Que no hacer cuando una persona atraviesa una depresión

Que no hacer cuando una persona atraviesa una depresión

Si un familiar tuyo o una persona cercana a ti, esta atravesando una depresión, puede que te estés planteando que puedes hacer para ayudarlo/a.

Quizás hayas oído o leído consejos sobre cual es la mejor forma de actuar, con el fin de que se mejore.

En este post, me gustaría cambiar el rumbo, y hablarte de la parte contraria. Es decir, hablar de esas cosas que es mejor no decir, de todo aquello que puede empeorar la situación.

Causas de la depresión

Antes de empezar, me gustaría contaros algo, acabo de coger el tren en Albacete, y me he encontrado con una exposición en la estación, sobre la figura de los cuchilleros.

Los cuchilleros eran unos hombres, que vendían cuchillos utilizando su propio cuerpo como escaparate, lo podéis ver en esta foto.

depresión

Monumento al Cuchillero, situado en la Plaza del Altozano, Albacete desde 1998

Pues bien, cada punto de este post, va a ser un cuchillo, ya que cuando se  dicen estas cosas, es como si atravesásemos metafóricamente, la piel de la persona con depresión, con un objeto punzante.

Depresión: ¿qué es?

El primer cuchillo: Eres vago

Cuando una persona se encuentra deprimida, aparece una falta de ganas por hacer cosas, que abarca las tareas de la vida diaria, el trabajo y las actividades de su tiempo libre.

Esa falta de ganas, no tiene nada que ver con la pereza, que todos/as podemos sentir en un momento dado.

La persona se encuentra apartada del mundo, carece de los estímulos necesarios, que la puedan impulsar.

No nos damos cuenta, pero cuando nos encontramos bien, realizamos toda una serie de acciones que retroalimentan nuestro estado de bienestar.

Es decir, por ejemplo, en un día cualquiera, podemos ir al trabajo, quedar con amigos o con nuestra pareja o dedicarnos a ese hobby que nos apasiona.

Esas actividades hacen que estando bien, nos mantengamos bien.

Protegernos de la depresión

depresiónSi estamos tristes, podemos mejorar haciendo estas actividades, siempre que las podamos llevar a cabo, esto es precisamente lo que no ocurre en la depresión.

Para la persona deprimida, la acción más pequeña representa el esfuerzo más titánico, se encuentra en un pozo sin escaleras (las escaleras es lo que construimos en terapia, esto puede ser motivo de otro post).

Por ello cuando dices “no haces las cosas porque eres vago/a”, le estas indicando a la persona que no hace las cosas porque no quiere. Cuando se dice esto a una persona con depresión, lo más probable es que se incremente su sentimiento de culpa.

Depresión: Avanzar para actuar

El segundo cuchillo: No sales de esto porque no quieres

El segundo cuchillo, consiste en trasmitirle a la persona, que si verdaderamente quisiera se pondría bien.

Se trata del complemento del primer cuchillo. De esta forma no solo se le dice a la persona que es vaga, si no que toda la capacidad para salir de la depresión reside en ella misma.

Es como si se pudiese decir a si misma. Ya no estoy deprimida/a y la depresión se esfumase, como si de un truco de magia se tratase.

Los dos cuchillos juntos sonarían así: No haces las cosas porque te da pereza, si quisieras te pondrías bien”

Indefensión aprendida

El tercer cuchillo: A mi me ocurrieron cosas similares y no me vine abajo

depresiónEs posible, que en tu caso hayas pasado por etapas tristes en tu vida, en las que te sentías incapaz, y que superaste anteponiéndote a los acontecimientos.

Cuando una persona puede sobreponerse a los acontecimientos, significa que o bien no está deprimida o si lo está, se encuentra camino hacia la recuperación.

Lo que ocurre, es que, con la mejor de las intenciones, se puede comunicar “a mi me paso lo mismo y conseguí salir por mi cuenta”, sin tener en consideración, que la persona a la que se lo dices puede estar en una etapa distinta a la que tu atravesabas en ese momento.

Además, existe mucha variabilidad en la forma en que las personas podemos afrontar un acontecimiento, dependiendo del suceso, nuestro pasado, personalidad y un largo etcétera.

Por lo que las comparaciones, como se suele decir, son odiosas.

El cuarto cuchillo: No vamos a poder ayudarte siempre

Una de las dificultades que tienen las personas con depresión, es pedir ayuda de forma directa, lo más habitual es que se comuniquen con su entorno, mediante quejas.

Estas quejas al principio de la depresión actúan como llamadas de atención, y el entorno suele ayudar a la persona.

