Fases en una ruptura sentimental

Fases en una ruptura sentimental

Las personas que están atravesando por una situación de separación, sienten una gran serenidad al comprender la dinámica de su experiencia de separación y sobre todo les ayuda el poder comprenderse a sí mismas. Cuando las personas saben que sus síntomas son comunes y que su experiencia va a seguir un proceso con una serie de fases o etapas concretas, les proporciona mucho alivio.

La sucesión de etapas tras una ruptura

Algunas personas atraviesan estas etapas rápidamente, mientras que otras lo hacen con lentitud. La intensidad de los síntomas disminuye a medida que se recorre cada etapa. El mayor sufrimiento se experimenta durante el shock, la pena y la rabia, en el momento en que se alcanza la etapa final de la resolución, el dolor se desvanece en el pasado, como si se tratara de una pesadilla. Pero para llegar a la resolución hay que atravesar todas estas etapas. Uno de los objetivos fundamentales para superar esta crisis es atravesar cada una de estas etapas sin quedar atrapado en ninguna de las etapas que precede a la resolución. Veamos pues, cada una de estas etapas:

Fase de Shock

Al principio de la separación se experimenta una inmediata sensación de paralización, desorientación e incredulidad. La vida parece que se ha estancado mientras que toda la atención se centra en la pérdida. Puede darse el caso de que la persona sea incapaz de comer, incapaz de dormir.  Esta etapa puede durar un día, o un mes., pero rara vez más tiempo.

Fase de Pena

Cuando la perdida se da la persona se lamenta por muchas cosas como la pérdida de su pareja, por todo el tiempo que compartieron, por los sueños que tenían, y por la promesa truncada de una vida en común. También puede lamentarse por su propio fracaso. Mientras la persona se enfrenta a su pérdida y al dolor que genera en su vida, puede sentirse irritable y de mal humor y hablar con brusquedad a sus amigos y compañeros de trabajo. Incluso puede sentirse furiosa porque sus amigos no comprenden su necesidad de lamentarse. Este no es el momento adecuado para que entable una nueva relación. Muchas veces cuando se lamenta, la persona suele sentir el impulso de telefonear a la otra persona, sólo para oír su voz. Está desesperada por mantener algún tipo de contacto, por irreal que sea.

Fase de Rabia

Cuando la pena disminuye, se siente la necesidad de encontrar sentido a lo que ha ocurrido. Es en este momento cuando la persona empieza a analizar lo que salió mal y a decidir de quién es la culpa. Empieza a afrontar todos los problemas y se debate por comprender qué fue lo que precipitó la ruptura Tal vez se culpe a sí mismo por la ruptura, a la otra persona o a los demás en general (la tensión en el trabajo, un traslado inoportuno, los problemas económicos, problemas de salud) y que culpe a las circunstancias. Junto con el dolor, la emoción más fuerte que sentirá en este momento será la rabia, que puede manifestarse a través de diversas conductas a las que uno se ve inducido en estas circunstancias: el abuso del alcohol y el de las drogas, y la promiscuidad. La rabia puede estar dirigida hacia la otra persona por el daño que le ha causado, o hacia sí mismo, por considerarse un fracaso.

Superada la rabia, la persona puede entablar otra relación en la que, de forma inconsciente, se desquita con la otra persona del daño y del dolor que siente en su interior. Puede ser verbalmente insultante, físicamente distante o simplemente negligente con respecto a las necesidades de la otra persona. Es una «venganza amorosa», porque proyecta en la otra persona lo que siente que le han hecho a ella misma.

¿Hemos roto…y ahora qué?

Tras la superación de la rabia: Fase de aceptación y reconstrucción

Fase de aceptación

El pasar de la rabia a la resignación del proceso puede ser la transición más difícil del proceso. En esta etapa la persona no sólo debe aceptar que la relación ha terminado, también debe liberarse de ella por completo, separándose de la otra persona y recuperando la energía que invirtió en la relación. Es un momento agridulce del proceso, ya que es un momento en que se dice adiós a la relación y a todos los sentimientos que conlleva. Por un lado, se siente alivio por estar preparado para dejar la relación, y por otro, pena por tener que dejarla.

