiquéis estos días desde casa y comencéis a generar un pequeño cambio de forma fácil.


1.-Calentamiento:

Puedes comenzar a practicar desde que te levantas. Emplea algo de tiempo en sentarte en el borde de la cama con los pies apoyados en el suelo y realiza algunos estiramientos antes de empezar el día centrándote en las sensaciones que provocan en tu cuerpo. Realiza los estiramientos por zonas para que sea más fácil focalizar la atención.

Tengo dolores en los pies, por la noche y no sé qué puedo hacer


2.-¡Vamos a por el desayuno!

Este ejercicio no solo consiste en disfrutar de la comida. Comienza a prestar atención a los alimentos desde que eliges los ingredientes, disfruta de la preparación, fíjate en las texturas, los olores e incluso los colores y las temperaturas de los alimentos. Desayuna sin prisa, disfrutando de los sabores y las sensaciones que estos te provocan. Este ejercicio lo puedes realizar durante cualquier comida. A largo plazo tomar conciencia de lo que comemos puede hacer que nos demos cuenta de algunos malos hábitos alimentarios que mantenemos y entonces los podamos cambiar.

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3.-Desintoxicación digital:

Ahora más que nunca es necesario desconectar al menos un rato de móvil, ordenador y televisión. Márcate un horario y dedica un rato al día a realizar una actividad sin pantallas, elige la que más te guste y realízala sin distracciones y prestando plena atención a las emociones que nos provoca.

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4.-Practicar algún tipo de ejercicio físico:

Es una de las mejores formas de conectar con nuestras sensaciones corporales y conocer mejor nuestro cuerpo.


5.-Alarma de gratitud:

Pon tu alarma del móvil a la misma hora cada día, cuando suene, dedica unos minutos a pensar qué motivos tienes para estar agradecido. La simple sensación de sentir gratitud genera bienestar.

Mimarse es de sabios


6.-Ducha de sensaciones:

ducha

Una ducha puede llegar a ser maravillosa si te concentras en ella. Cierra los ojos, nota la temperatura del agua y las sensaciones que te provoca. Todo es importante, el olor del gel, el masaje en la cabeza, la iluminación,…¡Déjate llevar! Recuerda que no tienes prisa.


7.-Conciencia de los signos vitales:

Túmbate boca arriba con las manos a los lados del cuerpo y con las palmas mirando hacia arriba. Centra tu atención en la respiración y en las sensaciones que notas cuando se llenan y se vacían tus pulmones. Imagina el recorrido que realiza el aire. Repite las respiraciones varias veces. Unas vez hayas realizado unas cuantas respiraciones. Es posible que vengan pensamientos a tu cabeza, si es así, detéctalos y déjalos ir, vuelve a centrarte en tu respiración.

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta infección por coronavirus (Parte 1)


8.-Escáner corporal:

Este ejercicio sería una continuación del anterior y son una combinación perfecta para terminar el día. Tumbado boca arriba en la misma posición, realiza unas cuantas respiraciones y nota cómo se llenan y se vacían tus pulmones, después harás un recorrido por todo cuerpo, empezando de abajo hacia arriba. En cada respiración debes imaginar y sentir cómo movilizas la respiración hasta cada lugar de tu cuerpo. Empieza por los pies, focalizándote en partes diferentes (rodillas, vientre, estómago,..) hasta llegar a la cabeza. Repite varias respiraciones en cada zona del cuerpo. Como veis son ejercicios muy sencillos y servirían como una especie de introducción al mundo del mindfulness y de la conciencia plena. Dedica un rato cada día a practicarlos y, poco a poco, se acabarán interiorizando dentro de tu vida cotidiana

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta infección por coronavirus (Parte 1)

Cómo disminuir la ansiedad si sentimos dificultad para respirar y se descarta infección por coronavirus (Parte 1)

En un post anterior os planteaba la siguiente pregunta ¿Es posible confundir la dificultad respiratoria por coronavirus con una respuesta de ansiedad?

En este nuevo post, me gustaría dar una primera pauta para disminuir la ansiedad ante la experimentación de dificultad para respirar.