Lo que ocurre es que, con el paso del tiempo, las quejas acaban por convertirse en un ruido de fondo para las personas de alrededor, pasando bien a ignorar a la persona deprimida o bien a decirle “no vamos a poder ayudarte siempre”.

Ese “no vamos a poder ayudarte siempre”, en una persona deprimida, que en esa situación no tiene fuerzas para vivir, puede generar sentimientos de culpa y vergüenza, y agravar la situación.

Depresión postparto

Y si mejor, dejamos los cuchillos en la cocina…

En este post hemos visto cuatro formas de no ayudar a una persona con depresión, dejando de actuar de esta forma, podemos ayudar a que su situación no empeore, y poco a poco logre salir de ella.

Dejar de decir determinadas cosas, es tan poderoso como decirlas.

Como siempre, si te ha gustado este post lo puedes compartir con quien quieras, cualquier pregunta o sugerencia puedes exponerla aquí debajo en los comentarios.

Como recomendar ir al psicólogo y no morir en el intento

Como recomendar ir al psicólogo y no morir en el intento

En este post me gustaría realizar una reflexión. Hace unos días, una amiga en Facebook ,Sara Almeida Lázaro, compartió  la siguiente reflexión de carácter público en su muro.

Tras leerla, me pareció muy interesante hablar sobre lo que planteaba, lo primero que hice fue pedirle permiso para insertar su publicación en este post, aquí la tenéis;

recomendar ir al psicólogo

Esta imagen ha sido publicada con el permiso de su autora, Sara Almeida Lázaro

Estaba totalmente de acuerdo con Sara y a la vez tenía en mente, la existencia de una serie de factores que podrian provocar esa ofensa, a la que ella se refiere en su publicación.

Por ello decidí escribir este post, para aquellas personas que viendo como alguien que aprecian, esta pasándolo mal, les gustaría recomendar la visita a un psicólogo.

El comienzo: Sería bueno que fueses a un psicólogo/a

Imagina que un amigo, tu pareja o un familiar, se encuentra mal, y piensas que se trata de un problema, cuyo profesional más adecuado seria un psicólogo.

No aguantas verlo/a sufrir así, sabes que tienes una posible solución, y le dices, algo así como “mira, quizás sea buena idea que vayas a un psicólogo/a”

Como indica Sara en su publicación, es muy probable que el impulso que te hace comunicar esto, sea el afecto que sientes hacia esa persona, la quieres y deseas con todas tus fuerzas que se mejore.

Entre el mensaje que pretendes trasmitir y el que llega a la persona a la que deseas ayudar, puede existir mucha diferencia.

Si me sigues acompañando en este post, veremos algunos detalles importantes.

Que una persona se encuentre mal, no significa que quiera nuestra ayuda o recomendación

recomendar ir a un psicólogoEn primer lugar, hay que tener en cuenta, que no todas las personas que lo están pasando mal, desean que les ayuden o que les ofrezcan ayuda.

Por ello, el primero de todos los pasos, seria averiguar si la persona quiere o no, ser ayudada.

La pregunta inicial, puede ser así: “deseas que te realice alguna recomendación, basada en lo que yo pienso o en este momento, prefieres no hablar de una posible solución”.

Puedes adaptar esta pregunta, como tu desees, lo principal es que antes de recomendar algo, sepas si la persona quiere una recomendación.

Existen muchos momentos, en los que las personas no desean una solución, más bien pueden necesitar ser acompañadas o todo lo contrario, que las dejen solas.

Una amenaza para su autoestima

Al margen de que desee o no tu recomendación, cuando recomendamos a alguien ir a algún profesional ya sea al médico, dietista-nutricionista o psicólogo, puede resultar amenazante para su autoestima.

Esto ocurre, debido a que el mensaje te recomiendo ir a este profesional , lleva consigo que te has dado cuenta de una posible necesidad en la persona, y por eso se lo indicas.

En ese momento, en que lo sugieres, la persona puede ser más o menos consciente de que tiene algún problema, y si lo es, puede que no quiera que los demás se den cuenta.

Entonces cuando escucha, creo que seria bueno que fueses a… es posible que se sienta mal.

Este sentimiento es mucho más agudo ante problemas que pueden causar vergüenza admitir o ante problemas que implican una pérdida de capacidad (de cualquier tipo).

Una vez le he preguntado…y si me dice que no quiere recomendaciones

recomendar ir al psicólogoSi la persona te dice que no desea recomendaciones o sugerencias de cualquier tipo, esta en tu mano respetar o no su decisión.