Aunque parece que lo peor ha pasado, una vez que se ha alcanzado la resignación, no es extraño quedar atrapado en esta etapa. Tal vez le quede poca o ninguna motivación, porque se sienta agotado, Quizá tenga realmente que darse ánimos a sí mismo para pasar a la reconstrucción.

 Fase de Reconstrucción

Una vez alcanzada esta etapa, lo peor empieza a remitir, ya que la persona se da cuenta de que pasa más días alegres que días tristes. Ha recuperado la concentración y su vida le pertenece otra vez. Podríamos decir que, en esta etapa, la persona ya está preparada para salir con alguien. Llegado este punto algunas personas se centran en sus propias necesidades por primera vez en la vida, y seleccionan a la persona con la que compartirán el tiempo, de modo que puedan amar de una manera saludable y equilibrada.

Para muchas personas, la etapa de la reconstrucción es como aprender a caminar otra vez después de romperse una pierna. Se han curado, pero necesitan construir su fortaleza desarrollando el amor propio y la seguridad en sí mismos.

Mientras la persona es consciente de todo el dolor por el que ha pasado, empieza a comprender lo que ha ganado y lo que ha perdido a causa de la ruptura. Muchas personas consideran que lo que han ganado es mucho más de lo que han perdido. Otras tienen la oportunidad de crear una vida más feliz y rica mientras continúan desarrollando un mayor conocimiento de sí mismos y de su propia valía.

Fase de Resolución

Este es el comienzo de un nuevo ciclo vital. Podríamos decir que la persona ha resuelto el conflicto y el trastorno que le ha acompañado desde el inicio. Su vida vuelve a encauzarse, pero toma un rumbo diferente debido al desarrollo personal que ha tenido lugar mientras atravesaba todas las etapas de la separación. En este momento puede decidir el inicio de una nueva relación amorosa y también tendrá más confianza en su capacidad de crear su propia felicidad y cuidarse por sí misma.

¿Es normal sentirse así cuando me he separado?

La conducta humana no es lineal

También es importante tener en cuenta que, aunque existen pautas comunes, la conducta humana no es lineal. Existen muchos modos diferentes de atravesar estas etapas. Pero es importante completar cada etapa y pasar a la siguiente, procurando moverse al ritmo del proceso. No es raro zigzaguear en varias ocasiones, a lo largo del proceso de separación.

Zigzaguear podríamos definirlo como el tiempo que se dedica a avanzar y retroceder entre las diferentes etapas. Esto es lo que se suele esperar durante las primeras etapas hasta completar la cuarta etapa, la de la resignación. Uno de los más comunes es avanzar y retroceder entre la pena y la rabia, este zigzagueo, puede continuar sin descanso hasta que la persona esté preparada para resignarse ante la realidad de que la relación ha terminado.

Sentimientos tras una ruptura sentimental

De todas formas, aunque doloroso, no es extraño completar la etapa de la resignación y encontrarse en la de la reconstrucción, sintiendo inesperadamente el deseo de volver a relacionarse con la otra persona. Aunque intelectualmente la persona lo ha superado, su corazón le conduce al pasado. En realidad, la persona puede volver a la pena, pero si realmente ha completado la etapa de la resignación, el zigzagueo será breve y el sufrimiento emocional no será tan intenso como cuando se encontraba atravesando la etapa de la pena. Lo mismo se aplica en el caso de que vuelta a la etapa de la rabia, esta será cada vez más breve y menos intensa.

Lo importante es reconocer en que punto te encuentras, sabiendo lo que te queda por completar y aprendiendo de cada etapa.

¿Es normal sentirse así cuando me he separado?

¿Es normal sentirse así cuando me he separado?

