¿Cómo afectan las redes sociales a la inseguridad que siento hacia mi pareja?

¿Cómo afectan las redes sociales a la inseguridad que siento hacia mi pareja?

Estas en casa, pensando en que hará tu pareja, miras WhatsApp y ves que está en línea.

Empiezas a preguntarte ¿Con quién podría estar hablando?… dejas el móvil, pasan dos minutos y realizas otra comprobación.

Tus pensamientos van demasiado rápido, ayer miraste su Instagram y viste que  había dado un me gusta a un chico/a que podría encajar, con su prototipo ideal.

¿Por qué está conmigo? ¿No tengo nada que ofrecerle?

Entonces decides llamarlo/a, hablas con él/ella y le preguntas que hacía tanto tiempo en línea. Té dice que estaba hablando con su mejor amigo, resulta que ha tenido un problema y le estaba ayudando a desconectar.

Respiras y te relajas, suena convincente. Te sientes tranquilo/a, pones una serie en Netflix. Entonces piensas, estará de nuevo en línea…

Miras WhatsApp y te relajas, sin embargo, sorpresa, está conectado en Facebook, los pensamientos se aceleran y apagas la televisión…

Si las líneas anteriores te suenan familiares, es probable que hayas entrado dentro de un cóctel muy dañino, conformado por tu inseguridad, la desconfianza en tu pareja,el control cómo conducta y el sistema de refuerzos de las redes sociales.

Bienvenidos/as a un nuevo post, de la sala de espera.

¿Dónde nos vamos a enfocar en este post?. Unas aclaraciones muy necesarias

Se trata de una cuestión compleja. No fácilmente reducible, ya que cada caso requiere una atención particular.

Reduciendo para poder aclararnos, podemos contemplar dos perfiles de personas que realizan el control;

  1. A) Los que lo consideran un problema.
  2. B) Los que lo tienen integrado como una conducta normal.

Habitualmente acuden a consulta los primeros, ya que la conducta que les mitiga la ansiedad por un lado, les general más estrés, angustia y culpabilidad por otro.

En este post, nos centraremos, en este primer grupo, aquellas personas que saben que el control los/las está haciendo cavar su propia destrucción, pero que no pueden dejar de cavar.

¿Cómo he acabado enganchado/a a controlar a mi pareja en las redes?

Antes de nada, es importante descartar, que tu pareja no esté fomentando tu inseguridad, a través de conductas determinadas, en este post puedes leer sobre ello.

Tengo miedo de que mi pareja me deje por otro/a (Vol. I)

Las personas llevamos muy mal la incertidumbre, el control reduce la incertidumbre, nos da seguridad. Por tanto, el control, habitualmente cumple la función de rebajar nuestra ansiedad.

En psicología, el termino técnico para denominar a este fenómeno, es el de refuerzo negativo. Es decir, cuando una conducta, en el caso  de este post, controlar a la pareja a través de las redes, reduce la ansiedad, la probabilidad de que se repita aumenta.

Dicho de otro modo, al librarnos de la tensión que sufrimos, de forma rápida y fácil, lo más probable es que, cada vez que aparezca la tensión, acudamos a las redes a mitigarla.

Todo aquello que disminuye nuestro malestar, tiene la posibilidad de convertirse en una conducta habitual en nosotros.

¿Por qué es un círculo vicioso que incrementa mi propio malestar?

Lo mismo que te quita la presión, te la acaba generando. Parece ilógico, pero si profundizamos un poco, veremos su funcionamiento.

El control relaja, pero lo hace a corto plazo, de forma que tras un breve periodo de tiempo después de controlar, sentirás la emoción molesta y volverás a mirar tu móvil.

Pero veámoslo más en detalle:

1.Si lo que ves en tu móvil, te proporciona tranquilidad, te relajas durante un corto espacio de tiempo, aumentando las posibilidades, de volver a mirar, en cuanto la ansiedad aparezca de nuevo.

2.Si lo que ves en tu móvil, te proporciona intranquilidad, te activas más y continúas comprobando, hasta que encaje con lo que consideras tranquilizador.

De forma que se trata de un callejón sin salida, por la vía 1 o por la 2, se está reforzando la conducta de comprobación. Si no hay un cambio, esta conducta será cada vez más frecuente.