Este es un asunto complejo, ya que pueden existir situaciones en los que no acudir a un profesional, implica que la vida de esta persona puede correr peligro. No estoy hablando de estos casos en este post.

 

En el supuesto de que se produzca una negativa, se  puede indicar: “está bien, respeto tu decisión, si en cualquier momento necesitas que te ayude puedes contar conmigo”.

El hecho de indicar, que puede contar contigo, en caso de que lo desee, es clave. De esta forma unimos tres puntos, respeto tu decisión y te apoyo, no solo ahora si no también en un futuro.

Y si una vez le pregunto…me dice que si acepta mi recomendación

Perfecto, este es el escenario ideal, en ese momento, le puedes indicar tu recomendación y motivos.

Es mucho más probable que se sienta bien con tu recomendación, ya que es algo que ha aceptado previamente.

Entonces…cuáles son los factores clave, a la hora de recomendar ir al psicólogo

  1. No asumir que la persona quiere ayuda, aunque pensemos que la necesita.
  2. Preguntarle si quiere nuestra recomendación o por el contrario prefiere que la apoyemos, estando con ella o que la dejemos sola.
  3. Tener en cuenta la posibilidad de que suponga una amenaza para su autoestima.
  4. Si no desea nuestra recomendación, confirmarle nuestro apoyo, y la posibilidad de proporcionarle ayuda en cualquier momento que desee.
  5. Si desea nuestra recomendación, estamos en el escenario ideal para ofrecer nuestra propuesta.

Espero que este post os sea de utilidad, como siempre podéis indicar cualquier pregunta o sugerencia en los comentarios.

Superar la agorafobia, cuando se ha sufrido durante años ¿Es posible?

Superar la agorafobia, cuando se ha sufrido durante años ¿Es posible?

Estas preguntas siempre son complicadas, porque dependen de muchos factores, pero la respuesta corta es SI.

Digo la respuesta corta, ya que la agorafobia no es una cuestión de todo o nada, incluso si se ha desarrollado durante mucho tiempo.

Voy a intentar que quede lo más claro posible.

Mi finalidad es quitarte un poco del peso que debes estar llevando sobre los hombros. La agorafobia puede llegar a ser muy incapacitante, si no totalmente incapacitante.

Pero antes te cuento con un ejemplo, como empieza el problema, para que puedas entenderme mejor después.

El inicio del problema

Si tienes agorafobia, sentirás un marcado miedo cuando te encuentres en situaciones en las que piensas “Si quiero escapar me va a resultar complicado y entonces…”

Pero como se llega a ese punto, dificil saberlo verdad.

Vamos a poner un ejemplo, el de una persona que se dirige en autobús hasta su trabajo, a la que vamos a llamar Ágora.

Un día tras acumular mucha ansiedad Ágora sufrió una aceleración repentina de su cuerpo.

Quería salir corriendo del bus, pero en ese momento no había una parada.

Sentía que le iba a dar un ataque al corazón, notaba las palpitaciones, le faltaba el aire como si se fuese a ahogar allí mismo.

De repente vio la parada, bajó corriendo y pidió que alguien le ayudase.

Llamaron a la ambulancia y una vez en el hospital y después de explorarla, le dijeron “lo que usted tiene, es un problema de ansiedad, tómese esta pastilla y espere, enseguida se le pasará”.

La maldición de los pensamientos anticipatorios

superar la agorafobia

Es natural que después de lo que le ocurrió a Ágora, piense “no quiero volver a pasar por eso”, nadie querría.

El cerebro aprende lo siguiente: “Si evito subir en el bus, estaré seguro”

La clave está en que los problemas de ansiedad, van expandiéndose si no se frenan.

¿Expandiéndose? Menuda forma de definirlo ha tenido este psicólogo. Pues sí, es parecido a como si un globo gigante se fuese hinchando, cada vez abarca más terreno.

El miedo se va extendiendo y lo que en un principio era el bus, dentro de unos meses es el cine, la sala de conciertos. Con el paso del tiempo puede llegar a ser salir a la calle en su totalidad.

Entonces es posible como dijiste al principio del post, superar la agorafobia si llevas muchos años con ella

SI, pero dije que era la respuesta corta, ahora que ya has leído el ejemplo, vamos a ver la respuesta larga.

La realidad es que la dificultad de algunos casos puede ser muy grande y esto depende fundamentalmente de dos cosas, el tiempo que lleves con el problema y hasta donde haya llegado la evitación.

Cuanto más tiempo lleves con el problema, más pensamientos y asociaciones tiene tu cerebro relacionadas con el peligro a no poder escapar de……(en este hueco pon aquello que a ti te de miedo) si te da un ataque de pánico.

