“7 claves para superar la Agorafobia”

“7 claves para superar la Agorafobia”

Al contrario de lo que muchos piensan, la agorafobia no es lo contrario a la claustrofobia. Algunas personas la definen como el miedo a espacios abiertos, otras como el miedo a salir de casa etc… todas estas definiciones tienen un poco de lo que supone este trastorno, pero no lo explican completamente.

Como todas las fobias, la agorafobia está clasificada dentro de los trastornos de ansiedad y como tal tiene que ver con el miedo.

Infografía trastornos de ansiedad

Agorafobia,¿miedo a qué?

La agorafobia es el miedo a lugares o situaciones donde el escape es difícil, o no se puede recibir ayuda fácilmente, circunstancia en donde uno se siente indefenso e inseguro, llegando en ocasiones a entrar en pánico.

Los agorafóbicos tienen miedo a estar en aquellas situaciones en las que se puedan llegar a activar sus temores y les lleven a sufrir un ataque de pánico.

Dentro de la clasificación oficial de este trastorno psicológico, la agorafobia se puede presentar con o sin ataques de pánico, aunque es más frecuente experimentar estos últimos.
Sufrir un ataque de pánico puede suponer una experiencia muy angustiante, en muchos casos cuando se sufre por primera vez, las sensaciones se pueden confundir con un infarto o experiencia de muerte súbita. Muchas personas acuden a urgencias creyendo que su vida corre peligro.

¿En qué consiste un ataque de pánico?

Los síntomas que nos explican el ataque de pánico son muy diversos y siempre no se viven de la misma forma e intensidad, algunas de las sensaciones más frecuentes son: mareo, dificultad para respirar, taquicardia, ahogo, despersonalización, presión en el pecho, náuseas y en casos muy extremos desmayo, aunque en el 90% de los casos esto nunca sucede.

Efectivamente estas sensaciones son experimentadas por la persona, y a pesar de lo desagradables, no ponen en riesgo nuestra vida, pero si alteran drásticamente la forma en la que vivimos, ya que pueden ser muy limitantes. Los casos más graves son los que llevan a algunas personas a no poder salir a la calle y quedar confinadas en sus casas.

Que hacer ante una crisis de ansiedad

Desencadenantes de la agorafobia

El origen de este trastorno es psicológico, y tiene que ver con varios miedos fundamentales, algunos de ellos son:
. a sufrir un infarto
. a no tener ayuda cerca
. a desmayarse
. a caerse o desequilibrarse
. a volverse loco
. a morir en general
. a hacer el ridículo en público

Es tal la creencia de que estos miedos puedan suceder en determinadas situaciones, que cuando la persona experimenta los síntomas, el pánico es tan bloqueante que deja de exponerse a estas situaciones para no experimentar dichas sensaciones. Pero lo que usan como solución a corto plazo, se convierte en el problema real, ya que a mayor evitación menor libertad.

Claves para superar la agorafobia

Aprende a superar la ansiedad

1- Lo primero es comprender qué es la ansiedad, cuál es su origen y en qué consiste. Entender los síntomas que se pueden dar y tratar de darles la importancia y atención necesaria. En muchos casos al principio las personas necesitan hacerse algunas pruebas médicas para descartar un origen fisiológico, sin embargo, a pesar de los resultados en muchas ocasiones, siguen pensado que algo más grave les va a suceder. Se trata de no poner tanta atención a los síntomas y normalizarlos más.

2- Aprender técnicas de manejo de la ansiedad: control de la respiración, distensión muscular, relajación, mindfullness , etc.

3- No anticiparnos a las situaciones, vivir el aquí y ahora. La mayoría de las crisis de angustia se dan solo por el hecho de imaginar una situación futura, que no está sucediendo, que forma parte de lo que imaginamos pero que nunca ha pasado. Detectar los pensamientos irracionales relacionados con el miedo o pánico a determinadas situaciones y reformular un pensamiento más realista, no tan catastrofista.

4- Hacer una lista de situaciones temidas y exponerse progresivamente a ellas, poniendo en marcha los pasos anteriores. Tratar de no evitar o escapar, permanecer en el lugar temido es la mejor manera de superar poco a poco este problema, te ayudará a comprobar que a pesar de la angustia no ocurre nada de lo temido.