¿Por qué has decidido hablar específicamente de redes sociales e inseguridad?

Si eres usuario habitual de las redes sociales, habrás sentido en carne propia, que están fabricadas para resultar muy reforzantes. O dicho de otra forma, para que regreses una y otra vez a ellas.

La vida en Facebook, Twitter, Google plus y otras redes sociales

Podemos enunciar algunas formas en las que las redes sociales facilitan el control;

Notificaciones de actividad: Sabes si tu pareja está o no en línea, en cada una de las redes sociales

Ultima hora de conexión: Estas en conocimiento, de cuando fue la útima vez que él o ella se conectó.

Chequeadores de lectura: Certifican que un mensaje, ha sido leído por tu pareja.

Reacciones de publicación: te certifican que tu pareja le ha dado un “me gusta” u otro tipo de reacción a x publicación.

Hay muchas más, estos son algunos ejemplos, la cuestión es que, si bien depende de las personas, podemos decir que las redes sociales, están diseñadas para que regreses a ellas, sea el motivo que sea, satisfacción personal, inseguridad y un largo ect.

Lo que antes de la expansión de las redes, se trasmitía a través de cotilleos de grupos pequeños, ahora genera una expansión, que puede elevar los niveles de sufrimiento de las personas, a niveles muy altos.

Un asunto complejo, en el que todos formamos parte

En ese post me he enfocado en las personas que intentan controlar a su pareja por redes sociales, a pesar de que saben , que generan daño a sí mismos y su relación.

Sin embargo, es un asunto complejo, que aquí se ha reducido, para poder explicar una parte del problema.

Por último, me ha parecido muy importante destacar que, las redes sociales, están construidas para regresar continua y compulsivamente a ellas. A través del uso de refuerzos y castigos, es decir, a través del conocimiento de cómo nos comportamos y aprendemos.

Llegamos al final de este post, como siempre puedes dejarnos un comentario o sugerencia en los comentarios.

 

¿Si mi pareja tiene una fantasía, significa que la quiere llevar a cabo?

¿Si mi pareja tiene una fantasía, significa que la quiere llevar a cabo?

Las fantasías sexuales, constituyen el combustible del deseo sexual y la excitación. Normalmente se fantasea, cuando la excitación y el deseo funcionan adecuadamente. Por lo que fantasear, enriquece el área sexual privada y de la pareja.

Hasta aquí es perfecto, si no fuera porque las fantasías, al igual que pueden convertirse en motivo de unión, pueden llegar a provocar conflictos en la relación.

Y aquí tenemos el dilema, algo que genera excitación en la pareja, genera malestar en la otra persona.

Pienso luego fantaseo

Las fantasías sexuales, son pensamientos, estos pensamientos se basan en la historia vital de cada uno de nosotros. Es decir, a partir de nuestra vida, generamos narraciones, en este caso sexuales, al igual que cuando un autor, crea un universo propio, a través de una novela, película o serie. 

Podríamos decir que, las fantasías sexuales, son por tanto, una especie de relato erótico, generado por nosotros, con el que nos recreamos y excitamos.

Nuestras fantasías, tienen componentes de toda nuestra historia de aprendizaje. En la actualidad, el porno, se ha convertido en una de las principales fuentes de modelamiento de las fantasías. Influye ellas y se encarga de satisfacerlas.

Mi marido ve porno

¿Fantaseo luego actuó?

Es habitual utilizar el término fantasía sexual, como sinónimo de; practica sexual que una persona desea realizar.

Esto lleva a muchas personas, a pasarlo mal en su relación de pareja. Por esa asociación entre fantasía y deseo de realización.

Es muy posible que hayas oído algo así como “si lo piensa significa que lo desea o quiere…”. La realidad es que una fantasía, cómo cualquier pensamiento, no es nada por sí mismo.

Por ello, no podemos decir que pensar en algo, signifique nada más allá. Pensar significa pensar.

Si el pensamiento resulta excitante y la persona se siente bien con él, ahí tenemos la fantasía sexual por excelencia. Importante repetirlo, que resulte excitante, no significa que se quiera o desee realizar.

Sí la pareja, conoce la fantasía y la acepta, la intimidad sexual puede verse realzada, y como veremos más adelante, puede convertirse en un gran aliciente en las relaciones sexuales.