Pero puede ocurrir, que si solo estás evitando dos situaciones concretas, por ejemplo, te da miedo ir en trasporte público y estar en medio de una multitud. Aunque lleves mucho tiempo con el problema, sea más sencilla la recuperación de tu vida normal.

Es decir, el tratamiento será más complicado en función del grado de deterioro en tu vida que haya causado la agorafobia.

Ahora sé que es posible, entonces cuanto tiempo me llevara superar la agorafobia

Es necesario que un psicólogo o psiquiatra, evalué tu caso y determiné su gravedad.

La realidad es que no hay dos personas que tengan agorafobia (o cualquier otro problema) iguales, evaluar la gravedad del caso concreto y determinar sus mantenedores es fundamental.

Espero haberte quitado un poco de presión, y que soluciones el problema pronto.

Puedes compartir este post con quien quieras, y preguntarme aquí abajo en los comentarios si tienes alguna duda.

Flexibilidad psicológica o como dejar de vivir en el día de la marmota

Flexibilidad psicológica o como dejar de vivir en el día de la marmota

Estoy estancado/a, camino en círculos, haciendo y repitiendo lo mismo, una y otra vez, una y otra vez…

Si te sientes identificado/a con el pensamiento de arriba, quizás lleves mucho tiempo, poniendo en marcha determinadas soluciones (suelen ser las mismas una y otra vez) ante un problema o conjunto de problemas.

No funcionan, pero insistes, como una suerte de “cabezonería”…

Se trata de una especie de recreación de la película “Atrapado en el tiempo”, más conocida como “El día de la marmota”.

Si cada día te levantas, y se repite la misma historia, puede ser interesante dirigir la mirada hacia un concepto denominado, flexibilidad psicológica.

¿Quieres ampliar horizontes y dejar de ver a la marmota?… te invito a acompañarme.

¿Qué vas a hacer con los pensamientos y sentimientos difíciles?

Hace unos días estaba viendo el vídeo que te voy a enlazar a continuación, en la que el compañero de profesión; Steve Hayes, psicólogo clínico y profesor de la universidad de Nevada, nos habla de un concepto clave, la flexibilidad psicológica.

La conferencia de Steve, comienza con esta pregunta, una gran pregunta:

¿Qué vas a hacer con los pensamientos y sentimientos difíciles?

Parece una pregunta más, pero no es una pregunta cualquiera, no lo es, definitivamente.

A partir de las diferentes respuestas a esa pregunta, a lo largo de nuestra vida, van a aparecer diferentes hábitos y de esos hábitos, van a desprenderse como las gotas de una estalactita trayectorias de vida. Que gota a gota consolidan una forma de actuar.

Ahora estás pensando cosas, puede que te hayas parado unos momentos a pensar en que trayectoria de vida estás siguiendo o puede que no.

Ahora mismo estoy pensando que voy a bajar a cenar justo cuando termine este post,que hambre…

Nuestra mente se vuelve continuamente “habladora”, pensamientos como el que os acabo de compartir surgen continuamente en nuestra conciencia.  A veces nos gustan, a veces son neutros, otras nos molestan.

El funcionamiento de nuestra mente

La mente humana ha evolucionado durante años para resolver problemas y así evitar que nos puedan causar posibles daños en un futuro, es nuestra versión analítica, una versión con una cara dulce y otra amarga.

Su cara dulce se traduce en resolución efectiva de problemas, creatividad, sueños que cumplir.

La cara amarga representa las preocupaciones por el futuro, esas que dan vueltas en la cabeza y parecen crecer y crecer a medida que se desarrollan.

Cuando estas en ese momento en que tu mente te asalta, empiezas a pensar que harás con ese problema. Notas el sudor en tu frente, te pones tenso/a y los pensamientos se agitan como un loro chillón que reclama tu atención.

Se repite la pregunta ¿Qué vas a hacer con los pensamientos y sentimientos difíciles?

Flexibilidad psicológica

La respuesta a esa pregunta depende en gran parte de otro concepto, la flexibilidad psicológica.

Al igual que se puede entrenar la flexibilidad muscular se puede entrenar la flexibilidad psicológica.

Es decir, la respuesta a esa pregunta ¿Qué vas a hacer? Será tan rica en alternativas, como lo entrenada que este tu mente para buscar diferentes marcos de acción ante una situación.

Hemos llegado al final por ahora…, en una segunda parte de este post, veremos algunos pasos para comenzar a entrenar nuestra flexibilidad psicológica, como siempre, estaré encantado de responder cualquier pregunta o escuchar sugerencias aquí abajo en los comentarios.