5- Aprender a sostener y soportar la ansiedad, siendo paciente contigo mismo y sabiendo que la superación de este problema no es rápida y necesita de la creación de nuevos hábitos de afrontamiento.

6- Dejar atrás hábitos de búsqueda de control tan perjudiciales como: buscar un hospital al llegar a un lugar nuevo, localizar vías de escape posibles, llevar siempre una pastilla en el bolsillo, ser muy rutinario, no salir de la zona de control… este tipo de conductas refuerzan el problema y lo alimentan. Procurar no buscar siempre el control de las situaciones, ¡el control total no existe!

7- Reforzar tu autoestima. Lo problemas de ansiedad llevan aparejadas carencias en la confianza en uno mismo. Trata de fomentar las diferentes facetas de tu vida (trabajo, ocio, amor, salud, familia…) busca excusas para salir y relacionarte.

Herramientas para la gestión de la ansiedad (conductuales)

Estas son algunas de las claves para superar este problema, claro está que no son fáciles de poner en marcha, pero con constancia y tesón podrás poco a poco avanzar en recuperar de nuevo las riendas de tu vida.

La agorafobia se presenta en diferentes grados y manifestaciones, en la mayoría de los casos se requerirá de ayuda profesional, procura no dejarlo mucho creyendo que puedes con esto tu solo, porque a mayor tiempo en esta situación más se cierra el cerco de tu libertad. Una buena ayuda a tiempo tendrá mejores probabilidades de éxito.

Cómo defenderte y prevenir las agresiones sexuales

Cómo defenderte y prevenir las agresiones sexuales

Aprendiendo a distinguir las agresiones

No te será difícil diferenciar entre:

  • La violencia psíquica, los actos que van dirigidos a destruir tu autoestima o a que te aísles tú misma de las personas que te rodean. Por ejemplo, comentarios degradantes, amenazas, humillaciones delante de otras personas, destruirte objetos que para ti tienen un valor sentimental, actos de poseerte o de controlarte… Suelen ser el primer paso que avisa de los malos tratos físicos.
  • La violencia física, cualquier acto que te produzca daño en tu cuerpo, por ejemplo, bofetadas, golpes…
  • La violencia sexual, cuando te imponen una relación con tu cuerpo que tú no quieres por cualquier motivo, por ejemplo, un beso forzado, un tocamiento cuando tú no querías…

Para que te sea fácil distinguir si una relación es agresión sexual o no, te puedes fijar en algunos indicadores como éstos:

  • Cuando una persona toca tu cuerpo sin tu consentimiento.
  • Cuando tú has aceptado una relación con otra persona, pero ella se pasa del grado de relación que tú quieres tener.
  • Cuando una persona convierte una relación que en principio es correcta en agresión, por la intencionalidad, el tono, el poder o la fuerza
  • Cuando se insinúan o relacionan contigo a través de gestos que tú no deseas.
  • Cuando alguien interpreta que un juego de seducción es una justificación, para llegar a tu cuerpo sin que tú quieras.

¿Dónde suele suceder?

agresiones sexualesEn la calle, hay diversos tipos de sobones: Los que te piropean por la calle con los ojos salidos de deseo.  Los que te soban y toquetean en cuanto pueden. Los que ligan sólo para su rollo. Los que, bajo revisiones médicas, psicológicas y familiares, te manosean sólo para su placer. Pero, todos ellos, para ti… ¡son agresores!

No permitas que te desnuden con la mirada, que te agredan con la palabra o que toquen tu cuerpo cuando tú no quieres. Plántate. Frénales con tu mirada. Con tus palabras. Actúa con firmeza. No te avergüences y ten valor para que se avergüencen ellos. Busca la complicidad de tus amigas o de las personas que te rodean.

Algunos aprovechan los autobuses, el metro, las fiestas y las aglomeraciones, para «meter mano». Reacciona y responde a la situación concreta, de forma que tú no salgas perdiendo y ellos aprendan para otra ocasión.

Tienes derecho a bañarte desnuda en una playa, si te gusta, a usar minifalda, a no llevar sujetador. Y ellos, no tienen derecho a meterse contigo. Tú no les provocas, les provoca el mal rollo que tienen en su coco.

Si eres simpática, arrolladora, atractiva y ellos, lo viven como una provocación, no te cortes. Es su problema.