Sin embargo, en caso de que la pareja, considere que una fantasía es inadecuada. Puede resultar, en una fuerte fricción dentro de la relación. Especialmente, sí va en contra de los valores del otro.

¿Los sueños, siempre, sueños son?

Claramente no, en ocasiones se unifica la fantasía y la apetencia por cumplir esa fantasía.

Es en ese momento cuando oímos un tajante “me encantaría realizar un trio,” por poner un ejemplo. Que no sería lo mismo que; “me excita pensar en hacer un trio”.

Pueden parecer diferencias sutiles, sin embargo, diferenciar, supone un gran cambio en una relación.

Cuando las fantasías, se desean cumplir y son compartidas y aceptadas por la pareja, es probable que sea un incentivo en la vida sexual de ambos.

Los casos más complicados, son aquellos en los que, la fantasía del otro, genera algún tipo de rechazo. Ya que esto puede traducirse, en sentimientos de rechazo hacia la propia pareja y preocupación, la cual puede llegar a ser muy intrusiva y generadora de una fuerte ansiedad.

Fantaseando que es gerundio

En síntesis, si tu pareja fantasea con algo, no tiene por qué significar que lo quiere llevar a la realidad. Por lo que, la comunicación puede ser vuestra aliada, resolver vuestras dudas en conjunto, puede fortalecer la relación.

La intimidad en pareja: una aliada en el sexo

Por otra parte, si tienes una fantasía y dudas si trasmitírsela a tu pareja, es importante que tengas en cuenta que, las fantasías sexuales, son eventos privados. Por lo que, tú decides, que aspectos de tu imaginario sexual, quieres compartir con tu pareja y cuáles no.

Espero que este post os resulte de ayuda, nos vemos en el siguiente, como siempre, podéis sugerir y preguntar cualquier cuestión en los comentarios.

 

¿Por qué me planifico muy bien y aun así, continúo procrastinando?

¿Por qué me planifico muy bien y aun así, continúo procrastinando?

El verbo procrastinar, ha pasado de ser relegado a un uso poco común, a convertirse en un termino de moda.

Esto ha ocasionado, por una parte, una obsesión por la productividad personal, en el que se demoniza posponer una tarea, en sintonía con el dicho “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Así como, posturas opuestas, que proponen que procrastinar, es beneficioso para nuestra salud mental.

Mi propuesta para este post, no es decantarme por una de estas posturas, es más bien, hablar sobre un problema que me encuentro habitualmente en consulta. Este problema, se define con una pregunta que mis clientes, me suelen realizar:

¿Por qué me planifico muy bien y aun así continúo procrastinando?

Y es qué, resulta muy común, que cuando posponemos tareas, pensemos frecuentemente en la ausencia de planificación o en un error de la misma.

La planificación es clave pero…

Este análisis, no es para nada un error, la planificación es clave, permite desarrollar estrategias, delimitar los tiempos, generar plazos.

planificación

El error más bien, está en considerar que, si procrastinamos, es únicamente debido a una falta de planificación.

La realidad es que, el hecho de posponer una tarea, se suele deber a conjunto de factores, y no a uno solo.

En este post voy a describir tres posibles factores; la evitación experiencial, el perfeccionismo y la deseabilidad social.

Evitación experiencial

Las personas frecuentemente, tendemos a evitar aquellas cosas que, anticipamos, nos pueden generar malestar.

Por ello, detrás de la procrastinación, en muchas ocasiones se esconde la evitación de una experiencia, asociada a molestia o malestar.

Así, por ejemplo, podemos postergar ir al dentista, por temor a que nos hagan daño o buscar trabajo, por temor a sufrir un ataque de pánico en una entrevista.

Si os poneis a pensar en aquellas actividades que tenéis pendientes, quizás encontréis algún ejemplo en el que estéis procrastinando un plan, un proyecto, una tarea por este motivo.

evitación experiencial

Las emociones a las que solemos evitar exponernos son aquellas que nos generan malestar como; el miedo, la ansiedad, el estrés, la ira, el enfado, o la vergüenza por nombrar algunas de las principales.