Los 3 olvidos del sexo tántrico que pueden mejorar las relaciones con tu pareja

Los 3 olvidos del sexo tántrico que pueden mejorar las relaciones con tu pareja

El sexo tántrico supone romper con varios esquemas. Para ello, es necesario olvidarte o dejar atrás tres mandatos del sexo, tal como lo percibimos en occidente.

Al final, son formas alternativas de disfrutar de tu vida sexual. Para adentrarte en esta forma alternativa de vivir tu sexualidad, puedes comenzar leyendo este post, hacer algunos cursos de tantra o ver algún documental a través de internet.

Tienes tantas opciones como seas capaz de imaginar. Necesitas imaginación, curiosidad y motivación.

En este post te proponemos un viaje, a través de 3 aspectos de los que el sexo tántrico se olvida. Diremos que se olvida, aunque en realidad lo que hace es dejarlos en segundo plano.

Quieres ver como puedes mejorar el sexo con tu pareja, a raíz de olvidarte de 3 elementos predominantes en el sexo, tal como lo vivimos en occidente. Bueno si es así, este es tu post.

1.Olvídate del reloj

En occidente es común contemplar el sexo como un ciclo deseo-excitación-meseta-orgasmo. Y en realidad esta es la respuesta biológica de nuestro cuerpo a nivel sexual.

Que sucede, pues resulta que la costumbre hace que este ciclo se convierta en algo muy predecible, y lo que resulta muy predecible se convierte en automático, en rutina.

sexo tántricoEsto hace que los encuentros sexuales se contemplen como un automatismo, con inicio y final claramente determinados.

Dicho de otra forma, se contempla el sexo en estos dos términos: penetración (o estimulación genital) y orgasmo.

Esta forma de vivir el sexo puede conducir a la desensibilización, al no sentir nada. O bien al estrés por el rendimiento.

Cuál es la alternativa…

Una alternativa parte de un olvido tántrico, el olvido del tiempo.

¿Cuánto tiempo se puede estar manteniendo sexo? ¡Horas! si, horas… pero espera un segundo. Para tener esta concepción tienes que olvidarte del sexo tal como lo has estado viviendo.

Sabes aquello de los preliminares, pues resulta que, desde el modo de ver tántrico, estos son sexo en mayúsculas (en occidente cada vez más, estamos incorporando esta idea).

Es decir, se empieza a tener sexo, desde el momento en que se entra en contacto íntimo con la pareja.

Para ello es fundamental, olvidarse de otra serie de cosas que veremos en los siguientes puntos.

Continuas el viaje o ya has decidido que este modo de vivir la sexualidad no encaja contigo.

No hay una opción mejor que otra, se trata de experimentar que opción se adapta mejor a ti y tu pareja.

2.Olvídate de tus genitales

Aquí reside un punto central, un olvido central. Los genitales son los grandes protagonistas, del modo de vivir el sexo en occidente.

Si en lugar de estimular los genitales, te dedicas a estimular todo cuerpo de tu pareja, importante, no como forma de sentar las bases del coito, si no como fin en sí mismo.

Fin en si mismo, fin en si mismo, fin en sí mismo… (repite esto a modo de mantra)

tantraSe trata de recorrer el cuerpo de tu pareja, advirtiendo las zonas que más la o le excitan, y estimular estas zonas.

A su vez la persona que esta siendo estimulada, se concentra en esas sensaciones de placer, disfrutando de las mismas, sin esperar nada más.

El masaje tántrico, persigue este objetivo, se trata de un masaje que pretende excitar los sentidos al máximo, concentrándose en la energía sexual.

Pero espera antes de que decidas darte un masaje tántrico en Barcelona, Valencia o Madrid, me gustaría explicarte el tercer olvido.

Tienes todo un territorio por explorar.

3.Olvídate del orgasmo

Al olvidarnos del orgasmo como objetivo de una relación sexual, paradójicamente, es más sencillo concentrarnos en las sensaciones de placer que se producen en nuestro cuerpo al ser estimulado.

El orgasmo tal como se percibe en el sexo tántrico, es como un valle, es decir se siente el placer y este es mantenido en un cierto nivel. Se trata de perpetuar la fase de meseta y mantenerse ahí.

tántricoSe les quita importancia a las grandes explosiones de placer, como las producidas en el orgasmo. Se trataría de un intento de sostener esa fase de disfrute entre la excitación y el orgasmo.

Bueno, te ha gustado el viaje, espero que hayas recolectado alguna idea. Puedes compartir este post con quien quieras, así como escribir en los comentarios, para sugerirnos alguna temática o preguntarnos cualquier duda.