La separación es una experiencia de ruptura y, antes de que la persona pueda proseguir su vida es necesario que esta logre juntar todos estos pedazos. ¿Sientes dolor? si recientemente has acabado una relación amorosa, seguramente si lo sientes. Aquellos que aparentan no sentir dolor al acabar sus relaciones, o bien lo han sentido antes, o, todavía tienen que sentirlo. El hecho de que una ruptura duela es de esperar, es algo natural, saludable e incluso bueno. El dolor es la forma en que la naturaleza nos dice que hay algo en nosotros que necesita curarse; por lo tanto, curémoslo.

Los temores principales tras una ruptura de pareja

Hay una serie de sentimientos que son comunes a todas las personas que afrontan una situación de separación afectiva, son sentimientos dolorosos que anuncian momentos difíciles, veamos cuales son:

El temor y el miedo son una parte importante de los sentimientos que experimentamos cuando nos hallamos en el pozo de una separación. Terminar una relación amorosa produce temores de toda clase, algunos de los cuales nunca pensaste que sentirías. Algo muy simple pero que resulta muy útil, es elaborar una lista de nuestros propios miedos; identifica las cosas que te causan temor, de tal forma que puedas ponerte en contacto con lo que estas sintiendo.

Algunos de los miedos principales son: la incertidumbre del futuro, miedo a ser una persona separada o divorciada, al tomar las decisiones que debes afrontar, sobre tu situación financiera, sobre tu trabajo, ya que últimamente no puedes concentrarte tanto y pasas todo el tiempo triste, sin ánimos y llorando. Puedes sentir miedo por la responsabilidad que ahora tienes de saber desempeñar bien tu papel de padre o madre soltero, miedo de perder a tus hijos si peleáis por la custodia, miedo de no saber cómo relacionarte y de qué hablar con los demás que no sea de tu situación actual; necesitas que alguien te escuche, pero no sabes si realmente pueden llegar a comprenderte, miedo de ir a juicio, a perder el control y a expresar tu ira y tu rabia, puedes tener miedo de estar solo y de vivir solo, miedo de creer que no eres digno de ser amado, miedo pues te sientes sólo, desprotegido y abandonado, puedes estar sintiendo temor de que te hieran otra vez, más de lo que ya te han herido, miedo a los cambios, (mudarme de casa, empleo, amigos y en mí mismo), a confiar en otra persona e incluso a salir o a estar con otra persona me asusta enormemente.

¿Hemos roto…y ahora qué?

El sentimiento de soledad tras la separación

soledad

Podemos observar varios tipos de soledad. Hay personas que se cierran a todo. Y allí están los solitarios, que insisten en estar con otra persona, por lo que siempre están con alguien, o andan detrás de alguien. Por ahí los que están ocupados en hacer esto o aquello con tal de no tener que afrontar nunca su soledad. La soledad es dolorosa. Pero, es un dolor que nos dice que hay algo importante que debemos aprender.

Sentimientos tras una ruptura sentimental

El sentimiento de culpa y rechazo

La culpa y el rechazo son dos de los sentimientos más comunes e intensos que acompañan la crisis de la separación. Por lo general en toda ruptura siempre hay alguien a quien deja y otro que es dejado; generalmente los primeros se sienten más culpables por lastimar a la persona que antes amaban y experimentan más culpa; y los que se sienten profundamente rechazados y les cuesta mucho esfuerzo asumirlo

Duelo por ruptura de pareja: 5 FASES

Podemos decir que hay una culpa adecuada a la situación y es la que sentimos cuando hacemos algo malo o herimos a alguien y nos sentimos mal por ello. Un paso hacía la superación de los sentimientos de rechazo consiste en darnos cuenta de que la ruptura de la relación amorosa tal vez no sea del todo culpa tuya (igual que tampoco toda la culpa es del otro). Es importante empezar a admitir que la responsabilidad es recíproca, no solo tuya o no solo de tu expareja.

La pena en el proceso de perdida

sentimientos separación

La pena es una parte importante del proceso de pérdida. Cuando sufrimos la pérdida de un amor, la muerte de una relación es preciso que lamentemos esa perdida. Este sentimiento de aflicción combina una tristeza abrumadora con fuertes sentimientos de desesperación. Uno de sus síntomas es la pérdida de peso, aunque algunas personas engordan durante este periodo y los problemas de insomnio.

