Actualmente, parece que se está haciendo cada vez más popular el trabajo de la autoestima en la infancia  y por ello existen gran cantidad de artículos, libros, talleres,…que plantean lo importante de trabajarla en esta etapa

La autoestima es un elemento básico en la construcción de la felicidad cuyos cimientos se encuentran en la primera infancia. El niño o la niña tendrá una idea de sí mismo conforme a la manera como interioriza lo que oye y la mirada de su padre y su madre.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima se basa en la combinación de la percepción de uno mismo y el “yo ideal”, lo que nos gustaría ser. Cuanto menor sea esa distancia más alta será la autoestima. Podríamos hablar de cinco dimensiones:

  • afectiva (cómo se ve a sí mismo, personalidad)
  • física (relacionado con su aspecto)
  • social (cómo se siente por parte de las personas que se relacionan con él)
  • familiar (cómo se percibe como parte integrante de ella)
  • académica (cómo se percibe en el ámbito escolar).

Tiene consecuencias en todos los planos: íntimo, familiar, social y escolar.

La identidad individual se basa en el autoconocimiento y en la aceptación. Gira en torno a los mensajes verbales y no verbales que las personas significativas para nosotros nos envían a lo largo de nuestra vida., siendo muy importante para la autoestima infantil. La infancia es un período muy sensible en el que se absorbe la información que llega desde el exterior, sobre todo si proviene de las personas más importantes para la vida del niño o de la niña: “Si mis padres dicen que soy un inútil y son los que más me quieren en esta vida….¡Soy un inútil!”. Así, también hacemos la relación que ahora en junio tan preocupados tienen a los padres “¿Para qué me voy a esforzar en estudiar si mis padres saben que soy tonto/vago?, ¡no conseguiré nada!”.

“EL CÓMO ME TRATEN VA A PREDISPONER MI VIDA”

La autoestima determina la interpretación que haga el niño o la niña de lo que ocurre, es fundamental para la salud física y psíquica, influye en el rendimiento escolar y, es decisiva en el desarrollo de las habilidades sociales.

Un termómetro más para la autoestima

El autoconcepto

Un concepto muy relacionado es el de autoconcepto, pero quiero dejar claro que no son sinónimos. El autoconcepto sería lo que Goleman define como autoestima en la infancia“mapa interno”, es decir, la visión que tiene cada uno de sus propias habilidades, rasgos y cualidades.

Las etapas por las que pasa el autoconcepto identificadas por B. Gurney son tres:

1. Etapa existencial: cuando el niño nace cree que es una extensión de sus padres y gradualmente se va dando cuenta de que es una persona distinta (sobre el final del primer año).
2. Etapa del sí mismo externo: en torno al año y medio. Es muy influenciable por lo que los demás dicen de él, por lo que es muy importante destacar sus rasgos positivos. Sobre los 8 años ya empieza a tener una imagen de sí mismo y compara su forma de ser con la de los demás.
3. Etapa del sí mismo interno: se da en la adolescencia, una etapa muy sensible en la que suelen tocar los dos extremos, desde “Soy valioso” hasta el “No valgo para nada”. El adolescente remontará hacia una autoestima sana y estable por las experiencias que haya vivido en su infancia.

Autoestima en la infancia: ¿Queremos que nuestros hijos sean adultos seguros de sí mismos, competentes y felices?

Creo que es evidente la respuesta de cualquier padre o madre.
La autoestima es el punto de partida para un desarrollo positivo; puede ser causa y efecto del funcionamiento en otras áreas.

“LA FELICIDAD DE LOS NIÑOS Y SU BIENESTAR INTERIOR DEPENDEN DE NOSOTROS Y DE LA SEMILLA QUE SEMBREMOS EN EL INICIO DE SU VIDA”

Se considera que tener una alta autoestima es tener una visión saludable de sí mismo. ¡Quien la posee se asegurará muchos triunfos en su vida!

Belleza y autoestima: Cuando la felicidad depende de tu aspecto físico

Autoestima ¿y si nos gustáramos tal y como somos?

La autoestima de los padres y madres en el desarrollo del niño o niña:

La autoestima de los padres es muy influyente en los niños. Por mucho que intenten hacerles llegar una imagen positiva de ellos mismos, no podrán sino la tienen. “Si vamos por la calle y te pido un poquito de sal, ¿me la puedes dar?”; no podemos dar lo que no tenemos.

“SER EJEMPLAR NO SIGNIFICA SER PERFECTO, SINO SER CONGRUENTE”

Los niños nos observan en cada instante y saben si sus padres se cuidan, se valoran, sus reacciones ante nuevos retos, su actitud,… Como dijo Wolf: “Una madre que se ama y se acepta está vacunando a su hija contra la baja autoestima”, a lo que yo añadiría un padre y un hijo también. Cuando hablo de padre o de madre quiero que se entienda que es una manera de hablar general, puede ser cualquier persona que se relacione de manera significativa para el niño o la niña, abuelos, cuidadores,…

Todos somos vulnerables, niños y adultos, y tenemos momentos o días que no queremos ni vernos. No nos debemos preocupar por ello, lo que tiene que hacer sonar nuestra alarma es si la diferencia entre los momentos o los días en los que vemos que no se valoran, o utilizan frases típicas de una baja autoestima (“No valgo”, “No puedo”, “Soy peor”,…) superan a los momentos “buenos”.

Personalmente aconsejo trabajarla a diario, por nosotros mismos y por nuestros hijos, y por supuesto, pedir perdón a nuestros hijos cuando nos equivoquemos. La autoestima es cambiante y su trabajo es de por vida, por lo que hoy mismo podemos empezar a ayudarles a sentirse queridos y valorados. Para mí, es un aspecto esencial que siempre trabajo en terapia sea cual sea el motivo de la consulta.

El próximo artículo veremos una segunda parte en el que propondré frases y actitudes que favorezcan el desarrollo de la autoestima en la infancia.

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