Una respuesta de ansiedad, puede ocasionar dificultad para respirar y a su vez, esa misma dificultad contribuir a cronificar una respuesta de estrés.

A continuación, vamos a ver dos formas de enlentecer la respiración ante la experimentación de dificultad para respirar, una vez hemos descartado infección por coronavirus.

¿Te has parado a observar cómo respiras?

La forma en la que respiras es un elemento importante, cuando notamos dificultad respiratoria debido a una activación emocional.

Sin embargo se suele menospreciar, en parte, porque es una necesidad fisiológica que siempre va con nosotros y que damos por hecho.

Ansiedad: Reacción física del cuerpo ante pensamientos y emociones.

¿Qué ocasiona que hiperventilemos debido a una activación emocional?

Cuando nos activamos emocionalmente, el cuerpo se prepara para hacer frente a una amenaza, luchar o salir corriendo, se trata de un mecanismo de supervivencia.

Por lo tanto necesitamos movilizar todos nuestros recursos, requiriendo de un mayor consumo de oxígeno, lo que nos puede llevar a hiperventilar.

La hiperventilación generara a su vez, mayor activación emocional y generalmente una interpretación amenazante de lo que sucede.

Durante la respiración, inhalamos oxígeno y exhalamos dióxido de carbono. De forma que, al hiperventilar, los niveles de dióxido de carbono en sangre disminuyen.

Los niveles bajos de dióxido de carbono en sangre, ocasionan muchos de los síntomas que causa la hiperventilación.

Herramientas para la gestión de la ansiedad (conductuales)

¿Cómo podemos modificar esto?

Hay que reducir la velocidad entre la inhalación y la exhalación.

Durante un tiempo te dará la impresión de que la ansiedad aumenta, a causa de que parece que si respiras más lento puedes ahogarte.

Esto es una trampa. Si enlenteces la respiración, observarás que poco a poco respiras mejor.

Que hacer ante una crisis de ansiedad

¿Formas de enlentecer la respiración?

Foco atencional en la nariz

Concentra tu atención en tu nariz, ahora coge aire, mantelo 5 segundos y suéltalo. Mientras haces esto, mantén tu atención en la nariz y en como el aire entra (5 segundos de espera) y sale. Importante cerrar la boca, únicamente respirar a través de la nariz. Al esperar 5 segundos, durante la inhalación, enlenteceremos el ritmo respiratorio.

Foco atencional en el abdomen

disminuir la ansiedad

En lugar de concentrar tu atención en la nariz, una alternativa es concentrar tu atención en el abdomen. Mi primera recomendación es que coloques tus manos en el abdomen. Ahora coge aire a través de tu nariz, y dirige ese aire hacia la zona abdominal. Notarás como la zona abdominal se hincha (mantenla hinchada 5 segundos) ahora suelta el aire por la nariz.

En el próximo post, continuaremos dando herramientas para manejar la ansiedad ante la aparición de dificultad respiratoria.

En él veremos en que consiste el sesgo atencional y el sesgo interpretativo y como su conocimiento nos puede resultar útil para disminuir la ansiedad.

 

Cómo gestionar las preocupaciones en tiempos de pandemia

Cómo gestionar las preocupaciones en tiempos de pandemia

Vivimos un tiempo que nunca creímos que fuésemos a vivir. Acostumbrados a nuestra sociedad del bienestar, esta crisis rompe nuestros planes, nuestra tranquilidad, nuestra seguridad…y nos sumerge en la incertidumbre, la preocupación y por tanto la ansiedad. Son muchos los pacientes que en estos días nos piden herramientas para sobrellevar la situación. Y aunque no existan recetas mágicas ante estas circunstancias, si se me ocurren algunos pequeños consejos que nos pueden ayudar en estos momentos tan difíciles.

Ocuparse

Winston Churchill trabajaba 18 horas al día durante la guerra. Cuando le preguntaron si no le preocupaban sus tremendas responsabilidades dijo: «Estoy demasiado ocupado. No tengo tiempo para preocuparme».