Los cambios repentinos de ánimo son frecuentes durante el pesar por la separación. Uno parece que se siente bien y, sin causa aparente, se pierde el control emocional y no se puede dejar de llorar. Todo este súbito cambio de estado anímico puede haber sido disparado por la conversación con un amigo o un conocido que le dijo o le hizo algo.

La ira por una separación

Cuando una relación amorosa termina, sientes dentro de ti una intensa ira. Ese sentimiento es una característica natural y saludable de los seres humanos.  Esta ira por la separación y la ruptura de nuestra relación de pareja debemos ventilarla y soltarla de una manera no destructiva. Para ello sugerimos distintas formas de expresión de esta ira como: utilizar el sentido del humor Otra forma de expresar la ira es llamar a un amigo y decirle: “necesito hablar de esta furia de esta rabia que siento contra mi ex”. Otra forma de dejar salir los sentimientos de ira es realizar cualquier tipo de ejercicio físico, como practicar algún deporte, correr, limpiar la casa, o cualquier actividad por el estilo. La ira es una fuente de energía y esta energía debe utilizarse. Otra forma para sacar estos sentimientos es a través del grito y el llanto.

Nuestras vidas se transforman rápidamente con la pérdida del amor. Al comenzar de nuevo, nos vemos enfrentados de repente al resto de nuestras vidas, sin tener ninguna idea de lo que debemos hacer. Pero cuando se pierde el amor, cuesta muchísimo encontrar alivio, consuelo o protección. A menudo no nos damos cuenta de lo mucho que dependemos de este apoyo hasta que nos lo quitan.

Volver a estar solo supone sin lugar a dudas una crisis. Como cualquier otra crisis, es también una oportunidad. La oportunidad es la posibilidad de curar y fortalecer el corazón y la mente, para poder seguir adelante de manera fuerte y sana. El peligro es que no se complete el proceso curativo. El tiempo por sí solo no cura todas las heridas. El modo como vemos la pérdida del amor determina el resto de nuestras vidas.

¿Hemos roto…y ahora qué?

¿Hemos roto…y ahora qué?

El amor es una de las experiencias humanas más profundas, y cortar el vínculo amoroso es una de las tareas más dolorosas de la vida. Las personas que atraviesan por esta experiencia la suelen vivir de una manera muy angustiosa y traumática, apareciendo numerosos sentimientos de rabia, impo­tencia, frustración, desesperanza, vacío, vergüenza…

Y es que, tras un período de enamoramiento, de amor y de entrega, donde aparecen grandes ilusiones, esperanzas y proyectos, la ruptura de la relación pesa tanto que a la persona le cuesta enormemente retomar las riendas de su vida. Cuando esta situación se da, a veces repentinamente, otras tras un largo deterioro de la relación, la persona queda atrapada en un torbellino de sentimientos, preocupaciones e interrogantes la sumergen en una profunda crisis de la que debe salir equipada con las mejores herramientas para restablecer de nuevo el equilibrio y la serenidad en esta nueva etapa.

¿Qué sucede cuando una relación se rompe?

Cuando una relación de pareja se rompe, se rompen también con ella muchos aspectos del entorno general de cada uno de los miembros de la pareja. Desde el ámbito familiar, don­de toda la estructura y unidad familiar queda truncada, pasando por las relaciones sociales y de amistad que la pareja ha creado, hasta el área económica donde surgen dificultades y conflictos con la división y el reparto de los bienes que se tenían en común.

Ruptura de pareja: ¿qué va a ocurrir?

ruptura pareja

La separación es una experiencia muy fuerte de ruptura, y por lo tanto es muy frecuente que en este periodo aparezcan profundos sentimientos de desesperación, decepción, venganza, ira, impotencia, tristeza, miedo, soledad, culpa, rechazo, etc. y que todo esto haga entrar en crisis a la persona. En este momento, aparecen multitud de pensamientos destructivos que influyen directa­mente en la autoestima, dejando a la per­sona con sentimientos de infravaloración e incapacidad para establecer nuevas relaciones de pareja.