Del Revés: Una película sobre emociones, recuerdos y familia

Por lo que, en estos casos, la planificación ayuda y resulta útil, pero puede no ser suficiente. No se trata de que seas vago/a, en muchas ocasiones se trata de algo tan humano como la evitación del malestar.

En ocasiones ese malestar, puede ser concebido como insoportable, de una forma real, no ficticia.

Este factor, puede ocasionar muchas consecuencias negativas para las personas. Ya que postergar ir al dentista u a otro profesional puede generar problemas de salud graves, así como por ejemplo postergar una cita, puede conllevar perder la posibilidad de conocer a una persona que aporte mucho a tu vida.

Perfeccionismo

De la misma forma que la evitación experiencial, querer lograr la perfección, puede llevarnos a posponer diferentes aspectos de nuestra vida.

Incluso, si no sois personas que se consideren con una conducta perfeccionista, es muy probable que, en algún grado, lo hayáis experimentado en vuestra vida.

En caso de que el perfeccionismo, predomine respecto al área social de una persona, es frecuente escuchar frases del tipo ; “deseo mucho hacerlo, pero todavía no estoy preparado…”.

Esto puede llevar a una postergación eterna, de algo para lo que sí que se está preparado, pero que, sin embargo, a juicio de la persona, no es perfecto. Dependiendo del grado de perfeccionismo, puede llevar a que los proyectos no vean la luz.

Imaginemos un compositor, que nunca ve terminada una canción o a un actor que nunca ve finalizada su preparación para una película.

La perfección se convierte así, en un arma de doble filo, posibilita llegar a cumbres de la creación humana y a la vez puede impedir que dichas cumbres, puedan ser contempladas por otras personas.

De esta forma quedan discos, novelas, obras sin estrenar. Así como quedan oposiciones sin realizar, viajes sin hacer, cosas sin decir…

Retrato de un perfeccionista

Deseabilidad social

Otro factor importante de procrastinación, es la deseabilidad social. Las personas crecemos con una determinada cultura, en la que se premian determinadas conductas y se castigan otras.

Por poner un ejemplo, precisamente la procrastinación es una conducta que se tiende a castigar, ya sea en trabajos o en tu vida personal.

deseabilidad social

Por ejemplo, suele esta premiado socialmente, hacer las tareas gradualmente, estudiar todos los días un poco, escribir todos los días algo. Sin embargo, hay personas que, por características determinadas, tienen un mejor desempeño, invirtiendo toda su energía en un breve espacio de tiempo.

Por lo que, si una persona se quiere plegar a lo socialmente deseable, puede postergar una determinada tarea, por imponerse, hacerla de forma gradual. El sufrimiento en este caso, es similar, a intentar llevar unos pantalones de una talla que no te corresponde.

Hasta aquí el post de hoy, si quieres sugerir algún tema para nuestro próximo articulo o lanzar alguna reflexión o duda, te leemos en los comentarios.

¿Cómo influye la imagen corporal sobre tu autoestima?

¿Cómo influye la imagen corporal sobre tu autoestima?

 

Nuestro cuerpo forma parte de nosotros mismos, es nuestro hábitat, nos acompaña a todas partes. Por lo que, es un elemento de gran importancia a la hora de apreciarnos y reconocernos.

Si no nos sentimos a gusto con nuestro cuerpo, es muy probable, que ese sentimiento se extienda y generalice al concepto que tenemos de nosotros mismos y a la valoración emocional de este concepto, nuestra autoestima

¿Cómo se aprende a rechazar el cuerpo?

No nacemos despreciando o rechazando nuestro cuerpo. Lo aprendemos. Profundicemos un poco en esta idea.

Desde que nacemos, comienza un aprendizaje, conforme vamos creciendo, vamos recibiendo indicadores de lo que es apreciado y lo que no. Sabemos que algo es apreciado, en función de las consecuencias que nosotros recibimos y en aquellas que observamos, que otras personas reciben.

Un ejemplo muy gráfico de esto último, se puede observar, cuando una madre o un padre, le dice a su hijo/a “madre mía cómo te vas a poner” (más encubierto) o un niño/a escucha comentarios cómo “que guapo/a que estas, se nota que has adelgazado”.