 Las actividades que necesitan planes y meditación eliminan los pensamientos preocupantes. «Ocuparse” elimina la ansiedad ¿Por qué? Porque es muy difícil pensar en más de una cosa a la vez. Sucesivamente sí, pero no simultáneamente o a la vez. Por tanto, el remedio para la preocupación es tener ocupado todo el tiempo en la realización de algo constructivo.

Cuando te pilles angustiándote, pregúntate a ti mismo: ¿De qué me estoy evadiendo al pensar solo en preocupaciones? El mejor antídoto para la preocupación es LA ACCIÓN.

“Preocupaciones: No te preocupes, ocúpate”

Confronta tus preocupaciones con argumentos sólidos y objetivos

Si una persona dedicara su tiempo a obtener los hechos de un modo imparcial y objetivo, sus preocupaciones serían menores. Sin embargo, todos nos lanzamos tras los hechos que refuerzan lo que ya pensamos y pasamos por alto todo lo demás, aunque sea más lógico. Sólo queremos los hechos que justifican nuestros actos y buscamos hechos que encajen con nuestro modo de pensar y con nuestros deseos para que sirvan de apoyo a nuestros juicios preconcebidos.

argumentos solidos

Cuando tengas alguna preocupación en la que te pilles a ti mismo dándole vueltas y vueltas sin conseguir nada. Hazte estas preguntas por escrito:

  1. ¿Qué es lo que me preocupa?…
  2. ¿Qué puedo hacer acerca del asunto?…
  3. ¿Qué voy a hacer en relación con el asunto?…
  4. ¿Cuándo voy a comenzar a hacerlo?…

Tengo problemas y no sé como resolverlos

Enfocate hacia el presente

Empieza a ver tus momentos presentes, tu «aquí y ahora” como un tiempo para vivir en vez de obsesionarte por el futuro. Averigua también si alguna de las cosas que te preocupaban en el pasado llegaron a suceder. Pronto te darás cuenta de que la preocupación es una actividad doblemente inútil. No hace nada por evitar el futuro. Date cuenta también que la posible catástrofe resulta a menudo muy inferior a lo esperado e incluso puede ser un hecho beneficioso cuando sucede.

Haz una lista de preocupaciones anotando todas las cosas que te preocupan ayer, la semana pasada e incluso el año pasado. Comprueba si tus preocupaciones te sirvieron de algo.

El cambio, ¿es una cuestión de pasado, de presente o de futuro?

Valora la situación de forma realista

Hazte a ti mismo esta pregunta eliminadora de preocupaciones: ¿Qué es lo peor que me puede pasar a mí (o a ellos) y qué posibilidades hay de que ocurran? Tenemos que preguntarnos: ¿Cuáles son las probabilidades de que este acontecimiento por el que me estoy preocupando ocurra alguna vez? Reconoce lo absurdo que resulta la preocupación. Pregúntate a ti mismo una y otra vez: ¿cambiaré algo por mi preocupación?

Centra tu atención en aspectos positivos

aspectos positivos

Empieza a abordar tus miedos con pensamientos y comportamientos productivos. Plántale cara positiva al miedo o la preocupación. Puede ser la mejor manera de hacerla desaparecer de tu vida.

Aproximadamente un 90% de las cosas de nuestras vidas están bien y un 10% mal. Si queremos ser felices, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en el 90% que está bien y aceptar el 10% restante. Sin embargo, si queremos estar preocupados y amargados y acabar con úlceras de estómago, todo lo que debemos hacer es concentrarnos en el 10% que está mal y pasar por alto lo demás.

Como comentaba al inicio de este artículo, vivimos unos momentos difíciles donde no existen fórmulas mágicas. Sin embargo, si aprendemos a gestionar mejor estas emociones, reconociendo que son normales en todos, acordes a la situación vivida y permitiéndonos expresarlas de manera productiva y gestionado lo mejor que podamos esas preocupaciones, convertiremos esta crisis, en una experiencia enriquecedora para nuestro desarrollo interior, de ti depende como aprovecharla.