CRISIS EN LA PAREJA

Ahora todo parece nuevo y necesitaremos un tiempo para guardar “luto” por nuestras esperanzas rotas y para darnos cuenta de que la esperanza hemos de reconstruirla con esfuerzo, ya que por sí sola no vendrá.

¿Un periodo de reconstrucción?

La separación afectiva puede ser un periodo de reconstrucción en el que uno puede aprender del pasado y llegar a conocerse mejor; puede ayudarnos a desarrollar partes nuevas de nosotros mismos que antes tal vez no conocíamos o puede ser, por el contrario, una experiencia que nos bloquee y nos obstaculice para seguir con nuestra vida. De cada uno de nosotros depende iniciar un recorrido que termine con la superación de la separación afectiva y le prepare para entablar nuevas y mejores relaciones.

El tema de los sentimientos es el que más se remueve cuando experimentamos una separación afectiva, desde la más profunda rabia a la nostalgia, atravesando por la culpa, el rencor, …. entre otros.

El sentimiento es una necesidad vital del ser humano. Pretender ignorar las emociones significa ir en contra de la naturaleza misma; por ello es preciso reconocerlos para aceptarlos como nuestros, de esta manera estamos caminando hacia la curación efectiva de la herida causada por la separación. Pero un sentimiento que se vive y se reconoce, pero que no se expresa, hace daño a quien lo siente, le quema por dentro haciéndole sentir inseguro/a, insatisfecho/a con sigo mismo/a. Por ello es de suma importancia expresarlos, “dejar fluir todo aquello que pasa por el corazón”.

La importancia de contactar con tus sentimientos

Es muy importante contactar con tus sentimientos y darles una salida adecuada, ya sea a través de la escritura de los mismos o el comentarlos con una persona de tu confianza o incluso alguien que este por la labor de escucharte en esta coyuntura concreta de tu vida.

Sentimientos tras una ruptura sentimental

Notaras como el peso de la carga se hace más liviano, tendrás la oportunidad de escucharte a ti mismo/a, lo cual te será de gran utilidad para entenderte y aceptarte en tu propia y particular manera de sentir, en tu propia y particular manera de ser.

¿Cómo tener una relación de amor sana?

¿Cómo tener una relación de amor sana?

En el terreno del amor, como en cualquier otro, se pueden hacer las cosas adecuada o inadecuadamente. Como seres humanos que somos, a veces solemos cometer algunos errores al iniciar, mantener y terminar una relación afectiva.

Estas «faltas» o «fallos» pueden ser: la dependencia afectiva de otra persona, la ironía, la incomunicación, el chantaje emocional, el resentimiento, la crueldad, el ignorar al otro, las ideas irracionales, la idealización, la infravaloración de sí mismo o del otro, las expectativas irreales, los mitos, etc.

Por contrapartida, como es natural existe la manera adecuada o idónea de amar que podríamos llamar AMOR SANO. esta manera de amar puede ser referida al amor romántico, o de pareja, pero puede hacerse extensiva a las otras manifestaciones del amor, amor a los padres, a los hermanos, a los hijos, amigos, a la humanidad, a un ideal, a un estilo de vida, etc.

En definitiva, el amor sano no es otra cosa que la otra cara de las ya citadas «faltas» que solemos cometer, es decir: que el amor sano es un amor independiente, libre, gratuito, espontáneo y natural, flexible, dialogante, realista, sereno, bondadoso, etc. Veremos ahora con más detalle estas características y por qué llamarles en conjunto AMOR SANO.

Las características del amor sano

Independencia

Amamos de verdad al otro cuando respetamos sus límites y hacemos respetar los nuestros, sin agredir ni imponerlos. La independencia supone ser autónomo en las decisiones sobre sí mismo, por supuesto, teniendo en cuenta y aceptando otras opiniones diferentes. Esto quiere decir que en la medida en que cada uno tenga más claras sus propias necesidades, limitaciones, sueños, dificultades y fuerzas, y las del otro y ambos se respeten, será más fácil amarse y que esa relación resulte satisfactoria.