A veces hay que parar los pies a los propios compañeros, a los amigos, cuando vas de marcha un sábado, en una fiesta, un fin de semana. Vas a pasar un rato agradable, a divertirte, a estar entre personas de tu confianza… pero, si se pasan, tienes que defenderte y mostrarles tu desagrado y rechazo.

¿Qué hacer si has sido agredida?

No creas que la agresión que te acaban de hacer es normal, porque es habitual.  No ocultes la agresión recibida. Nunca te autoculpabilices. Denuncia la agresión, ante tu familia, el Centro escolar, el Centro médico o lugar que veáis más conveniente según cada caso.

¿Qué hacer cuando otra chica te cuente que ha sido agredida?

agresiones sexualesEscuchar con respeto a la compañera agredida. No desconfiar de ella, de entrada, ni negar la agresión que nos esté contando o pensar que son fantasías. Desculpabilizarle de la agresión recibida. Ella no ha quedado manchada, quien es indigno es quien le agredió. Comprometerte y ayudarle a vivir esta negativa experiencia y no pensar que ya le ayudarán otras personas. Exigir responsabilidades a quien le agredió, que reconozca el daño causado y que asuma las consecuencias que se sigan. No seguir conviviendo con el agresor como si nada hubiera sucedido. Plantear el distanciamiento del agresor.

¿Qué hacer para prevenir las agresiones?

Critica y denuncia siempre que puedas, las continuas agresiones sexuales que aparecen en la tele, en las revistas, en la pornografía, como si fuera algo normal. No rías las gracias de los chicos u hombres que confunden las «bromas» con las «agresiones» y el «sentido del humor» con la «actitud sexista», les ayudarás con ello a que traten con respeto al cuerpo de todas las mujeres.agresiones sexuales

En resumen, el conocimiento de que todas estas agresiones suceden todavía en tu entorno social, no te debe llevar a vivir asustada o con miedos, si no a:

Aprender a distinguir, entre la caricia y el manoseo, el humor y la agresión, la realización de tus deseos y el sentirte forzada a satisfacer deseos ajenos…

Saber defenderte en cada caso, con entereza, inteligencia, habilidad…

Ser firme en la denuncia pública de toda agresión.

Solidarizarte con las demás mujeres en la lucha constante por eliminar cualquier agresión, por pequeña que parezca.

No privarte de salir a la calle, cuando tú realmente lo desees, eligiendo las circunstancias (lugares, horas…) que más te favorezcan.

¡¡Y recuerda!!, si lo necesitas, llama al teléfono 900 200 999, a cualquier hora del día o de la noche. Es gratuito.

Pienso, luego siento. Entre el pensamiento y las emociones

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Todos sabemos la importancia que tiene el pensamiento, ya que tal como pensemos, sentimos y nos comportamos. Podríamos decir que “la calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestras vidas”.

No podemos hacer nada por evitar que se produzcan ciertos acontecimientos, pero sí se puede hacer algo en cuanto al modo en que uno decide afrontarlos.

Adoptando una actitud mental positiva, no sólo nos sentiremos mejor interiormente, sino que resolveremos mejor las situaciones e influiremos en nuestro alrededor en sentido positivo, y esto es muy importante, pues cualquier cosa que transmitimos a los demás nos es devuelto como un boomerang. (más…)

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Hoy quiero hablaros de los diferentes tipos de apego. El tipo de relaciones que han tenido con nosotros en la infancia marca el tipo de personalidad y el tipo de relaciones interpersonales que tendemos a establecer con los demás en nuestra vida adulta.

Los tipos de apego en cada uno de nosotros pueden ser variados, incluso es posible que establezcamos diferentes con distintas personas. Si observamos las relaciones interpersonales de la gente, detectamos grandes diferencias en el modo cómo las valoran y cómo las viven: (más…)

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Unas veces puede suceder que la respuesta que el hijo espera de nosotros es que le resolvamos su problema y, en otras ocasiones, lo que el hijo pretende es que sus padres lo comprendan, y que entiendan lo que les está contando. Una respuesta adecuada también fomenta en el hijo más confianza hacia sus padres, con lo cual se fomenta el diálogo entre padres-hijos, y también crece la confianza en sí mismo, porque se siente reconocido y escuchado. (más…)