Con el tiempo, en base a la influencia de nuestra figura de apego primarias, nuestra familia, amigos y de forma más global el resto del contexto que nos rodea, vamos dibujando una imagen corporal.

La imagen corporal es una mezcla entre la forma en la que percibimos nuestro cuerpo y nuestro sentimiento /valoración hacia él.

Todo lo que vamos recogiendo, a modo de aprendizaje, durante la infancia, la adolescencia y después durante nuestra vida adulta, va modelando la imagen de nuestro cuerpo.

Sí esa imagen no nos produce aprecio o nos genera rechazo, esto puede transformarse desprecio/rechazo hacia nuestra persona y muy probablemente traerá consigo conductas dañinas hacia nosotros mismos.

¿Por qué es importante distinguir entre el cuerpo y la imagen del cuerpo?

El cuerpo en sí mismo, no contiene pensamientos, sentimientos o evaluaciones, la imagen corporal es la que las contiene.

Esto es relevante, ya que, no es necesario que el cuerpo cambie para que una persona comience a sentirse bien con él.

Es decir, a través del cambio de la imagen corporal, se puede modificar la autoestima corporal sin cambiar el cuerpo.

¿El cambio corporal nunca va a ser necesario para apreciar o reconocer nuestro cuerpo?

Rotundamente no, ya que la percepción del propio cuerpo forma parte de la imagen corporal.

En resumen, es clave, no apresurarse. En ese sentido, sería muy beneficioso valorar la imagen corporal, en cualquier caso, de modificación del cuerpo a través de cirugía. Ya que, si por ejemplo hay distorsiones de la imagen corporal, no sería aconsejable.

Por ejemplo, si no hay ninguna distorsión en la imagen corporal, operarse la nariz a través de una rinoplastia o cualquier otra operación estética, puede resultar en una mejor autoestima corporal, sin embargo, es importante subrayar que los cambios físicos no garantizan cambios en la imagen corporal.

Es por ello, que hay personas que, tras una operación estética, mantienen su insatisfacción y pueden llegar a realizar una corrección continua de su cuerpo.

La relación entre la autoestima y la imagen corporal

Para sintetizarlo, la imagen corporal, es un elemento importante en la autoestima de una persona.

La no apreciación, no aceptación o rechazo, pueden provocar problemas de desprecio y no aceptación de uno mismo y consecuentemente generar conductas de evitación o ocultamiento en el entorno, con los amigos, la pareja, el contexto familiar o laboral.

Por lo que, es importante tener en cuenta, que esta imagen esta formada por la percepción de nuestro propio cuerpo, lo que pensamos y lo que sentimos acerca del mismo.imagen corporal

Tanto la percepción, cómo los sentimientos y pensamientos acerca del cuerpo, se ven influidos por la historia de aprendizaje de la persona.

Por ello, para mejorar la imagen corporal, un aspecto fundamental es generar nuevos aprendizajes, que permitan reconocer el cuerpo y apreciarlo.

El cambio corporal a través la alimentación y el ejercicio, son aspectos relevantes, que, junto con una buena relación con la propia imagen, contribuyen en gran medida a la mejora de la imagen corporal.

Los cambios a través de operaciones determinadas o cirugía estética, no son negativos por sí mismos, sin embargo, es importante tener en cuentea, que no son una panacea. Es decir, el cambio corporal, no garantiza una mejora en la imagen corporal. Por ello son decisiones que, bajo mi punto de vista profesional, es importante que no se ejecuten de forma rápida. 

Continuaremos profundizando en aspectos relacionados con la imagen corporal, ya que es un aspecto fundamental relacionado con la autoestima, cualquier duda o sugerencia puedes escribirnos aquí abajo en los comentarios.

 

La intimidad en pareja: una aliada en el sexo

La intimidad en pareja: una aliada en el sexo

En este post, me gustaría hablar, sobre un motivo de consulta muy frecuente en terapia de pareja.Se trata de la falta de deseo hacia la pareja, de uno, o de los dos miembros de ésta.

Los problemas de pareja que más atiendo en consulta

Y como menciono en el título, no vamos a hablar de todos los factores que pueden contribuir a esa falta de deseo, nos vamos a centrar en uno de ellos, la intimidad

El triángulo de Sternberg

Es posible que en alguna ocasión, hayáis visto un triangulo, con estos tres componentes en sus vértices, intimidad, pasión y compromiso.