Es de gran importancia ser autónomos afectivamente y sobre todo en nuestras decisiones, de esta forma si yo decido por mí, libremente, me puedo hacer dueño de las consecuencias que obtenga de mis propias elecciones, soy el único responsable de mis actos, así ya no puedo caer en la trampa de hacer a los demás culpables de nuestros éxitos y nuestros fracasos. El amor sano es amor responsable.

La pareja ideal .Aprende a encontrarla y mantenerla

relación sana

Cada vez que oímos a alguien decir: «es que yo sin el/ella no puedo vivir», peligro, estamos ante una persona que probablemente padece el penoso mal de la dependencia afectiva y por supuesto la otra persona también lo es, o, como mínimo es codependiente.

Decir independiente significa que cada miembro de la relación se puede autoabastecer por sí mismo, en lo económico, en lo profesional, en la salud física, en la salud emocional, entre otros. Esto implica velar por la salud, el trabajo, el estudio, el alimento, el vestido, los propios amigos o familiares, de cada uno, y no esperar que sea el otro quien se ocupe de ello.

El ser autónomos o independientes nos garantiza el sentirnos seguros de nosotros mismos y por eso mismo, nos garantiza amar desde la libertad, no desde la necesidad. Quien ama desde la necesidad no ama, sino que necesita.

 Libertad

Muy cerca de la autonomía esta la libertad, amar es un acto voluntario de libertad, no se nos puede obligar a amar a alguien. El amor de verdad y duradero surge desde la propia voluntad de la persona, cuando una persona se siente presionada no ama, sino que teme; siente miedo a ser abandonado o violentado y por ello soporta la pesada carga de simular amor, como consecuencia de esto poco a poco ira surgiendo el resentimiento y el odio hacia la otra persona.

No existe una mejor fórmula para amar a alguien que permitirle elegir si te quiere amar libre y voluntariamente. Y por supuesto el que tu ames a alguien por qué quieres, y solo por eso.

Si quieres ser feliz, confía en tu pareja

Realismo

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Para disfrutar verdaderamente de una relación afectiva hace falta tener los pies en la tierra. Es importante para fomentar unas relaciones satisfactorias tener en cuenta la realidad, es decir centrar las expectativas a un nivel adecuado. Es decir, que, si se centra la relación en esperar demasiado de los demás, seguramente la persona pensará que no merece la pena o que el otro o la otra es malo, podrá sentirse frustrado, decepcionado, vacío, etc, porque su compañero no se adecua al modelo de relación que él o ella esperaba como ideal.

Las expectativas adecuadas no han de ser ni muy altas ni muy bajas. Esperar demasiado del otro en una relación puede convertirse en una excusa para llamarse a sí mismo fracasado, y unas expectativas muy bajas refuerzan la baja imagen de uno mismo ya que podríamos estar diciéndonos en fin si yo realmente no valgo para más.

Como vemos los dos extremos son inadecuados. Las expectativas realistas a la hora de comprometernos en una relación, al mantenerla e incluso al acabarla, se centran en el hecho real de que la otra persona puede fallar, porque es tan humana como nosotros mismos, pero que también está capacitada para hacer bien las cosas.

De esta manera garantizamos una relación de pareja más realista, más cálida y relajada donde realmente podamos satisfacer nuestras necesidades de afecto, protección, aprecio, respeto y valoración de una manera adecuada para vivir y experimentar el amor en su mejor y más sana expresión.

 

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Retrato de un dependiente emocional

Retrato de un dependiente emocional

Dificultad para poner límites

La persona dependiente no pone límites, no conoce y no expresa sus deseos, y necesidades, no sabe decir «NO» ó «BASTA» ante un comportamiento inadecuado de otros y así va dejando que los demás le hagan daño y le infravaloren. «Todos tenemos derecho a decir NO y la libertad de decir SI».

