Autismo  y Síndrome de Asperger

 

 

 

 

¿Qué es el autismo?

 

 

Imagina que despiertas una mañana y te encuentras en un planeta distinto al nuestro. Deambulas solo por ese nuevo mundo sin entender las señales del ambiente. No sabes cómo comunicarte con los demás ni reconoces sus emociones. Todos en este caso nos sentiríamos desconcertados, desorientados y, en definitiva, perdidos.

Así se siente una persona autista.

¿Sabías qué..?

En ocasiones el autismo se descubre tarde porque se confunde con sordera, pues la falta de comunicación del niño se da en ambos casos.

¿Sabías qué...?

Los autistas que presentan algún talento prodigioso (por ejemplo en cálculo, pintura o música) son denominados con el término “Savants”.

¿Sabías qué...?

El 2 de abril es el Día de Concienciación Mundial sobre el Autismo.

Cuando hablamos de AUTISMO nos referimos a un grupo heterogéneo de síntomas que pueden variar en intensidad, forma y gravedad según los casos. Es lo que llamamos “espectro autista”. Podríamos decir que no hay dos autistas iguales. En los manuales diagnósticos, el autismo se ubica dentro de los Trastornos generalizados del desarrollo.

En términos generales, las personas autistas presentan los siguientes rasgos:

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No responden a los estímulos sociales (no interaccionan con personas) pero sí interactúan con aquellos objetos que son de su interés.

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Su lenguaje puede estar afectado también; incluso en casos graves de autismo pueden llegar a hablar sólo para repetir unas pocas palabras o sonidos, sin intención comunicativa (ecolalia).

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Al autista no le gustan los cambios porque necesitan las rutinas diarias para orientarse en la vida. Por este motivo pueden responder de manera brusca ante leves modificaciones en su medio cotidiano.

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Es frecuente que el trastorno autista curse con retraso mental (en distintos grados según la persona), pero no necesariamente en todos los casos.

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La expresión no verbal (gestos, postura y movimiento) está gravemente afectada. Ejemplos de ello son no mirar a los ojos cuando se les habla, mantener una expresión facial inmutable y presentar movimientos estereotipados como balanceo de cabeza o cuerpo, sacudidas...

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No muestran interés en comunicarse con otras personas. El niño autista no participa en juegos con otros niños y ni siquiera entabla conversación.

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Pueden presentar hiperactividad o hipoactividad acusadas.

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Tienen muy poca tolerancia a la frustración y en los casos más graves pueden llegar a autolesionarse o agredir a sus padres o cuidadores.

El Trastorno o Síndrome de Asperger

Es también un Trastorno generalizado del desarrollo, que comparte similitudes con el trastorno autista pero no está tan afectada el área del lenguaje y muestran un interés mayor por su entorno.

En el Síndrome de Asperger no es tan frecuente que se presente retraso mental, lo que proporciona a estas personas llevar una vida más normalizada (los niños pueden ser escolarizados en centros ordinarios y llegan a desempeñar trabajos en su edad adulta).

Sus mayores dificultades las encontrarán a la hora de establecer relaciones sociales pues presentan una serie dehándicaps en su modo de interaccionar con los demás, por ejemplo:

  • Si les interesa un tema de conversación pueden estar hablando sólo de eso durante todo el tiempo, sin interesarse o percatarse de la posibilidad de aburrir a su interlocutor
  • Su habla es peculiar: tono de voz monocorde y uso de palabras “extrañas” para el contexto de la conversación, pudiendo llegar a inventárselas
  • Es frecuente que les cueste respetar el turno de palabra
  • Entienden el lenguaje de manera literal, por lo que no captan los dobles sentidos o la ironía.
  • Presentan carencia de empatía, que es la habilidad de saber ponerse en el lugar del otro. Para la persona con síndrome de Asperger el reconocimiento de los sentimientos ajenos resulta muy complicado pues tienen grandes dificultades para identificar los suyos propios.
  • En ocasiones manifiestan una capacidad extraordinaria en algún área de la inteligencia, como puede ser la denominada “memoria de calendario” (es la capacidad de memorizar sucesos y recordar la fecha exacta de cuando ocurrieron)

Otros trastornos generalizados del desarrollo son el trastorno o síndrome de Rett y el trastorno desintegrativo infantil.

Tratamiento y terapia en casos de autismo

 

Al tratarse de un trastorno crónico, la persona con autismo deberá ser atendida y supervisada por el personal médico y/o psiquiátrico de manera permanente.

A nivel psicológico se pueden trabajar las rutinas, a través del “método de las agendas”. Se deberán establecer unos hábitos de vida e higiene y trabajar la autonomía de la persona.

En ocasiones se ha empleado el lenguaje de signos para enseñar a los niños más afectados a comunicar sus necesidades básicas y emociones.

Con los niños y adultos con Síndrome de Asperger la línea de trabajo se centrará en la educación emocional y las habilidades sociales.

En WebPsicólogos creemos que es muy conveniente que los padres, cuidadores y profesores de la persona autista reciban formación sobre este trastorno y se entrenen en modos alternativos de comunicación e interacción.

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