Aunque no vamos a hablar específicamente, de este autor y su teoría, me parece una forma muy grafica de visualizar estos tres componentes clave, en una relación de pareja.

Tienes el triangulo visualizado, pues bien, vamos a ver que sucede con la intimidad y el motivo por el que puede estar relacionada, con la disminución del deseo sexual en pareja.

¿Qué es la intimidad?

Podemos observar la intimidad en una pareja de dos formas, una que tiene más que ver con una actitud y otra con la comunicación de esa actitud.

La actitud, vinculada a la intimidad, tiene, entre otras, estas características; se trata de una disposición de aceptación, apertura, curiosidad, amabilidad y no juicio hacia la pareja. Sí, se trata de una actitud muy similar, a la de la practica de la meditación mindfulness.

Junto a esta actitud, tenemos la forma en la que se comunica dicha actitud, que puede ser a través de la comunicación no verbal, de la palabra, del tono o de acciones concretas. 

En definitiva, por esta razón, en muchas ocasiones se utiliza el termino intimidad, como sinónimo de comunicación, aunque no estemos hablando de lo mismo.

La evolución de la intimidad

En la primera fase de una relación de pareja, durante el enamoramiento, la actitud de aceptación, apertura, curiosidad, amabilidad y no juicio, se da casi de forma automática.

La novedad de la pareja, lo reforzante de cada vivencia, la ausencia de rutinas o hábitos dentro de la relación, favorecen que, al comienzo, la disposición hacia el otro parezca algo espontaneo.intimidad en pareja

Sin embargo, tras la etapa de enamoramiento, las características de la actitud de intimidad, se van haciendo cada vez menos espontaneas.

Es en ese momento, en el que, hay parejas que, por la capacidad para suscitar estimulación en el otro, entre otras características, son capaces de mantener la actitud de intimidad como una constante a modo de meseta.

Sin embargo, en otras relaciones, la intimidad se va desgastando, pudiendo llegar a su ausencia. Es decir, no hay aceptación, no hay curiosidad, no hay amabilidad y las acciones de la pareja se juzgan con dureza.

La pérdida de intimidad y la baja frecuencia de relaciones sexuales en pareja

La perdida de intimidad, puede relacionarse con variedad de consecuencias, que serán diferentes en función de cada pareja. Habitualmente en terapia, se suele ver relacionada con discusiones no fructíferas, tensión, estrés, baja frecuencia de relaciones sexuales…

Echar en cara o como convertir el dialogo con tu pareja en un caos

La intimidad favorece la activación en general, es estimulante, siendo generadora de activación sexual, produciendo excitación y deseo en una relación de pareja.

Precisamente en parejas de media-larga duración, se suele observar dos características; baja intimidad y bajo nivel de deseo sexual, en uno o en ambos miembros.

Una recomendación: hablar de sexo en pareja

Favorecer la intimidad en pareja, puede contribuir a la mejora en la satisfacción sexual de ambos miembros.

Hablar de sexo en pareja, se convierte en este punto, en una práctica que contribuye a generar activación sexual e intimidad en pareja.intimidad en pareja

Se puede hablar de sexo con la pareja, en tres tiempos diferentes, antes del sexo, durante el sexo y después del sexo.

Antes del sexo, permite conocer los gustos, intereses y formas en las que nuestra pareja disfruta de su sexualidad tanto individual como con nosotros.

Durante el sexo, ya sea a través de “leguaje sucio” o cualquier mensaje excitante, susurros, tono de voz, permite generar excitación y deseo.

Tras la relación, se puede hablar sobre la forma en la que nos hemos sentido, aquello que queremos mantener, lo que no volveríamos a hacer, lo cual aumenta la intimidad en pareja.

hablar de sexo en pareja: ejercicio práctico

Es por ello que, a la hora de plantearme la escritura de un e-book, para mejorar el deseo y la excitación en parejas de media o larga duración, decidí que, el aumento de la intimidad sexual, debía ser uno de los principales objetivos a alcanzar.

Continuaremos hablando sobre la intimidad, en futuros post, cualquier duda, cuestión, sugerencia, puedes escribirnos aquí debajo, en los comentarios