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Dificultad para poner fin a la relación

La persona dependiente suele mantener relaciones con personas inaccesibles, inseguras, poco fiables, celosas, que las controlan, que no las valoran… Mantienen estas relaciones no por lo que les aporta, sino por el miedo a estar solos, a no encontrar otra persona, por creer que no podrían soportar el dolor de una separación y así siguen haciendo todo lo posible por evitarla y siguen aferrados a relaciones infelices.

La adicción al amor

Dificultad para ser uno mismodependiente emocional

Las personas dependientes derrochan más energía en preocuparse por su relación y por los demás que por ellos mismos, así no explotan sus potencialidades y habilidades personales, ni atienden sus gustos y preferencias. Tienden a negar sus necesidades, lo que quieren o desean, o a decirse a sí mismos que lo que ellos quieren o necesitan no es tan importante.

 

Manipular

Las personas dependientes suelen utilizar «juegos psicológicos melodramáticos». Estos son una vía indirecta para poder satisfacer sus deseos y necesidades, son conductas manipuladoras que hacen que las personas se relacionen de forma desigual.

Dar para obtener algo a cambio

La persona dependiente da amor condicional, la idea es «si hago lo que los demás desean obtendré lo que yo deseo». Dar para agradar y en consecuencia de esa gratitud recibirán el mismo trato de los demás, pero cuando no es así, aparece la rabia y la frustración.

Intentar cambiar o controlar a los demás

Como el dependiente se considera incompleto, recurre a otras personas en busca de eso que le falta y así intenta cambiarlas y mirarlas con lupa en busca de faltas, en un esfuerzo por camuflar sus propios miedos e insuficiencias. «Si él/ella cambiara, yo sería más feliz». «Me haría feliz que él/ella fuera más sensible”. La persona dependiente responsabiliza a los demás de su problema «no soy feliz porque él/ella no cambia», quizá como le resulta demasiado complicado cambiar ellos mismos, desean que cambien los que le rodean y les aporten felicidad, pasando por alto que nadie excepto ellos mismos puedan generar sus propios sentimientos.

dependiente emocional

Necesitar de los demás para sentirse completos

¿Cuántas veces hemos intentado llenarnos con la compañía de otra persona, o con una relación? Pensamos que son los demás los que tienen la llave de nuestra felicidad, la persona dependiente, cree que necesita tener cerca de otra persona para sentirse completo, lleno, equilibrado y seguro.

Si es este el tipo de expectativa que ponen en las relaciones con los demás, correr el riesgo de desilusionarse y seguir buscando la felicidad en una persona tras otra. Piensan que son ellos los que tienen el problema porque no saben llenarlos, no saben hacerles felices. Cuando quien tiene verdaderamente el problema son ellos mismos.

Nadie puede llenarse con nadie ni hacer feliz a otra persona que no sea a sí mismo. Sólo siendo felices nosotros podemos ser felices en compañía.

Buscar valoración en los demás

La imagen que uno tiene de sí mismo desempeña en papel importante en el éxito de sus relaciones. En las relaciones dependientes la autoestima suele depender de la respuesta o el comportamiento de otra persona.

La persona dependiente, es frecuente que se guste tan poco a sí misma que piense que no está bien tenerse en cuenta. Ponerse él mismo en primer lugar, jamás. La mayoría de las veces piensa que solo tienen algún valor si hacen cosas por los demás o si cuidan de ellos, así, nunca dicen NO. Creer que deben esforzarse al máximo para caer bien y lograr la amistad y el aprecio de los demás.

Temor al abandono

El dependiente tiene tanto miedo a la soledad y al abandono que tiene problemas para confiar en los demás, a menos que lo tengan siempre a la vista, necesita controlar a la otra persona, saber dónde está, con quién, qué hace minuto a minuto…

Suele ser una persona tan insegura que cree que si no «vigila» a la otra persona éste va a desaparecer, le va a abandonar y aquí es donde surgen muchos comportamientos típicamente celosos que pueden llegar a asfixiar la relación.

Tengo miedo de que mi pareja me deje por otro/a (Vol. I)